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MADRID- SEVILLA ¡0 DE ABRIL DE DIARIO DO. SIMO N 8.514 CERCANA A T E T U A N SEVILLA ILUSTRAVIGÉ SEXTO AÑO 3 930. NUMERO 10 C T S SUELTO REDACCIÓN: PRADO DE SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y ANUNCIOS: MUÑOZ OLIVE. N o hay nada tan patético como el apren- Zinovief, m á s comprensivo y m á s simpátidizaje del apostolado. Unos cuantos hom- co. ¿P o r qué, si considerados aisladamente le bres, generalmente superiores en talento y superan, los domina a todos? Sencillamente en cultura, al nivel común, se encuentran porque a la hora necesaria se apropió la cuay simpatizan. Desterrados por un Gobier- lidad sobresaliente de sus rivales, y la aplino de tiranía, malviven en el extranjero, ca al problema del momento. A un estadista compartiendo el pan y las amarguras de la no le es indispensable un gran talento; le emigración. L a analogía de sus ideales y basta con ser muy inteligente y de cierta la contigüidad de sus existencias establece entereza para imponer el criterio que acaba entre ellos vínculos tan fuertes, que pare- de adoptar, sea suyo o de repentina asimilacen, por su reciedumbre fraternal, desafiar ción. Poincaré. el hombre que ha apresuralas contingencias del tiempo y las mudan- do la convalecencia económica de su país, zas de la fortuna. Así vivieron en P a r í s y no tiene nada de genial. No es m á s que un en Suiza Lenin, Stalin, Trotski, Rakows- hombre inteligente y reposado, con media kv y otros jefes del movimiento soviético. docena de ideas muy contrastadas en la reaPero llega im día en el que. su causa triun- lidad pública, y lo bastante sagaz para esfa, y a partir de ese momento entran en ac- coger y aprovechar las colaboraciones más tividad resortes de sus almas que no habían imprevistas. Tener prejuicios e ideas lijas funcionado hasta entonces. Otros sentimien- al frente de un Gobierno es tan absurdo tos menos generosos hacen su aparición, y corno negar las realidades astronómicas que entre ellos el que domina es la pasión de no entren en el campo del telescopio. mando. Esta pasión, a la que la teología ha ¿Q u é ha pretendido demostrar Stalin orconcedido la debida importancia, es la más despótica de todas, porque las resume todas. denando a los comunistas de todos los paíLos teólogos la llamaban voluntad principes- ses que se echen pacíficamente a l a calle en ca. Las demás pasiones requieren el con- un día determinado? E l enigma es para i n curso de la juventud. Solamente la pasión quietar. U n hombre de su penetrante y ponde mando persiste en el invierno de la vida. derada inteligencia no es probable que se Por eso es conmovedor y digno de respeto baya contentado con el modesto éxito de el espectáculo que nos da, de tarde en tar- irritar a la Policía de las grandes ciudades de, el ciudadano ilustre, que, habiendo pa- europeas y americanas. ¿Se h a b r á hecho un sado por la vida pública con honor, se des- ensayo revolucionario que permita apreciar pide de sus pompas y vanidades en la hora lo. que sería un movimiento de subversión critica en que un gesto propicio le habría más vasto y mejor preparado? T a l vez. E n hecho dueño de la situación. Quizá la H i s- España, lo hemos comprobado con satisfactoria juzgue a ese varón eminente con algu- I ción, no ha surtido aquella, orden de movina severidad por haber esquivado el hombro lización el menor efecto, lo cual no quiere a la carga del poder en circunstancias gra- decir que el comunismo no tenga sus creves para su Patria. Quien pudo por la au- yentes y sus partidarios. ¿Quiénes son y toridad conquistada torcer saludablemente dónde están? ¿Q u é relaciones mantienen con el curso de los acontecimientos, acaso no Moscú? H e ahí un tema de preocupación obró bien rindiéndose a una interpretación para el. Gobierno, bastante m á s interesante, quizá errada de esos mismos acontecimien- desde el punto de vista práctico, que la i n tos. E l exceso de desinterés personal pare- cógnita parlamentaria. ce en ocasiones orgullo. Pero ¿cómo no reMANUEL BUENO flexionar sobre el contraste que ofrecen con ese gesto de varonil desdén los egoísmos más o menos disfrazados de virtudes y las A B C E N F R O N T E R A S interesadas astucias de otros ancianos para ESLAVAS quienes el mando es como una prórroga de la juventud? E l espectador indiferente, que conoce a todos los hombres de su tiemDe una vida po, no puede menos de sonreír con indulDando por hecho que el nerviosismo y la gencia recordando que en el tejido de la impresionabilidad típica de los eslavos origiHistoria entran hilos de todos los colores nó la visión de que nos habla Lesnobrodzky y de todas las calidades. como de la presencia real de su madre, avisándole que no moriría cuando se hallaba preso y condenado con sus compañeros, queda como consecuencia de ¡a aparición la subjetiva importancia que- -ficción