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Í C MIÉRCOLES 23 D E A B R I L D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA P A G ig J, D E SOCIEDAD ECOS DIVERSOS Pasados por agua Aquello que hemos dado en llamar el cielo, amaneció ayer en Sevilla bajo y de un color plomo. E r a víspera de la Feria y esas sevillanitas, cuya graciosa pronunciación parece una mariposa que revoloteara de continuo alrededor de las flores de sus bocas, torcieron el gesto y amenazaron a lo alto, hacia las nubes, con imprecaciones en las que sobraban eses y faltaban erres: ¡Qué voló tenéis... ¡Ganas de desacredita el cielo de S e v i l l a Llovió y llueve todavía, cuando escribo estos renglones. Desde el hall de los grandes hoteles, la lluvia prestaba un aspecto norteño a la ciudad. U n o se creía en San Sebastián y v i v i r aquellos días en que el sirimiri no deja de caer. L a sensación afuera era otra, sin embargo. Porque por debajo de las nubes, y a pesar de la lluvia, Sevilla reía con esos pedazos de tierra amarillenta que tienen sus jardines y que a la luz que sea parecen siempre inundados de sol. Llovió y llueve todavía. Desde poco después de entrar los toros en ese encerradero de la segunda venta de Antequera. Espectáculo netamente sevillano y típicamente andaluz. M a d r i d entere- -el M a d r i d de las fiestas, se entiende- -acudió a contemplarlo y espero que también Sevilla toda. Gritos de mayorales a caballo, sonar de cencerros... ¡Los toros... Esos bonitos animales que, en pleno campo, parecen pacíficos, y luego en la plaza arremeten ciegos a todo aquello que se mueve... Se hicieron pronósticos. Se establecieron comparaciones. Los toros de M i u r a los de Guadalets, cuyos cabestros avanzaban sin cencerro, como queriendo i n dicar, con su silencio, la pena del propietar i o los de doña Carmen de Federico... E s tos toros, en conjunto, son los más grandes y los mejor, criados... Llovió. Toda la santa tarde una mirada unánime de esta multitud aristocrática- -valga la paradoja- -que ha caído sobre Sevilia, se dirigió hacia un cielo implacablemente gris... ¿Dónde i r ¿Qué hacer... Las diversiones de la ciudad están preparadas para recibir a los forasteros a pleno aire... E l casino de la Exposición. Gran concurrencia. E n el mismo sofá Irene López H e redia exhibía su belleza rubia junto a la sonrisa luminosa de esa venus mulata y universal que se llama Josefina Baker. Las parejitas bailaban como en cualquier palace europeo. Tras los ventanales se veía caer l a lluvia. Y o me indigné algo con Sevilla y pedí un whisky- soda... Llovió y llueve todavía. P o r la noche hubo que ponerse una americana con solapa de raso, que es el smoking, para ir al P a lacio del Aceite, donde se celebraba una fiesta andaluza. Beneficio de la Cruz Roja. Desde donde paraban los autos hasta la entrada del pabellón, habían tendido una alfombra de capachos... L a infanta doña Luisa, presidenta de la C r u z R o j a Sevillana, no pudo asistir, por sentirse indispuesta. L a sustituyeron sus dos hijas, las princesas doña Dolores y doña Mercedes, y su hijo el príncipe D Carlos. Aquéllas ijjan vestidas con faldas de volantes y mantoncillos de color. Recibieron a éstas augustas personas la Junta de ¡damas, con su secretaria, la señora viuda de U r c o l a y el comisario regio de la Exposición, D Carlos Cañal. U n poco más tarde llegaron las personalidades que venían del Alcázar. Sus Altezas Reales el infante D Jaime, el infante don Fernando y los hijos de éste, D L u i s F e r nando y D José Eugenio... Cuánta gente, dentro del Pabellón... E n un rincón la zambra flamenca, del cuadro que dirige el maestro Otero. Se oía el rumor de los palillos al batir; pero la huma- o ei fii v i a i j e por releeni tp s cíe na muralla impedía ver el espectáculo. E n un rincón del patio estaba establecida la buñolería. Buñuelos dorados, que crujieron al ataque del diente... Amalgama cosmopolita. L a princesa P i g natelli de Aragón, alta, y rubia y bella llevaba un mantón grana. Su hermana, Carolina Rignon, lucía una bonita silueta. Otra princesa austriaca, la de Graetz, se exhibía, casi adolescente. L a ex Reina de Albania, actual princesa de Wiedex, asistía también a la fiesta. A la belleza andaluza de María Luisa M o reno, a los ojos sevillanamente rasgados de Concha Ybarra, respondía la regia figura rubia y madrileña de María Tordesillas, y una señorita de Saavedra y Lombillo dijo, con su presencia, al Parque de María L u i sa, cómo son de bonitas las nenas que prestan su concurso matinal al paseo de la Castellana... Gente, más gente. L a duquesa de Medinaceli y su hermana la de Mandas; las marquesas de Tablantes, Santa F ¿y Luca de Tena; las condesas de Villagonzalo, Bagaes, Torre Ocaña, Santa Teresa, Puebla de Montalbán, Campo Alange; la vizcondesa de Desmaissieres, las baronesas de Ezpeleta y Spiegl y las señoras y señoritas ele Elío, Pineda, Maestre, San Nicolás, A g u i r r e (D. José L u i s) Barroso, Topete y Fernández (don Juan) Oñate (D Tomás) Urquijo y de Federico, Peláez (D. Agustín) e hijas, Bagaes, F de Gamboa (D. César) e hijas, L Carrizosa, Arjona, Caño, Mendaro, L a Morena, A l b a e Igual, Calonge, Laroja, M Daban, Benjumea (D Diego) Collado e hija, E n seña t, Triano, Soler (D L u i s) Gómez R o- dulfo, Zuloaga- -hija del gran pintor, que; con sus padres pasa una temporada en Se- villa- -Ibargüen, Torre- Ocaña, Casa M i r a n da, Benjumea y López, Chalband, viuda de Baquera, Portugalete, Tordesillas, Liñárí, Beilíroid, Crespo, Camporrey, T a v i r a Paúl, Muñoz, Riestra, López Casado, Aramburuj Pluesca, Fresneda, Serra y Pickrnan, F l o res, etcétera, etc. Llovió y llueve todavía. Cuando llego a l final de estos maltrazados renglones, escritos a las tantas de una madrugada, aún oigo el rumor de la lluvia que bate en los cristales. ¡Sevilla! Serás capaz de darnos el t i mo de la feria... Ahora, cuando salga a la calle, pienso yo, también, enseñar a eso que todos llaman cielo un puño amenazador. Pero yo no voy a increparle en andaluz. L o voy a hacer con el madrileñismo que ya tengo asimilado! adelantando ese codo, precursor del ¡te daba así! o diciéndole aquella expresión con que se ataja en la Corte a los verdaderos pelmazos: A m o s anda... -Gil de Escalante. Han Sevilla, León y Piedad salido de M a d r i d para Córdoba y en automóvil, el marqués de Casasus sobrinas las señoritas Pastora, y Milagros Paza. E l día 4 del próximo mayo se. celebrará, en ¡a iglesia parroquial de San Jerónimo de Madrid, la boda de la bella señorita Soledad Alonso Villapadierna con D Luis: Trucharte, teniente coronel del regimiento; de Asturias y gentilhombre de cámara de: Su Majestad.
 // Cambio Nodo4-Sevilla