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MADRID- SEVILLA 8 DE ABRIL DE 3930. NUMERO DIARIO DO. ILUSTRAXTQ j JÉ AÑO V 1 GE SIMÓSE N. 8.512 ANUNCIOS: MUÑOZ CERCANA A TETUAN, SEVILLA S U E L T O ¡0 CTS. REDACCIÓN: P R A D O D E S A N SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y OLIVE. Sus más hondas intimidades. Pero de las ESPAÑA que se refieren, por otra parte, a la edad del hombre más trascendente y decantada. Tritormo 11 L a edad de la madurez. Cuando las emociones nacen de más adentro; cuando la L a relectura del primoroso libro de José idea se aclara extraordinariamente y se ale- Bergamín, El arte de birlibirloque, o sea el ja mucho más distante; cuando el pensa- arte del toreo, ha hecho surgir en mi esInterpretaciones E n poco tiempo se han publicado en M a- miento adquiere ese dejo de melancolía pro- píritu, en mi sensibilidad, los elementos para drid libros de escritores americanos, tan pio de todo cálido y sereno crepúsculo. Y una historieta; o para una novela corta; o aquí también la tradición no puede fallar; para una novela extensa. U n libro viejo; l i importantes por su calidad como por su por debajo de todas las influencias disper- bro de 1696. P o r arte de birlibirloque, este cantidad. Suceso que invita a la esperanza, sadoras, dentro del mejicano que ha bebido por cuanto revela que el espíritu de atrac- en todas las fuentes extranjeras, vive siem- volumen se transforma en un mozo, en un ción y el efecto accgedor de España son pre el ser integralmente español, que habla, gallo y en una piedra. Ante la vista del estodavía considerables, y hasta prometen au- hasta sin querer, con el acento de Séneca, píritu, el mozo que está con la piedra en ia mentarse, a pesar de las fuerzas secesionis- de Jorge Manrique o de los místicos caste- mano; la mira y medita. E l galio, al mismo tas que actúan sobre ios centros intelectua- llanos. Esa nobleza en la tristeza; esa va- tiempo, está cantando; lanza al aire un agules de la América de nuestro idioma. Aca- ronil filosofía del desengaño; ese saber can- do quiquiriquí. ¿De dónde será este muchacho que ha de figurar en la historieta? Pueba de salir El caballo rojo, novela muy i n- tar la melancolía de la suprema comprende ser de Córdoba; puede ser de Sevilla tensa del colombiano Guillermo Navia Car- sión sin descomponerse: eso, que es tan es- -j V i v a S e v i l l a! puede ser de Ronda. vajal también es reciente la aparición de ¡os oañol, renace en el poeta mejicano con una U n momento de reflexión: de Ronda hacePanoramas mejicanos, interesantes estudios renovada belleza. mos al mozo de la piedrecita. De Ronda de Horacio Blanco Fombona; Sonaja, del No son versos de última moda, se entien- han salido siempre los toreros serios, sin costarriqueño M a x Jiménez, viene sonando contorsiones, sin elegancias afectadas; como a curiosos versos de vanguardia; el chileno de. E l Sr. González Martínez se mantiene de Ronda han salido los oradores de la misHuidobro nos daba el mes pasado su origi- fiel al endecasílabo y al alejandrino del tiem- ma laya: secos, limpios y enérgicos. E x i s nal interpretación, que hubimos de comen- po de Rubén Darío, con las libertades que te una relación estrecha, íntima, entre el tar en esta columnas, del Cid Campeador, entonces, hace veinte años, parecían tremen- gallo y el mozo de nuestro cuento; sin gallo el mejicano Martín L u i s Guzmán publicó das y hacen sonreír a los muchachos. L a evo- no hay caso. E l mozo a que nos referihace pocos meses una tuerte obra: La cación de Rubén Darío no resulta propia en mos ha oído a lo lejos campanas; las ha sombra del caudillo. Y ahora, en fin, sale a el caso, porque el gran poeta nicaragüense oído y no sabe dónde. Quiero decir que a a l l u z u n libro por todos sus lados excelente; tenía demasiado énfasis con frecuencia, un guna viejecita de éstas que saben artes d i Poesía. Rótulo de lo más modesto que pue- prurito de pronunciar el ademán, mientras vinatorias, ha oído hablar- -con gran mistede darse, y al mismo tiempo lleno de la más que nuestro poeta mejicano prefiere las no- rio, claro- -de las propiedades milagrosas tas como de sordina de otro gran poeta del arriesgada responsabilidad. Anahuac: Amado Ñervo. U n a poesía de i n- que tiene la piedra que se cría en el cuerpo E l autor de este hermoso libro, D E n r i- timidad y para ser comunicada a media voz del gallo. S i sí, lector querido; en el cuerpo que González Martínez, representa en cali- a alguien que escucha con atención fervo- del gallo se cria una piedrecita; como en dad de embajador a la República de Méji- rosa. Los mismos temas del verso tienen otros animales se crían otras; por ejemplo, co, y es difícil que entre nosotros exista una ese aire de obligada intimidad, por referirse en las golondrinas, en los