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A B C. J U E V E S 10 D E A B R I L DE 1930. E D I C I Ó N D A N D A L U C Í A P A G 11 temporada) Por el segundo se prohibe desINFORMACIONES Y pojar a los traductores que hayan celebrado contrato con los autores originales en NOTAS EXTRAN 1 ERAS países no protegidos por el Convenio de Berna. P o r el tercero se amplia a la película hablada y sonora los derechos que percibirán los autores (tanto nacionales como L a e s c u e l a d é l o s charlatanes extranjeros) aceptándose el nuevo derecho Las historias de médicos y enfermos han adoptado ya en todo el mundo, que se llama divertido siempre a los espectadores de tea derecho de proyección E l resto del retro, que así se desquitan de los malos reglamento cambia la estructura íntima de la cuerdos, de los dolores futuros y de las i n Sociedad de Autores, adquiriendo la recaudación las mayores garantías de baratura 1 tranquilidades presentes. Tristán ha estrenado en el üdeón, de París, una nueva y de honestidad profesional. H a n sido pocomedia de galenos y enfermos, escrita en nentes y redactores del nuevo reglamento colaboración con Albert Ccuturier. los Sres. Oliver, A n h v í n y Sevilla, quienes se han inspirado en gran parte en un j U n médico joven y eminente llamado anteproyecto de D. Federico Romero. Georges Groux, poco conocido todavía, que ¡acaba de casarse con una bellísima mujer, es nombrado por el tío de ésta director de Un teatro nuevo. -A primeros de mayo un balneario célebre, por el que desfila una se inaugurará un nuevo teatro en Madrid, serie de pacientes que allí viven desde hace del que pocos tienen noticia. Está en la meses cultivando, más que curando, sus maGlorieta de la Iglesia, en Chamberí, y es les. Son, en su mayoría, damas atacadas de el antiguo L u x Edén, que había sido transdepresiones y de hipertrofia del yo N o formado en imprenta. viven más que para ellas, y se desentienden de todo y de todos los que las rodean. P a Buscando casa. -La Sociedad de Autores san los días preocupadas de sí mismas, de está buscando casa, en vista de que el prosu estómago, de su vientre, del frío y del í pictario de su sede social no prorroga el calor. F a r i t r a t o para dedicar e! edificio a pisos. H a y una importante oferta, que está en esE l joven director se da cuenta en seguida tudio: el palacio de la infanta Eulalia, en ¡de que casi todos sus enfermos padecen mala calle de Quintana. les imaginarios, y que su permanencia en el balneario no les curará. Que vuelvan a la El teatro de Apolo. -El ilustre vizconde vida y que, en lugar de cuidarse eternamende Escoriaza, ya que el Ayuntamiento le te de ellas mismas, se cuiden de sus famipone dificultades para levantar el teatro de lias y de sus hijas. Su decisión produce Apolo en sus solares de la calle de B a r gran descontento, primero entre los enferceló, a pesar de que se trata de un hecho mos de pago, y luego entre los enfermos tan simpático y conveniente para Madrid, gratuitos, pues es de advertir que el balestá en tratos con el propietario de un edineario ostenta un timbre charlatanesco de ficio de la Carrera de San Jerónimo para empresa humanitaria y caritativa. E l anderribarle y reconstruir allí el célebre coterior director hizo prosperar el estableciliseo. miento conservando en él a todos los enfermos, por medio de avisos conciliadores, Compañía catalana. -El conocido hombre de remedios anodinos, de lejanas esperande negocios teatrales Sr. Bassó está geszas y de facturas crecidas. E l joven métionando traer una compañía catalana a dico, que es inteligente, honesto, veraz e M a d r i d a fines de mayo. Las negociaciones intransigente, corta por lo sano. Con lo van por bnen camino. cual desagrada a todos, incluso a los gratuitos Cambios en la Comedia. -Don Tirso E s Una de las escenas más graciosas de la cudero ha contratado para la Comedia a comedia es la del muchacho de nueve años, Salvador Soler M a r y y a Milagros Leal, que tiene el orgullo de haber pasado todas tuie se separa de la compañía de Martínez las enfermedades infantiles, y a quien el Sierra. director ocasiona un gran disgusto al darle de alta en el balneario. Para leer: Siegfried de Girandou. v. -Los directores del hotel y del Casino vieí e ha publicado, traducida por D Enrique nen a ver al joven médico. Aquello no puede Díez- Canedo, la comedia, de Jean Girancontinuar. Es preciso que los enfermos concioux, Siegfried, una de las obras maestras tinúen allí, aunque estén sanos, y siempre del teatro contemporáneo, cuyo éxito en que no se crean lo suficientemente enfer Farís, al estrenarse, y en toda Europa puemos para privarse de la diaria visita nocde reputarse de excepcional. turna al Casino. Se retine el Consejo de S u novedad- -escribe el traductor casteAdministración del balneario, que examina llano de Siegfried- -es toda de contenido, y el caso. ¿Puede continuar allí un médico se traduce en la expresión, dialogada por que sabe