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A B- C VIERNEá n D E A B R I L D E 1930. E D I C I Ó N- D E ANDALUCÍA. P A G mos. Pálidos, nacarado por l a anemia, con Ja mirada del perro, mustios, y flotantes en as ropas rígidas y que pertenecieron a sus antecesores en los cortejos de cadávere. sin duda ya pulverizados. P o r excepción, uno de esos rapaces gordinflones, a los que r i diculiza la exigüidad del traje. Y todos en la doble fila, cuya compostura vigilaba una monja; con su t a c h ó n que les sofocaba y que agarrotaba su diestra. E l entierro era de campanillas, con que, luego de los niños, surgieron unos viejos, también cada uno con su luminaria y al cuidado de unas religiosas, inefables en su resignación. N o la tenían los viejos, salvo aquellos ya insensibles o fortalecidos por un infuso senequismo, filosofía que el buen español profesa m á s cuanto menos sabe de estas cosas. Pero l a mayoría, arrancados del patio soleado del Asilo, trabados por sus alifafes, agriados en su patética senectud, gruñían, deteníanse, de seguro sentían instantáneo rencor hacia el muerto... N o sé a quién corresponde, ni si corresponde a las autoridades la reglamentación de los desfiles mortuorios, caso de que la haya. Sospecho que en definitiva la exhibición en ellos de chicos y de ancianos obedece a una negligencia secular. L o que sí sé, lo que acaba de revelárseme es que estos nacionales séquitos son de una crueldad enorme... Abunda nuestra época en pedagogos y en misioneros de la infancia. N o menos frecuentes son las entidades caritativas, las instituciones filantrópicas a favor de los agotados y vencidos tras una existencia lamentable. ¿P o r qué maestros v educadores no procuran la terminación del necroforismo tan horrible para los desheredados? Creo de buena fe que no h a r á falta la intervención ni el consejo de nadie, pues en cuanto las gentes lo piensen un poco, se arrepentirán, en su cono ncia d i haber permanecido i m pasibles o haberse costeado una vanidad con algo que, de ser intencionado, resultaría monstruoso: abrumando la infancia de los huérfanos del todo y los huérfanos con padres, no familiarizándoles sino con un espectáculo macabro, y al que en la redondez de E s p a ñ a asisten las indefensas víctimas casi a diario, v aterrorizando a los ancianos con un memtuto sin entrañas, y del que nada ha de consolarles en su prisión y soledad, ascetas a la fuerza, mártires. FELERICO G A R C Í A S A N C H I Z go, como pocos otros hombres en. -el man do, de lo verdadero y justo; este español, honrado ha entendido siempre e l adelanto de la hora como una mentira imperdona- ble, como un fraude al que no debe amparar. ninguna conciencia recta. H a y además, y sobre todo, ese conocido y numeroso español que va siempre contra las órdenes del Gobierno, nada más que porque las dicta el Gobierno. Después están esos. españoles que creen que la hora es una cuestión ritual, ura cosa sagrada. Así, por. ejemplo, los albañiles seguían comiendo su cocido del mediodía precisamente a las doce efi punto del antiguo sistema horario, aunque el Gobierno ordenase adelantar los relojes según el criterio profundo denlos al- bañiles, no se puede comer el cocido meridiano sino a las doce, pero las doce ver- dadoras, y no esas otras doce arbitrarias que quería imponer el Gobierno. Parece que en muchos conventos de monjas se pen saba lo mismo. Las monjitas, como los a l hamíes, consideraban que para cantar y rezar las oraciones de ritual no podía haber otras horas que las antiguas, las de siempre, las que, desde el principio había establecido el propio Dios. L o malo es que las horas no las ha establecido Dios, sino el Observatorio de Greenwich... De este modo, los albañiies españoles tenían que comer su cocido con arreglo- a lina hora convencional, impuesta por los burgueses británicos, y las, monjitas católicas tenían que sujetarse a un horario protestante, sea luterano o sea calvinista. S i Felipe II hubiera logrado hacer desembarcar sus tropas en Inglaterra, cuando aquella memorable aventura de la Grári Armada, es claro que el poderío inglés se habría detenido en seco y España conservaría hoy probablemente su Imperio de A m é 3! TRES HORAS D E RETRASO Interpretaciones Y a se han salido con la suya los partidarios de la hora fija, esto es, del antiguo régimen de hora. Les ha costado muchos años de pertinaz protesta, hasta llegar a este suave momento de aquiescencia en que todas las peticiones pueden conseguirse. Hemos perdido la partida los que amábamos ese adelanto de la hora que nos otorgaba (lo de menos era la economía de carbón) un día extraordinariamente largo, unas tardes que no se acababan nunca, una permanencia gloriosa de la luz solar sobre el horizonte de la vida. Para los devotos del día y de la claridad ha sido un penoso contratiempo. Contra la hora europea, hora de la civilización occidental, han estado conspirando diversos sentimientos. H a y el español de buena fe, el español integral y ami- SELLO ANEO TRIUNFARA SIEMPR Porque no existe ninguna fórmula, A N T I G U A NI M O D E R N A M A S C I E N T Í F I C A NI T A N E X P E R I M E N T A D A como la del Sello Yer, lo que fácilmente puede comprobarse C O M P A R A N D O E S T A con todas sus similares. El mejor para curar D O L O R D E C A B E Z A M U E L A S Y OÍDOS, GRIPE, ENFRIAMIENTOS, JAQUECAS, NEURALGIAS, D O L O R E S C O S Y N E R V I O S O S t; todos los especiales de la M U J E R REUMÁTI- Con la fórmula a la vista que acompaña a cada cajita de Sello Yer (Y N O C O N D E C I R L Q E N L O S A N U N C I O S) E S T E A C R E D I T A C I E N T Í F I C A Y P R Á C T I C A M E N T E que no ataca ¿Í Í corazón, no produce sueño, ardores de estómago ni gaslrorragías, como otros similares. Caja con un sello, 40 céntimos, Caja grande con 12 sellos, 4 pesetas.
 // Cambio Nodo4-Sevilla