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MADRID- SEVILLA IQ D E D E i 3o. 9 DIARIO DO. N. ILUSTRAVIGÉV ABRIL NUMERO JO CTS. F U N D A D O E N i. D E J U N I O D E 1905 AÑO 8.522 SIMOSEXTO SUELTO, P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A justa, el Estado o el Municipio tendrían que abrir un crédito efectivo e igual a cada ciudadano que quisiera establecerse. N o es menos importante para millones de familias el montar un taller, un comercio o una i n dustria, que también tributaría, y que, también, subdividiendo la propiedad en otro orden llenaría las finalidades de sociología. Y hablemos del puerto franco comenzando por fijar exactamente la calidad y ia denominación. Se trata de zona franca, y esto- -parece extraño que lo tengamos que recordar- -es de carácter nacional: L o es por su servicio, por el orden repartido de su finalidad, por el efecto próximo o consecuente sobre las operaciones industriales y las operaciones subsiguientes mercantiles en toda ¡a nación; es nacional, en cuanto a su establecimiento económico, por las aportaciones del Estado, directas unas, indirectas otras, pero todas fehacientes; es nacional, por necesidad de continuación, porciue no puede exponerse a mudanzas de método, de asistencias y aun de celo, que ocurrirían inevitablemente con las renovaciones del Ayuntamiento, influenciadas siempre, siempre, por la política en todos los municipios, y de un modo notorio- -a veces escandalosos y vituperables- -en las poblaciones grandes; en fin, es nacional en todos los países sm excepción. N o hay en Europa puertos, depósitos, zonas francas que 110 sean nacionales. t gado nos parece el no pasar como inadvertidos los planes solicitados o gestiones para los problemas de cuantía que afecten a reformas o avances de Barcelona. Aunque finjan creer lo contrario para sus fines de L a confianza en el número y en el propio torva y enconada propaganda subversiva poder suele debilitar el instinto de conserciertos elementos políticos catalanes en ia vación y defensa de las mayorías. N o hay Prensa de Madrid, todo lo de Cataluña, seenemigo pequeño n i débil si, por no temerle, ñaladamente la vida de Barcelona, tiene eco no se le vigila y se le abandona el campo. de preferencia, en A B C, como en otros Esto es axiomático en las luchas civiles y periódicos, con palpitación informativa premilitares. L a despreocupación y descuido y ferente, diaria y constante. la inercia de los más provocan la acometividad y la audacia de los menos, y hay muPara examinar aquella proposición en chos casos de aturdimiento, sorpresa, descurso- -que por lo visto aceptará también el moralización y aun derrota de grandes mapleno del Consistorio- -dejemos a un lado sas, que no se explican de otro modo. algo tan de bulto como la hechura administrativa. Somos torpes, sin duda, o no teI Qué pueden hacer en España, siendo tan nemos exacta noción del Municipio orgáescasos, los enemigos de la Monarquía? H a nico, o no es verdad que el órgano deba ser rán, sin duda, lo que se les deje hacer por de unidad en acción y jurisdicción; pero esa consideración de que son pocos. Será es lo cierto que no entendemos cómo pueda su voz la que se oiga donde callen los deser que los Patronatos y Consorcios funmás, y su acción se realizará entre la quiecionen en calidad de entidades, si pasaran tud y la indiferencia de la mayoría. Cobraal Ayuntamiento; porque si habían de ser rán bríos, cohibirán a los medrosos, arrasexclusivamente municipales, como se pide, trarán a los vacilantes y a los incautos, apano podrían actuar sino en calidad de secciorentarán la fuerza de que carecen, y si no nes, comisiones o delegaciones, y, por lo llegan a ser un peligro, serán un estorbo tanto, en potestades y responsabilidades con en la vida nacional. ¿Por qué dejarlo venir? la misma subordinación y dependencia resConviene, pues, recomendar, ayudar y pecto del pleno que un negociado, una ofimultiplicar la campaña de afirmación monárcina o un ramo de servicios, y si no eran quica. L a Monarquía no tiene que hacer exclusivamente municipales es que tendrían prosélitos: todo el país es monárquico; no intervención, cooperación o participación en hay que dedicarle propagandas, ni su fé neotras corporaciones, y entonces no serían cesita predicadores. Y se trata sólo de poórganos municipales, sino mixtos. Pero no nerlo en alerta y de llevarlo a la afirmación queremos insistir sobre ello, aun siendo de su monarquismo, en todas las ocasiones evidente lo incongruente del planteamiento. oportunas, con recuentos, reuniones, manifestaciones, firmas; por todos los medios de moVayamos al fondo. Con toda sinceridad vilización para frustrar las tentativas antihemos de decir que en cuanto afecta a la monárquicas y desengañar a los que cuenejecución de planes, reformas, de engrandetan con el descuido y la relajación de nuescimientos o perfecciones de urbanismo y de tra fuerza. construcciones urbanas, nos inclinamos a favor de una progresiva ampliación