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SEVILLA, L A VISITA DEL CONDE DE ZKP- PELIN EL DIRIGIBLE ALEMÁN E N E L- M O M E N T O U E QUEDAR AMARRADO EN EL AEROPUERTO. (l OTO DUBOIS) campo buscando la ocasión propicia para dejarse sujetar. En l a segunda pasada, el Zeppelin libra con paracaídas una saca donde van determinados útiles para la retención. El público cree que ha llegado el momento del descenso y se agolpa sobre la alambrada. Pero el aeróstato vuelve a alejarse. E l dirigible en tierra Son las cinco y media, cuando el Conde de Zeppelin enfila el aeropuerto, en la dirección en que están colocadas las tropas que lian de retenerlo. Se le ve perder altura lentamente. Las aspas de los motores giran alternativamente en direcciones opuestas, unas veces a medio régimen y otras a todo régimen. Ya está la aeronave sobre el público. Se ve a los tripulantes y pasajeros agitar pañuelos, distinguiéndose perfectamente, por su traje blanco, al cocinero, que agita ima servilleta. Los soldados, a la voz del comandante Maidonado, están listos. Hay emoción en el público. A las cinco y treinta y cuatro caen los cables pequeños de proa. Dos minutos después, el cable grande. Los soldados se abalanzan sobre él, y el Zeppelin llega a tierra de proa, tocando el suelo el amortiguador. L a barquilla queda sujeta por otro grupo y un tercero retiene el motor de cola. L a maniobra se ha h e d i ó en minutos, y como si las tropas estuviesen acostumbradas a ella. Obra todo del comandante Maltlonado. E n el público estaba una ovación cerra- SEV 1 LLA. SUS L A VISITA D E L CONDE DE ZEPPELIN DEL DIRIGIBLE. MAJESTADES LOS R E Y E S C O N É L C O M A N D A N T E L E H M A N E N E L INTERIOR (FOTO SERRANO)
 // Cambio Nodo4-Sevilla