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A B C. M A R T E S 8 DE ABRIL D E 1930. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 29. mo el Real Unión, no sería motivo de censura. Arrollado mansamente, sin que ni aun en los plazos de dominio surgiera el destello de bravura que alumbrara una hazaña momentánea, un impulso de coraje, eso es imperdonable. A parte este detalle, la diferencia de clase prevista, era lógico que produjera tales resultados; pero que no asistiéramos a un síntoma de protesta, a un gesto de rebeldía, nos pareció, en el Racing de los tradicionales arrebatos, sencillamente increíble. Impresión cíe juego. N o es de presumir que en la novísima cancha de Vallecas se elebren muchos encuentros tan anodinos como éste. Sería para la pista un castigo extraordinario, y para el Racing la justificación del abandono en que le iban a dejar hasta sus más fieles devotos. L a ausencia del torneo liguista, en vez de servirle de preparación, ha malbaratado las energías ex chamberileras. E n el Racing han crecido todos los defectos, menos uno: la violencia, se ha disuelto completamente, hasta tornar inofensivos a los más vehementes elementos. S i al compás de esta modificación el grupo hubiera adquirido consistencia, profundidad y técnica, el Racing sería un excelente conjunto. Pero, salvo en la línea defensiva, le faltan armas de j u gadores, elementos de acción armónica, disparadores que conozcan su oficio y extremos que centren de cuando en vez. Frente a los racinguistas desmayados, se nos ofrece un Real Unión tan resuelto como siempre que se ventilan empresas decisivas dotado de una línea media irresistible (al menos para sus enemigos) llevada por Rene; empujado por defensas más valientes que seguros, y acompañado de unos delanteros llevados diestra y velozmente por Reguciro, con el ímpetu peculiar del juego norteño. Y ni una palabra sobre Emery, que, salvo tres intervenciones cerca del t é r mino del match, apenas si entró en acción. Con elementos de tan distinto color, el Unión se impuso desde el comienzo. E n la primeraparte, favorecido por el fuerte viento, y más favorecido todavía por un penalty absurdo que le regaló, Cruella; en la segunda, dominados a veces por el aire, acompañado torpemente por los del Racing, pero reaccionando frecuentemente, para llevar con el coraje de las arrancadas el peligro de sus disparos hasta la meta local Y durante este plazo dos tantos uno, a los cinco m i nutos, de Re. gueiro, imparable, y otro, a los treinta, de Urtizberea, acompañado de la impresionante amenaza del hercúleo jugador. E n los últimos minutos, sin valor para rectificar la torpe exhibición racinguista, más censurable por timorata, algunos ensayos de juego activo, presididos por Félix Pérez, rubricados casi todos por él mismo, que no resultaron el goal de honor por afán personalista, tanto como por la distancia desde que se hicieron los disparos. Los tantos. -Cuando el dominio de los íruneses había doblado la línea media local, pero sin conseguir todavía vencer la impetuosa valentía de los defensas, a los diecinueve minutos, un balón fué a dar en el antebrazo de Cabo, que de espaldas no pudo siquiera evitar el contacto, y Cruella castigó con penalty. Se lanzó Regueiro, y f u é e l primer tanto, a todas luces, injusto. E n el segundo tiempo, y a los cinco m i nutos, Rene inició un avance personal para ceder en última instancia l a pelota a Regueiro, que dribló hábil y colocado, envió un disparo difícilmente parable. Luego, cuando los locales se percataron de su i m potencia, alteraron las lineas: Menéndez cedió a Oramas su puesto de medio centro para ocupar, sin saber tampoco enlazar el esfuerzo, el centro del ataque. Entonces, en una impetuosa arrancada forastera, Regueiro pasó a Echezarreta, quien al rematar e a violento encontronazo con Martínez dejó 4 INFORMACIONES Y NOTICIAS DEPORTIVAS Fútbol. Las primeras eliminatorias del Campeonato de España. El Sevilla gana a la Cultural Leonesa. El Racing de Madrid, batido en su casa por el Real Unión. La sorpresa de la jornada fué la derrota del Athlétíc bilbaíno. Otros partidos. Carreras de Caballos. un tanto; Cultural L e o nesa, cero Vamonos a los toros. Pocos aficionados asistieron el domingo al partido SevillaCultural Leonesa, correspondiente a la primera eliminatoria- del campeonato de E s paña. A la par se inauguraba la temporada taur riña, y, a excepción de los verdaderos hui- chas, los admiradores del equipo merengue decidieron ir a los toros con el espíritu tranquilo, ya que por todos se descontaba que los leoneses harían buen acopio de goales que facturar a casa en el campo de la A v e nida de Eduardo Dato. Oselito, el simpático trianero, que con la gracia inimitable de sus comentarios nos compensa de los ratos de tedio pasados en los campos de fútbol, se compró el sábado un alancha nuevecito, y con su inseparable Martínez de León, se fué también al