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LA SAETA Era al promediar la noche, de una noche pura y clara, cuando apareció la Virgen por el puente de Triana. La multitud, bullanguera, que en aquel sitio esperaba, absorta quedó y contrita viendo la imagen sagrad E l Guadalquivir, rientc de suyo, se me antojaba que enmudecía de pronto por devoción a la Santa. L a Luna, siempre orgvllosa, aquélla noche rielaba sobre las aguas del río dijérase acongojada. Todo era unción; al silencio siguieron unas plegarias, y en tanto los penitentes con la Virgen avanzaban. De improviso ante la imagott se adelantó una muchacha y sollozó esta saeta, que tuvo en suspenso el alma: Nuestra Madre, dolorosa, viene derramando lagrimas por el Salvador del mundo, el H i j o de sus entrañas... t Un j ole 1 estentóreo y corto se escapó de mil gargantas; de la mía tina congoja se apoderó, que me abogaba. L a procesión fué perdiónrlwo por las calles de Triana, precedida de la Luna, que él trayecto iluminaba. E l Guadalquivir irguiósr al murmullo de sus aguas, que era un canto de saeta que a los mares enviaba. Volvió 1 puente a iluminai s la gente partió en bandadas: pero aún en la lejanía y en mi la copla vibraba: l Nuestra Madre, dolorosa, viene derramando lagrimas por el Salvador del mundo, el Hijo de sus entrañas... LA VIRGEN DE LA ESPERANZA, DE TRTANA L u i s PASCI- AI, F R U T O f í t JANDO APA RECTO I. A VtRÍWN- POR ET, PUENTE D E TRIANA,
 // Cambio Nodo4-Sevilla