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Ajry i A w T E acaba de publicar: E N S A Y O B I O L Ó G I C O B E E N R I Q U E IV D E CASTILLA X SU TIEMPO C I. A P 5 P T A S el m á s substancioso libro de política: POR (EL LA COSCOIDIA SILENCIO D E CATALUÑA) C. I. A P 4 P T A S P á g i n a s admirables destinadas a la mujer, al n i ñ o al hogar, a la literatura, al teatro, al cine a la p o l í t i c a al comercio. E n su ú l t i m o n ú m e r o que se pone hoy a la venta, publica originales inter e s a n t í s i m o s de Gregorio M a r t í n e z Sierra, Eduardo Marquina, Dionisio P é r e z Alberto Ghiraldo, Carmen de Burgos, R a fael Marquina, Joan Estelrich, Antonio Robles, etc. 40 C É N T I M O S R E V I S T A Hi PÁN ¡CA ÁGUILAS Y GARRAS Un libro d é acusaciones contundentes con o c a s i ó n de la e x p e d i c i ó n del Dornier 16 C. I. A P. C P T A S C H- fi El movimiento revolucionario de Valencia Un libro h i s t ó r i c o relato fiel de un importante acontecimiento revolucionario. C. I. A P 5 P T A S C o m p a ñ í a Ibero Americana de Publicaciones, P r í n c i p e de Vergara, 42 y 44. L i b r e r í a Fernando Fe, Puerta del Sol, 15. L i b r e r í a Renacimiento, Preciados, 46, y plaza del Callao, 1, Madrid. L i b r e r í a Barcelona, Ronda. de, la Universidad, 1, Barcelona. L i b r e r í a Fe, Campana (junto a Sierpes) Sevilla. L i b r e r í a Fe, Mariano Catalina, 12, Cuenca. L i b r e r í a Fe, Isaac Peral, 14, Cartagena. L i b r e r í a Fe, Larga, 8, Jerez. E n T á n g e r antigua calle del Banco de E s p a ñ a E n Buenos Aires, Florida, 251. INDUSTRIA HISPANO- F R A N C E S A 20 BILLARES 4. Tel. S 2799. Madrid. EYd OPTDCOS P r í n c i p e 10, Madrid. Lentes, gafas e impertinentes. G e m e l o s p r i s m á t i c o s ZEISS Microscopios Zeiss. VIA DE 0,60 y 0,50 xa. vagonetas, volquete, martillos de aira comprimido y t u b e r í a de hierro de 1 i pulgadas se compran en buen uso. Dirigirse: Apartado 1.023, Madrid. Siempre dispuestos. Ú l t i m o s adelan. tos patentados. Gran p r e c i s i ó n ZARAGOZA, L E A USTED L A REVISTA BLANCO Y NEGRO 494 FERNANDEZ Y GONZÁLEZ: EL PASTELERO D E MADRIGAI 495 don Rodrigo lo que pueda hacer una mujer loca y desesperada, si es que vos lo estáis? -Ningún padre es terrible para sus hijos. -N o me irritéis, M a r í a no me irritéis sosteniendo esa audaz mentira; ¡h i j a vos de don Rodrigo de Santillana! ¿Cómo puede ser esto? -Como puede ser que vos, conocido como G a briel de Espinosa, pastelero en Madrigal, seáis el ¡noble Rey don Sebastián. Gabriel de Espinosa soltó una carcajada. -Idos- -dijo- y manifestad a don Rodrigo de Santillana que el lazo que me tiende es inútil. Idos. Dejadme en paz. -O í d r m i padre tuvo hace veinte años, en V e necia, amores con mi madre- -dijo María, con ese ¡acento caluroso y persuasivo de l a verdad, del cual no puede dudarse- yo fui el fruto desdichado de aquellos amores; un miserable, un bandido español, íne robó siendo niña, para obtener por mí un rescate, y por eventualidades imprevistas, se vio obligado a huir de Venecia antes de que mi madre pudiera rescatarme, n i aun saber dónde estaba. Aquel hombre me trajo a Castilla, y la madre Martina me fc rjó. H e aquí l a r a z ó n de mi vida infame; si don ¡Rodrigo de Santillana no hubiera seducido miserablemente a mi madre, yo no hubiera existido; yo no hubiera sido robada; yo no hubiera venido a Castilla; yo no hubiera sido la mujer perdida amante del bachiller Corchuelos, que murió bajo la mano del verdugo a causa de la riña que tuvo con vos; no hubiera tenido necesidad de vengarle de vos, ni de buscaros para conoceros y amaros con mi primer amor, con m i amor virgen de mujer perdida. ¡Porque yo, antes de veros, tenía el alma virgen! Porque yo no había amado a nadie m á s que a vos, y os a m é y os amo con toda la ternura, con toda la pureza, con todo el delirio de mi alma solitaria, huérfana, desventurada! ¿P o r qué habéis despreciado vos un amor tan grande, tan noble, tan puro? A l despreciarme, señor, os habéis arrancado, sin saberlo, vuestra corona de la cabeza; i porque cuando aquella noche me despreciasteis, irritada, do lorida, desesperada, pensé mal de vos, pensé que aquellas alhajas que había sobre la mesa eran robadas. ¡N o no os ofendáis, señor! ¡Y o estaba loca de dolor y de rabia! ¡Y o estaba ciega; os había presentado mi corazón, y vos le habíais arrojado a vuestros pies y le habíais pisado sin compasión, sin caridad! ¡Y o era para vos despreciable! L o comprendí; sentí una rabiosa sed de venganza, y fui a buscar a don, Rodrigo, de Santillana; os delaté... y o í d cuando don Rodrigo me vio se puso pálido como un muerto; me reconoció; reconoció en mí a su hija, a su hija perdida; p o i que yo soy la semejanza viva de mi madre... ¡S í yo soy doña María de Santillana! ¡N o tengáis duda de ello; yo soy hija de don Rodrigo, reconocida por él, y llevo públicamente su nombre t i Y o soy su remordimiento, su castigo, ¡a expiación anticipada de la dura sentencia de muerte que ha pronunciado contra vos! ¡E l destino! ¡Siempre el terrible destino que se cruza delante de mi paso! -exclamó con voz. terrible Gabriel de Espinosa. -Y o vengo a salvaros; a salvaros como únicamente os puedo salvar- -dijo de una manera ardiente M a r í a- si yo pudiera morir en vuestro lugar, si con mi muerte pudiera poneros sobre vuestro Trono, yo moriría llena de felicidad; porque al morir sabia que, si no me habíais amado, si no habíais podido amarme, guardaríais siempre, mientras vivieseis, un dulce y triste recuerdo para la desdichada que os había amado hasta el punto de perecer por vos. ¡O h! ¡H a b l a d! ¡H a b l a d! Os creo, M a r í a no sé qué tienen vuestras palabras que penetran una a una en mi corazón, como otras tantas gotas del rocío del cielo sobre la tierra árida, seca, sedienta; decís que venís a salvarme de la manera que podéis, y creo adivinar vuestro intento. -S í la muerte os librará del patíbulo; todo es morir; ¡pero morir con la afrenta en la. plaza p ú blica a manos del verdugo, es morir mil veces! y 7 ya que no puedo salvaros, quiero que no muráis más fine una! Tomad. Y María dio a Gabriel de Espinosa un pequeño objeto muy envuelto en un papel. ¿Y. qué es esto? -diio tranauilamente Gabriel de Espinosa. L- -E s o es la muerte.
 // Cambio Nodo4-Sevilla