circo del Baratillo, no sin dejarnos sobre la mesa una nota en que decía: S i el Sevilla mete más de cinco, avisa por teléfono, para saber las cañas que tengo que beberme a su salú. ¡Triste decepción la del pobre Oselito, cuando le dimos l a noticia de que el Sevilla ganó por medio a cero! Porque, realmente, sóle consiguieron los sevillistas que el balón traspusiese la meta leonesa en una ocasión, y a medias, a los treinta minutos de la primera parte del encuentro. C a r r e ñ o pasó a Bcnítez, quien chutó, rebotando la pelota, a l a que Carreño metió la cabeza, volviendo a rechazar el portero, pero detrás del marco. E l balón no llegó a estar dentro m á s tiempo de unas décimas de segundo. ¿A n t e s y después de esto, qué hubo? L o inconcebible. Frente a una Cultural Leonesa, de juego deslabazado, sin cohesión, con un medio ala como Vázquez, que no sabe tan siquiera estar en el campo, siendo causa de que falle toda la línea; un Sevilla desarticulado, más bien roto, en el que cada cual quiso jugar para sí y para demostrar la superioridad de cada individualidad sobre la contrincante respectiva. A excepción de Rey, que jugó sobria, reposadamente, bien en una palabra, los demás abusaron del regate, de la jugada personal que a nada conduce, y menos contra un buen portero como Sien, al que hay que colocarle los balones, y contra una pareja de backs como Castilla y Pep m, de juego, no duro, sino francamente sucio, a los que no es posible batir sin grave riesgo de la integridad física, como no sea por la perfecta articulación de la delantera, que permita el desmarque de un par de sus elementos. E s preciso hacer excepción también de Guillermo Eizaguirre, verdadero salvador del Sevilla en el partido del domingo. Gracias al juego detestable de la defensa sevillista, la delantera leonesa llegó tres veces ante la puerta local con el tanto hecho, y el gran Guillermo, exponiéndolo todo, salió otras tantas, ganandr ja mano a sus contrincantes por masculmidad. Y no hubo más anotable. Peloteo absurdo toda la í- arde. Sevilla F C Después de lo que vimos el domingo en el campo de fútbol, nos dan ganas de i m i tar al bueno de Oselito: tocarnos con el castizo alancha y marcharnos a. la plaza de la Maestranza en busca de emociones nuevas, gritando: ¡Señores aficionados! ¡Vamonos a los toros! Pero ni aun ese recurso nos queda, que Chicuelo y Cagancho empataron a cero. Y a otro asunto. De poco tiempo a esta parte, la tan traída y llevada deportividad está ausente de los campos de fútbol. H o r a es ya de acabar con mal tan grave. Terminado el encuentro, y cuando los j u gadores se dirigían a l a caseta, se originó un tumulto, prontamente resuelto por l a Guardia de Seguridad. Por estar lejos del lugar del suceso, recogimos la versión del mismo que nos parece más autorizada. Según ella, algunos jugadores de la C u l tural insultaron a Benítez, increpándole por unas entradas violentas que había hecho al portero, en respuesta del juego sucio desarrollado por los leoneses. E l hermano del jugador sevillista salió a su defensa, y esto dio origen a la breve riña tumultuaria. Los recientes sucesos provocados en su campo por los leoneses, en el partido contra el Deportivo de la Coruña, nos hacen sospechar, a mayor abundamiento, que éstos hayan sido realmente los culpables de lo ocurrido. E n manos de la Federación Nacional está el acabar con estos desmanes, francamente antideportivos, a que tan dados son los clubs nuevos. E l fallo que dicte en el pleito pendiente ha de servir, a toda seguridad, para que la Cultural en lo sucesivo sepa perder en y fuera de su campo. E s primordial cualidad para poder hablar de deportivismo. -Antonio Olmedo. Alineación de equipos Cultural Leonesa: Sióíi; Castilla, P e p í n Vázquez, Moro, Sión I I Pantaleón, Chaco, Colinas, Leoncito, Rubiera, Sevilla F C Eizaguirre; Monge, Sed e ñ o Rey, Abad. A r r o y o Roldan, Benítez, Campanal, Carreño, Brand. Arbitró Quintana, discretamente. E l Real U n i ó n de Irún, venció al Racing de M a d r i d por tres tantos a cero Lo imperdonable. Que en una jornada inicial de campeonato, regulada por un ciego sorteo, haya lances tan desiguales como éste, no tiene evitación posible; pero que a la hora de dirimir la cuestión, los que están obligados por estímulos de amor propio, por exaltación localista y hasta por legítimos anhelos de desquite, a emplearse con todos sus entusiasmos, se olviden de que el fútbol es precisamente eso- -ardor, codicia, vehemencia- -resulta imperdonable. Será dificil que el público olvide en algún tiempo el gesto de ios racinguistas. Nada produce tanto dolor en las gentes, como esa tibieza para defender el honorcillo local, y ahora el Racing es tan de Madrid como de Vallecas, la barriada que unánime le apoyó, confiada, mientras esperó un gesto- -nunca llegado- -de decisión o, siquiera, de desesperación. Derrotado por un enemigo superior, co-
 // Cambio Nodo4-Sevilla