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vir los episodios d e las novelas de J u l i o V e r n e rodeada, además, por todas partes de poblados indígenas, nos hace c o m p r e n d e r va m e d i a tamente que estamos en ese p a í s misterioso por e x c e lencia que se llama l a zona ecuatorial, y en el que tiene a s i e n t o nuestra G u i n e a P o blada de habitantes, de los que no se sabe qué es más obscuro, si el color dé su tez o su psicología, nos brinda los encantos de estudiar a un pueblo p r i mitivo, dócil, bueno y sumiso a nuestra soberanía, que vive en completa compenetración con el bosque. U n e ademas l a G u i nea española, a! atrac tivo e s t u d i o de l a s costumbres de sus h a bitantes, el misterio dé sus bosques y la m a ravilla de su c l i m a Seguimos maravillándonos con la grandeza de aquellas selvas de una vegetación tan incomparablemente l u juriosa, que sobrecoge el ánimo del viajero al encontrarse r o d e a d o de inmensas b ó v e d a s de verdura, e n c u y a dulce penumbra aparecen árboles gigantescos, cuyas c o p a s a l filtrar la luz, la hacen más blanda, más suave, más rica en m a t i ces. T a n t o como nos TROZOS D E UN GIGANTESCO OKUME D E 2,30 D E DIÁMETRO, QUE FIGURAN PABELLÓN COLONIAL D E LA EXPOSICIÓN IBEROAMERICANA asombra con su grandeza, nos maravilla con su riqueza l a selva t r o p i c a l discutida durante mucho tiempo su utilidad para las industrias de nuestra civi lización, es indi scutible hoy para todos los que conocen nuestra colonia el beneficio que a España reportaría el aprovechamiento de las ciento setenta especies forestales que por mandato de l a Dirección general de Marruecos y Colonias clasificamos, y cuyas aplicaciones estudia hoy la sección colonial del Instituto F o r e s tal de Investigaciones. Y a se aprovechan hoy algunas de estas clases de maderas, y especialmente el okume, popularizado por touas partes bajo la forma de los tableros contrachapeados, de los que raro será el mueble que no lleve alguno en su estructura, o el avión cuyo fuselaje no yaya recubierto de esas tablas tan características por EN E L E LUZ SOBRE E L RIO BENITO, BLES SON M E L O N G O S Y ES D E LA INGENIERÍA PAMUE sus mallas, completamente indeformables, de pequeños espesores y gran resistencia. E l okiíme no existe más que en el Gabón y en nuestra colonia, y su consumo a u menta de día en día; llega hoy a las setecientas mil toneladas, con. un valor sobre el tuercado de 140 millones de pesetas. P o c o corresponde a nuestra colonia de esta importante s u m a escasamente unas cuarenta mil toneladas, con. u n valor de ocho millones de pesetas; pero hay que tener en cuenta que apenas hace una docena de años que se estableció en ella el capital español, y qué son pocas todavía las explotaciones forestales que merecen este nombre. M a s no pasara mucho tiempo sin que c a m bie por completo l a faz industrial de G u i nea, acudiendo nuestros capitales a realizar una doble misión, nacional: obtener los be- É