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Q LA P I C A R O N A por su CREADOR y mejor intérprete, el eminente tenor JUAN OPOSICIONES A HACIENDA Y POLICÍA GARCÍA Que impresiona únicamente en DISCOS PARLOPHON Inmediata convocatoria para Policía, y en enero de 1931, Auxiliares de Contabilidad de Hacienda. E n Hacienda se admiten señoritas. Programa oficial, nuevas contes taciones y preparación en el antiguo y acreditado INSTITUTO REUS En Policía obtuvimos 143 plazas, entre ellas los números 1, 2, 3, etc. y en Hacienda, seis veces el número 1, dos veces el número 2 y 326 plazas. Los retratos y nombres de estos éxitos definitivos se publican en el prospecto que regalamos. Solicite programas gratuitos al antiguo y acreditado INSTITUTO REUS PRECIA DOS, 23; PUERTA D E L SOL, 13, y MAYOR, 1, MADRID. Tenemos internado. Programa y preparación por ingenieros y ayudantes en el INSTITUTO AYUDANTES DE OBRAS PUBLICASPUERTA D E L SOL, 13, y MAYOR, 1, Madrid. PRECIADOS, 23; Oposiciones convocadas. Instancias hasta el 31 agosto. Exámenes en noviembre. KEUS Í god F E R N A N D E Z Y GONZÁLEZ EL PASTELERO DE MADRIGAL encontrar el crimen en el acusado! ¡La suspicacia, la malas artes, la alevosía, la crueldad, la injusticia l ¡Vuestro padre ha sido conmigo todo lo cruel, todo lo terrible, todo lo insolente, todo lo infame que puede ser un hombre! E l no el que ha de quitarme la vida, él ha sido mi verdugo! i Me ha atormentado dé todas las maneras posibles, me ha hecho trabajar sin descanso, hora tras hora, haciéndome responder siempre a una misma pregunta! i Ha venido en medio de la noche a turbar mi sueño, a sorprenderme con el afán de la vigilia! ¡Ha mantenido siempre viva mi cólera, y me ha hecho sufrir más que lo que me ha hecho sufrir mi dura suerte en los diecisiete años que hace ando peregrinando por el mundo! No hay lengua humana que baste a expresar lo que don Rodrigo me ha hecho sufrir, y con cuánta mala intención, con cuánta sangre fría, sólo por servir, per congratular con él a un tirano. N o! ¡Cuando el mal se hace sabiendo que Se hace, el que de tal manera hace el mal no merece perdón; sólo la debilidad y la pobreza de espíritu pueden perdonar a un tal hombre; no, no me pidáis el perdón de don Rodrigo de Santillana, porque yo le he juzgado a mi vez, porque yo llevaré mi acusación hasta el Tribunal de Dios! María estaba sentada sobre sus rodillas, escuchando estremecida la palabra enérgica y solemne de Gabriel de Espinosa, ¡Vuestro padre es un verdugo! -dijo Gabriel, inclinado siempre sobre María, que no se atrevía a hablar, que estaba completamente dominada- I Y líos verdugos no pueden esperar el perdón de sus víctimas ni la misericordia de Dios! j Porque su conciencia está indeleblemente roja, y no hay nada que pueda lavar las manchas de sangre de su conciencia! María continuaba doblegada. -Idos, idos, María- -dijo Gabriel de Espinosa- sufrís demasiado; idos; llevaos con vos ese veneno y. mi perdón, perdón sincero que yo os doy con toda mi alma; llevad también con vos la certeza de que os amo como puedo amaros, como amaría a mi hija o a mi hermana. ¡A h! Ya veis que cedo, que os comprendo, ftue no insisto en aconsejaros que, os flujtéis la tando por los dedos el dinero que puede tostarles una guerra sostenida por m í he visto el egoísmo, ¡la bajeza y la cobardía en todas partes, y cuando he mirado en torno mío, me he encontrado solo, abandonado a mis verdugos, sin más personas que me amen que mi hermano Pietro Mastta, que nada puede hacer por mí, porque no puede vencer el egoísmo y la fría política de Venecia; ¡mi esposa, que sufre en silencio y presa la agonía del horror, al verme en la situación en que me encuentro. Yi vos, vos, María, que me amáis, y que no pudiendo hacer otra cosa, me decís: ¡Tomad ese veneno! l ¡Morid! ¡Robaos al- verdugo! ¡Oh! jSí, sí! ¡Morid! -exclamó María de una manera suprema- ¡Morid de la muerte de Aníbal! ¡Morid por vuestra misma mano! ¡Arrojad al semblante del impío Rey don Felipe una carcajada igual a la que Aníbal arrojó a 3 a faz del Senado y del pueblo romano! ¡Morid digno de vuestro nombre! ¡Morid como ciabe morir el Rey don Sebastián de Portugal! ¡Oh, María, María! ¡Vos no sois una mujer vulgar! ¡Vos sois grande! -Tengo la inteligencia viva, el corazón noble; he estado muchos años rodeada de estudiantes; la ciencia me ha saludado, y yo lo tengo a buena ventura, porque he podido comprenderos. -Pues bien- -dijo Gabriel de Espinosa, sonriendo de una manera triste- ya que por vuestro largo y, continuo trato con esos buenos estudiantes castellanos, que han levantado tan alto el renombre dé las Universidades de Salamanca y de Alcalá, y por vuestra viva inteligencia sois casi una doctora, ptte io hablar con vos sin temor de que no me comprendáis. -Hablad, hablad, señor. -En primer lugar, María, debo ser sincero con vos; es necesario que al pensar en mí no penséis en el Rey don Sebastián, ni tampoco en Gabriel de Espinosa, sino en un misterio; ese misterio sólo lo comprende Dios. ¿Quién soy yo? He aquí un problema que no se resolverá nunca; hoy los portugueses y el Rey don Felipe me creen el Rey don Sebastián; mañana, los portugueses negarán lo que ahora crees, y $1 Rey don Felipe dudará de ello,
 // Cambio Nodo4-Sevilla