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A B C. J U E V E S 17 D E A B R I L D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. PAG. 6 i poeta, resume su perfecto consíitucionalis- mo en los siguientes cuatro versos; W A l fin, es f o r z o s a ley, por c o n s e r v a r l a opinión, v e n c e r en s u c o r a z ó n los s e n t i m i e n t o s el R e y deleble la sensación, es decir, más capaz de engendrar ulteriores eficacias. L A MADRE. (De muy vial kumor. -Entonces... en la vida de mi hijo ¿no voy a ser más que espectadora? E L FILOSOFO. ¿Le parece a usted pecor Espectadora. Admiradora. C o n t e n í piar, comprender o al menos intentarlo. Proteger levemente. Respetar honradamente. Respeto sobre todo. Menos ley: es inútil. Menos sacrificio: es contraproducente. Reverencia infinita. Créame usted. Cuando su hijo de usted sea hombre le tendrán sin cuidado las penas que haya pasado usted por él. E n cambio sonreirá con maravillado agradecimiento si, al pensar en su madre, puede decir: ¡M e comprendía! LA J I A D M -S i s i (Rebelde. N i ley, ni dirección, ni protección siauiera... ¡Imposible! -Eso es filosofía? ¡E s anarquía! Ej. FILOSOFO. -1 No ha dicho usted ahora mismo que es usted anarquista? L A M A O R F -S í pero... S i le va uno quitando a la vida todos los motivos... E i FILOSOFO. -Siempre queda el motivo esencial de ir viviendo. E l presente, a pesar le su escasa trascendencia, puede ser agradable. Qué tarde tan suave! ¡Qué temperatura tan paradisíaca la de este jardín! ¡Qué bonita es usted! S i supiera usted qué atracción tan poderosa y tan deliciosa ejerce usted sobre este pobre filósofo... L M A D R E Y a has despertado, criatura endiablada? ¡Baja de prisa! Buen desgarrón te has hecho en los pantalones... ¡Ven aquí ¡T e voy a dar una impresión de infancia que te va a quitar para toda la vida la gana de subirte a los árboles! G. MARTÍNEZ SIERRA ESPAÑA Rojo y blanco Nos vendan los ojos; nos pasean por el aire sobre toda España; no en un aeroplano, sino en un palo de escoba, como caminaban por el aire las antiguas brujas. N o sabemos cuánto tiempo estamos volando; al posarnos en el suelo, nos quitan la venda. Ante nosotros vemos un pedazo de cielo, un álamo y una lancha o piedra l i s a una lancha en que nos sentamos. Nos preguntan qué paraje de España es éste en que nos hallamos, y nos ponemos a pensar un momento. E n el aire hay algo que penetra hasta el fondo de nuestra sensibilidad; el cielo es azul, como tantos otros cielos de España; el álamo es un álamo al igual que puede haberlo en Alicante, en Guipúzcoa, en Sevilla. Pero, lo repetimos: en todo esto sentimos un hálito de gravedad, de matizada melancolía, de majestad profunda, que no hemos percibido en ninguna parte de nuestra Patria. E l cielo es de un azul r a diante, limpio; parece pintado en una vitela, en el fondo de una historiada letra i n i cial. Sí, lo ha pintado, hace cerca de m i l años, un monje de estameña blanca, en su celdita de cuatro paredes blancas. Por la ventana se veían las almenas de un palaciofortaleza en esc palacio habita uno de esos Reyes que se nos aparecen graves, dignos, nobles, con larga barba y ojos de niño; uno de esos Reyes como Alfonso V llamado el Noble, héroe de la comedia, de Alarcón, Ahinca mucho costó poco; Alfonso V Rey perfectamente constitucional, que, según el León y Alfonso V en 939; en el siglo x, el álamo y l a lancha como ahora. Como ahora en que León Martín Granizo publica su primorosa monografía La provincia de León. León, con sus paisajes de vega, de montaña y de llano. Y con los largos liños de álamos que se perfilan en el cielo límpido. E n el ambiente, venido desde el fondo de la historia de España, una sensación de profunda gravedad v de majestad austera. C o n el libro del cuito escritor vamos viendo todos los paisajes de la tierra leonesa. León, con Zamora, Salamanca, Palencia, Valladolid. Entre todos los panoramas del viejo reino nos quedamos con la llanura. Bellos los valles, como el del B i e n i o bellas las montañas, con sus ro- quedas cubiertas de liqúenes; bellos los frescos boscajes de hayas y robles. Pero de jadnos la tierra de Campos; dejad que el pensamiento, en esta llanada, evoque la otra llanada de la Mancha, por donde anduvo, JN Don Quijote. A un lado y a otro- -dice Martín Granizo- -se extienden las tierras coa surcos paralelos e iguales, hasta perderse en el confín. De repente, romo brotando de la misma tierra, surge un pueblo apiñado en torno a una iglesia, en cuya esbelta torre la cigüeña anidó. Se destacan unas cuantas pinceladas muy vivas; una pared muy encalada; un tejado muy rojo, y al lado del camino, frente a la herrería sonora, el espejo turbio de una charca donde abrevan las TENA SEVILLA MADRID 4- i salud de B e b é radica en la más escrupulosa higiene. Esta no deben realizarla con un jabón de tocador, que muchas veces contiene principios cáusticos y ninguna propiedad preventiva. Empleen únicamente Jabón Brea La Giralda. Rigurosamente científico. Previene ¡as enfermedades de Sa piel curando granos, erupciones y salpullido.