o clarividencia- -tuvo aquélla en la existencia del guerrero. Afirma él que el poder y la misericordia de Dios omnipotente, si permiten a miles de sacerdotes soportar el suplicio cual lo soportó el pobrecito citado, puede, por una revelación, tocar el amia de un pecador y convertirla al bien, ilusión o aviso íntimo, es el caso que, fuera cual fuera la interpretación en la conciencia del cismático, ardió con nueva fe y se convirtió al catolicismo. Avanzó en su camino y se hizo cura; misionario predicando, no el ocho- -dice- -a los hombres poseídos por el error, sino a su obra satánica. H a y que matar el error para salvar a los qi: e van errados, y hay que conocer las fuentes del mal para purificar su cauce. L a obra de S atanás en Rusia ha perturbado muchas almas, pero quedan muchísimas m á s intactas, clamando REFLEXIONES SOBRE EL COMUNISMO Y EL MANDO E l que oculta su fuerza ¡a duplica decía Maquiavelo, que había estudiado escrupulosamente el mecanismo del espíritu y sus medios de influencia. Contrariando ese consejo, Moscú prefiere mostrarla públicamente. ¿C o n qué fines? N o es probable que con el alarde hecho ayer en las grandes urbes europeas y americanas se haya pretendido preparar el asalto decisivo a la fortaleza capitalista. Por mal que anden de táctica y ele estrategia en Rusia, la desproporción entre el esfuerzo y el objetivo salta tan a la vista, que el m á s iluso no podrá engañarse sobre los resultados de una movilización que apenas si exige, para ser anulada, un pequeño aumento en los equipos de la Policía. E l que ha salido ganando con aquel desfile, casi incruento en todas partes, ha sido el régimen burgués, el cual sabe a estas lloras a qué atenerse respecto a la disposición agresiva del comunismo. Pero no fiemos demasiado en las apariencias. S i en a l g ú n caso hay derecho a pensar que n i son todos los que están, ni están todos los que son es en el presente. E l comunismo se ha extendido tanto, que rebasó hace ya mucho tiempo los límites del proletariado manual. Gran parte de l a juventud estudiosa simpatiza con él y tiene en la intelectualidad muchos y calurosos partidarios. Negarlo es como taparse los ojos para no ver la luz. Una doctrina recluta sus adictos de diversas maneras. L a m á s elemental es aquella que nos promete mejorar de posición. P a sar de no tener nada a tenerlo todo es un programa que ha enardecido en todo tiempo la fantasía del desheredado, sobre todo si es poco inteligente. Otro método no menos acreditado es aquel que predica la fraternidad universal. A él suelen rendirse los idealistas y los soñadores, que atribuyen al hombre la misión de asegurar la felicidad del g é n e r o humano. E l tipo del apóstol no se extingue. L o corriente, sin embargo, es que el apostolado, como el Bachillerato, no abarque sino pocos a ñ o s de nuestra vida. Luego se entibia por las decepciones que nos causan aquellos misY a de vivo pudo advertir Lenin las r i mos seres a quienes procuramos salvar, hasta que, al fin, su ambición se amortigua tanto, validades de sus lugartenientes; pero como que queda reducido a un verbalismo de cir- a él le interesaba la estabilidad del régicunstancias. Casi todos los románticos que men comunista, al designar más tarde, sinhan pasado por la política tuvieron su pe- tiéndose valetudinario, su sucesor, sacrificó riodo, m á s o menos largo, de idealismo ge- los cariños a las aptitudes, y en lugar de neroso. Es una actitud tan peligrosa como elegir al camarada fraternal, se fijó en el la del tenor que quisiera dar el ¿o de pe- hombre m á s ponderado del Gobierno. Stalin cho cada vez que abriese l a boca. L a gente I no debe la suprema investidura a otro méama al apóstol a condición de que sea el rito que el ser un hombre inteligente, refleintérprete de sus sentimientos y el venga- xivo y frío. Los impulsivos, que proceden dor de sus pasiones, buenas y malas. E n por intuición, no sirven para mandar. Su cuanto el apóstol se aparta de la multitud, papel, interesante siempre, tiene que ser aunque su divergencia sea de irreprocha- forzosamente secundario. Es, en el concierble honestidad, política, se atrae la descon- to político, un solista, un virtuoso, que se destaca, pero que debe estar atento a las fianza de sus partidarios. indicaciones de la batuta. ¿Y cómo descoEstos le exigen: permanencia en el ideal nocer el acierto de la elección de Lenin? y vocación de mártir. L a pleamar de la po La permanencia del régimen soviético se pularidad no puede serle conocida m á s que al debe a Stalin, a su equilibrio espiritual y t r a v é s de las rejas de la prisión. U n apósa su profundo amor a la obra edificada. tol que no ha estado en la cárcel es como Tchicherin es m á s culto y más señor que si médico sin diploma de la Facultad. Se é l Trotski, m á s genial y Sí s enérgico; le oye, pero no se le obedece. x
 // Cambio Nodo4-Sevilla