linces, en las cerpersona dedicada con eficacia al cultivo de a conflictos, dudas, ensueños, recuerdos de vicabras. Y todas estas piedrecitas son eficaces contra enfermedades y achaques diverlas letras y las artes que no conozca el ex- profundo sabor personal. sos. E l mozo de l a historieta ha oído vagaquisito trato de este espíritu selecto, hecho No sabemos lo que un muchacho de dieci- mente hablar de las propiedades de la piea la vez de caballerosidad, de amabilidad y de una cultura y un fervor literario senci- séis años pensará de semejantes versos de dra que se cría en el cuerpo del gallo; como llamente excepcionales. S i hay un genio o madurez. S i n duda, el libro Poesía no está nuestro héroe tenía en. la cabeza, no una pequeño dios particular encargado de velar hecho con la pretensión de arrebatar a los piedrecita- -cosa que acontece a muchas genpor los destinos de la Diplomacia, habrá muchachos de dieciséis aííos. N o hay que tes- sino una idea, cosa que ocurre a poque reconocer que el genio diplomático co- ser vanamente ambicioso en la cuestión del cos, ha tratado de tomar consejo de gente rrespondiente a Méjico se ha portado harto público; la experiencia nos enseña que es seria. L o s eruditos lo saben todo. U n erubenigno, al inspirar a la dictadura del general muy difícil, si no es del todo imposible, el dito le ha enterado de lo que el mozo deseaba Calles la conveniencia de tener en España un escribir para las personas de todas las eda- saber. hombre de ¡as cualidades del Sr. González des. S i no hubiera en el mundo más que E n efecto, los gallos pos en una piedrelectores de dieciséis años, el Quijote caería Martínez. en el olvido, y. yo, por mi parte, recuerdo cita que se llama alectorio. E l nombre es Poesía es un volumen grande, suntuosa- la especie de padecimiento que sentí en mi bonito; la piedra también lo es. Parece mente y correctamente editado por la Casa adolescencia cuando me dieron una traduc- como un haba de color cristalino obscuro; Calpe en tirada restringida. U n libro para ción ilustrada del sublime poema del Dante; suele tener vetas o listitas de rojizas. Reamantes o devotos de los libros, es decir, de no pude leerla, y eso que me hallaba en un aparece de pronto el libro que había deslos libros en todas sus dimensiones: forma, momento de verdadera glotonería de lectura. aparecido al comienzo de esta historia. El libro se titula por extenso: Gobierno yencapariencia, calidad material y contenido esral, moral y político, ¡tallado en las aves piritual. Tiene, además, el hermoso volu. M i i m p r e c a c i ó n do aquellos días más generosas y nobles, sacado de sus namen el mérito de recoger la obra completa es h o y a p e n a s rezo fiel. turales virtudes y propiedades. S u autor, un de un poeta en su madurez más lograda. ¡C ó m o v o l a b a i s a n s i a s mías, dominico, el padre Andrés Ferrer de V a ¡en v u e s t r o lírico t r o p e l! Veinte años de sentir y pensar. Desde icog ¡Q u é l o c o t i e m p o el t i e m p o a q u e l j decebro. ¿Y qué relación tendrá el torco hasta 1929. Toda una vida de recogimiento rondeño con la piedra del gallo, es decir, meditativo, de soñar en secreto, de contemE l ojo a p a g a su v i s l u m b r é con el alectorio? U n a relación íntima. Como plar con los ojos interiores el desfile de esos m a s desde e l n o c t u r n o ajimez el mozo natural de Ronda sabe ya las profenómenos profundos que vuelan más allá atisba, según s u costumbre, piedades de la piedra alectoria, se ha prode las contingencias cotidianas, mientras el y a b a r c a m á s en c a d a vez. curado un gallo; gallo magnífico, soberbio: hombre usual, el hombre que es embajador, ¡B e n d i t a seas, m a d u r e z! gallo que a las tres de la madrugada ya político, mezclado en los afanes prácticos está fastidiando a toda la vecindad. Cuanto de todos los días, puede ofrecer la impreE n estos versos puede decirse que se apunsión de un hombre mundano y atareado como ta el índice esencial del libro de D. E n r i- el gallo sea más viejo, más preciada será otro cualquiera. E n cierto sentido, el libro que González Martínez. L i b r o hermoso y la piedra. Estas aves pueden vivir hasta nueve años: a los nueve años el rondeño Poesía del Sr. González Martínez viene a grande, en el que un poeta de raza canta con ha sacrificado su gallo, y ha sacado de su ser una especie de testamento literario, una fervoroso e íntimo acento la belleza filosó- cuerpo el alectorio. ¡Qué bonita es esta pieauto- antología del poeta que deja las M e dra! L a tiene en la palma de la mano el morias de sus más hondas intimidades cua- fica y religiosa de una preñada madurez. mozo y no se cansa de mirarla. Con esta jadas en armoniosos y delicados versos. L A POES 1I A D E L A MADUREZ JOSÉ M SA. LAVERRIA
 // Cambio Nodo4-Sevilla