en las E l acto que se celebrará mañana en M a facultades municipales, l i s más tratándose drid no es una propaganda catequista: es una de una gran urbe como Barcelona, que ha manera de adoptar una afirmación; una de sabido desarrollar con indiscutible acierto, las formas en que los monárquicos deben y en ciertas zonas, con magnificencia, los responder, por todo el país, en las provinensanches, y que ha sabido asimismo exj t i a s como en la Corte, a los enemigos de ayer tender su esfuerzo con no menos acierte y de hoy, a los consecuentes y a los desertopara orlar a la ciudad de unos contornos en que armonizan el provecho para la vida de producción y los atractivos para el recreo, se puede llegar por el Estado- L A Z O N A F R A N C A D E opinamos que de las concesiones, sin más líal máximum mite que el determinado por los preceptos BARCELONA de las leyes generales y la reserva de las L a Comisión Permanente municipal de altas inspecciones. E n esa esfera, BarceloBarcelona ha tomado en cuenta una propuesna tendrá siempre un voto propicio y coadta para que la alcaldía reclame del Gobieryuvante en A B C. no como funciones propias y de la exclusiE n cuanto a las casas baratas nuestro va competencia del Ayuntamiento el puerto criterio sería también favorable si no hufranco, la construcción de casas baratas y biésemos de recordar que, por igual, acá y urbanizaciones de la ciudad y desde luego allá, no es partidario A B C de resucitar recabe que el Patronato de la Habitación, los barrios de casta, sino de extender la v i el Consorcio del Puerto Franco y la Junta vienda barata como obligatoria en los misde Inspección y Administración de Arenas mos edificios de todos los distritos nuevos. pasen a ser entidades exclusivamente muniU n a cosa es la iniciativa particular, conjuncipales, facilitándose al Ayuntamiento para ta o aislada, para los fines de colonias y núque estudie una nueva organización y f uncleos satélites en que labre el ahorro persocí mamiento de dichos organismos para ser nal su vivienda en busca de la independencia llevada a la práctica en la forma que crea y de la salubridad del campo para vivir cermás pertinente. ca de la urbe, pero fuera de la aglomeración E s a proposición se refiere a materias de de la urbe, y otra cosa distinta que el tesoexcepcional importancia, algunas de las cuaro nacional o del Municipio- -para el caso les rebanan con. mucho el ámbito local. De es igual- -dedique tanto o cuánto dineropara todas maneras merecerían nuestros comeuhacer propietarios a una ínfima minoría de taríes. Los hemos dedicado con cariñosa vecinos a expensas- -esto es indiscutible- -de todos los contribuyentes, sin que valga el atención y no escasamente a planes, proyecargumento del interés n i el futuro tributo tos y aspiraciones de otras capitales, y, en de la edificación. P a r a que la regla fuera general, de muchas poblaciones, y más obli- LA AFIRMACIÓN NÁRQUICA MO- es lógico, entre cien razones, por la fundamental del criterio de franquicias. ¿Quién si no el Estado puede determinar, reformar, rectificar, retocar el régimen arancelario, las exenciones de industrias nuevas, todo lo que es de esencia y de cuantía tributaria? E l Estado no puede declinar una facultad cuyo ejercicio no se refiere sólo a Barcelona, sino a toda la economía de España, y que delimita y concuerda la competencia de cada ministerio a que puede afectar el funcionamiento de la zona franca. Esto es tan elemental que nos parece incuestionable. Vale decir que en la organización del Consorcio están al lado del Estado las representaciones de las fuerzas vivas de la ciudad, elegidas libremente: incluso la de sociedades obreras. ¡Y el Ayuntamiento quiere monopolizar la función! Vale también recordar que en el Depósito franco, que comenzó en 1917, el Ayuntamiento no era más que una representación compartida con otras locales y nacionales, y el alcalde no desempeñaba la ordenación de pagos como tal. sino como presidente del Consorcio: la prueba es que le sustituía el vicepresidente, que era un miembro de entidad económica, ajena al Municipio. E l Ayuntamiento de Barcelona no es, en la obra de la zona franca, más que uu participe, aunque su representación sea la más numérica, y las entidades económicas, industriales y mercantiles, etc. han de ser los primeros votos en contra de la pretcnsión municipal. E l Ayuntamiento de Barcelona representa legalmente a la ciudad; pero n i en lo local, ni en lo nacional, ni en lo internacional, tiene por qué atribuirse la representación de los intereses productores y mercantiles, que tienen en Barcelona, tanto o más- -más seguramente- -que en parte alguna, sus entidades propias. Eso sin contar con que para los efectos del problema decir Barcelona es menguar ei radio, porque la zona es un régimen excepcional, que de un modo próximo o reflejo i n formará muchas comarcas fabriles cercanas, por lo menos. S i el Ayuntamiento de B a r r e-
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