su oficio y se desentiende del neuna tensión y una densidad que no deja pargocio? L a respuesta es negativa. Pero todo tes muertas; en el tono también, que recoge se arregla con la llegada de una familia de los temas tratados con ampulosa solemnichilenos, millonarios, y verdaderamente endad, convirtiéndolos en juego irónico. fermos. Vienen cargados de microbios. E l Siegfried es una de las obras ftmdamendoctor Groux. no solamente les cuidará, sino que, gracias a ellos, estudiará uno de iales del teatro moderno. los casos más raros de enfermos. E l Consejo de Administración piensa entonces en María Palou, operada. -La ilustre actriz una futura y copiosa clientela americana, ha tenido que hacer un paréntesis obligado atraída por la ciencia del médico; una clienen la actuación al frente de su compañía, tela- que derramará su oro por el balneario. por un motivo doloroso. Hace más de una L a esposa del presidente del Consejo de semana que ingresó en el sanatorio de SanAdministración pide entonces a Dios que ta A l i c i a donde acaba de sufrir una operaestos magníficos chilenos continúen enferción muy delicada. Por fortuna, su estado mos muchos años. es satisfactorio, y, ya en plena convalecenL a comedia termina, pues, con el triunfo cia, saldrá pronto de su reclusión, para rede la integridad y al mismo tiempo del charanudar sus tareas y cumplir los contratos latanismo mercantil. La escuela de los charJ que tiene firmados crin Empresa? de provinlatanes es. a juicio de la crítica, francesa, cias. Muestra enhorabuena a la gran comeuna de las más alegres e ingeniosas comedianta por el feliz resultado de su operación. dias del viejo Tristán Bernard. E l éxito UN TRASPUNTE de público ha sido entusiasta. EL COMUNISMO TEATRAL 1 ZAD O Tópicos fecundos Siempre Ira habido pabellones hospitalarios. A h o r a le toca a Rusia amparar a su sombra toda la baratería literaria. E l arte ruso moderno, en general- -música, coreografía, arquitectura, decoración- nos es pasablemente conocido, pero la realidad soviética, su desarrollo, su asimilación, su fisonomía verdadera, son aún para Occidente un enigma iudescifrado, atractivo como un misterioso peligro y presente en todas las manifestaciones. Esta curiosidad uniI versal es la que utilizan hoy los directores de espectáculos para exhibir ante un público ansioso de exactitud cualquier producción con apariencias de esoterismo. París lo acoge todo. Estando en boga, el paleto parisién se presta a todas las introducciones, sean buenas o malas; es materia adecuada para experiencias. Unas fracasan pronto, otras prolongan su influencia durante una más dilatada época. Este es el caso de la influencia rusa, que se introdujo en gracia a su exotismo y hoy perdura por razón de su política. Madernoiselle Ealconetti, ved, ette lujosa, que ya ha probado la suerte bajo múltiples aspectos, debutó en el teatro de l Avenue como empresaria de algo que titula Spectacles de madernoiselle Ealconetti y cuya primera muestra es de asunto soviético: La Subrayan los programas que se trata de un episodio auténtico. N o hay i razón para ponerlo en duda, pues esta autenticidad es tan poco característica, que nos parece factible lo mismo en Rusia que en cualquier otro pais. No es necesario vivir bajo un régimen de última innovación para observar abusos en el poder ni brutalidades de chulo. L a pobre muchacha maltratada por su hombre, el amigo romántico que se ofrece a redimirj la, la pareja enamorada de estudiantes próximos a casarse, el joven exaltado en trance de mortal depresión, el bruto desaprensivo dominador de masas y de mujeres, todo eso son temas clásicos, en nada reveladores de una profunda perturbación en espíritus y costumbres. Ellos constituyen, sin embargo, el fondo de la obra de los Sres. Kirchon y Ouspenki. o al menos de la adaptación francesa de Noziére. E n cuanto a lo episódico, lo que debería ser ambiente, lo, no ya psicológico, sino típicamente local, es de una pobreza tan deplorable, de una pintura tan pálida, tan escasa, que en semejante marco sentimos a los personajes estrujados por las mismas inquietudes de nuestra vieja y rígida tradición. Esos jóvenes comunistas son unos revolucionarios de serie, que resultan muy poco interesantes. Y esa celda de estudiantes, en donde no se oye ni una idea original, ni un pensamiento audaz, ni una alusión a desconocidas perspectivas... Ese tribunal ahí reunido para juzgar las acusaciones contra Tereskine, cuya actuación no e sólo vulgar, s sino pueril... Ese gimnasio ridículo, capaz de depauperar a la más robusta generación de futuros Lcníues... L a U R. S. S tiene, en verdad, poco que agradecer a este espectáculo que de ella ofrece madernoiselle Ealconetti. Su manto generoso presta una inmerecida protección a esta parodia risible. Y París- -puerto franco- -la sigue manteniendo en sus carteles... Hay tópicos fecundos. 1 FRANCISCO París, marzo, J 930, MARRO QUIN
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