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A B C. JUEVES. 24 D E A B R I L D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 10 para que se esté representando centenares Y ALIVIO de veces, cerca de dos años ya, ante el pú- S O B R E M E S A blico parisién. A h í no se le ofrece un conDE COMEDIANTES VIDA REAL flicto raro ni se abordan problemas psicoanalíticos singulares ni se le lleva mediante Anfisa de Andreief. -La actriz mejicala ilusión escénica a tierras o tiempos le- na María Teresa Montoya, cuyo triunfo en Lo c ó m i c o y) o verosímil janos. Todo acontece entre personajes vul- el Alkázar es, estos días, pábulo en todos Si hay una parte del público que aspigares, en ambiente popular, en un medio tan los cornilos de gente de teatro, tiene el prora, en el teatro, a evadirse de la vida real, asequible al espectador francés como un pósito de estrenar en Madrid algunas obras no parece menos cierta la existencia de otra café de Marsella. Y además no pasa nada de importancia universal. Así, la Anfisa, ds porción considerable, que en la escena lo Todo es cuestión de pinceladas, de refle- Andreief, que se. anuncia para el viernes que prefiere es precisamente la reproducción jos, de matices. P e r o- ¿n o es ese el secreto próximo. de la vida. Acaso el mismo público expedel éxito prolongado? -la comicidad se obOtro artista mejicano recoge estos días rimenta alternativamente los dos deseos. E l tiene sin mengua de la verosimilitud. L o el homenaje unánime de los espectadores- del alma humana es menos simple de lo que poque place. al espectador es lo cómico coti- teatro Infanta Beatriz. Femando Soler, codría inferirse oyendo a los personajes teadiano, limpio ya de la ganga prosaica. de la mediante de mucho talento y de variadas trales, y en ella caben las apetencias m á s vida real, pero extraído de ella sin defor- dotes, a quien Muñoz Seca ha entregado contradictorias sin que se quebrante la unimaciones. E l vodevil y esas creaciones de una comedia, que será el primer estreno. dad del sujeto que las siente. E l público quiecarácter patológico que en España se de- Fernando Soler piensa también estrenar en re alejarse de la vida cotidiana; pero a la signan, con el nombre bárbaro de astracaMadrid una comedia de costumbres niejivez gusta de ella, con esa complacencia nadas son ya lo cómico inverosímil, y opecanas, originales de los periodistas mejique hasta el menos agraciado pone en la ran en el áninw del espectador del mismo canos Júbilo y Moreno Ruffo, que están en contemplación de su propio retrato, aunque modo que lo haría un narcótico, que alegra Madrid. Será una comedia, en tres actos, y el bien parecer le haga simular que lo enpor suspensión de las facultades discursivas, en torno a la revolución de su país. cuentra un tanto cómico o su capacidad crípor desconexión de nuestra conciencia con tica le lleve a creerlo sinceramente. Así, al el mundo real. Cuando tornamos a éste El capitán capirote. -Después de, Las mismo tiempo que en P a r í s triunfa el teatro casi sentimos el rubor de. nuestro momen- pantorrillas, el primer estreno en Eslava será exótico o el que no tiene con la realidad táneo alejamiento. una opereta bufa, de Árniches, Estremera social- presente otra conexión que la de L a complacencia con que el público pa- y Abati, con música del maestro Alonso, y los símbolos, dos de los mayores éxitos risién acogió y saborea aún esas dos obras con el título arriba citado. de estos últimos años han sido de obras- -no porque la crítica íes fuera excepciorealistas o que, por lo menos, reproducen Nuevos teatros. -Madrid va a tener en nalmente favorable, sino por la espontánea breve seis nuevos teatros. E l trozo segundo la vida social con una- simple acentuapropaganda que realiza el público mismo de la Gran V í a se convertirá en una especie ción caricaturesca: El sexo débil, de Bouren sus conversaciones privadas, y es la que det, y Marius, de Marcel Pagnol. De Bourde Broadway cortesano. Y a hemos dicho que confiere a las creaciones teatrales su condet era también La prisionera. E n El sexo en la futura calle del Real, cerca ya de la sagración eficaz- -parece indicio del retorno débil se satiriza una práctica social, acepa cierto género de realismo que tiene poco plaza de Santo Domingo, se erigirá pronto tada en todos los países civilizados: la de que ver con el que solíamos designar con un coliseo, que el Sr. Echevarrieta quiere que que las mamas que tienen hijos con aptiinaugure la compañía Artigas. M u y cerca tal denominación. Realismo en literatura, tud nupcial les procuren por todos los como en pintura, equivalía a busca y exhi- de ese teatro, en el solar cercano al cine medios una consorte acaudalada. L a natubición de lo que el mundo sensible ofrece del Callao, entre la Gran V í a y la calle ralidad con que en todas partes se realiza Real, habrá otro coliseo, construido por el de truculento y nauseabundo. Se era realista esa gestión, la carencia de escrúpulos que arquitecto D Bernardo Giner. en la medida en que se huía de embellecer la preside y la conciencia que cada señora Tendremos también el Apolo de la C a la vida humana y su ambiente. Contra eso en busca de nuera rica tiene de obrar plaurrera de San Jerónimo, frente a la calle de se reaccionó en el teatro como en los desiblemente para el sostenimiento de una insCedaceros; el teatro de los Sres. Patuel, en más géneros artísticos, huyendo de la reatitución tan. seria como la familia, son unila plaza del Progreso; el L u x Edén, en la lidad o deshumanizándola. L a pintura ha versales. E l fondo moral de esa modalidad Glorieta de la Iglesia; un nuevo cine, el Sansido mera geometría y la obra escénica reactiva del amor materno es idéntico, cuaghai, al lado del Palacio de la Prensa, y, presentación de cosas y personas tan lejalesquiera que sean los detalles que le i m nas del espectador que no podían interesar- finalmente... Con reservas: los propietarios ponga la diferencia de ambiente y de lugar. del Gran Metropolitano, Sres. Romero, anle sino intelectualrhente. Pero así como en Ninguno de los espectadores que la ven sadan buscando por el centro de Madrid un lo dramático se puede continuar el apoyo y tirizada en el teatro de la Michodiere aprenagotar la teoría, justamente porque la. vida solar para destinarlo a teatro. de nada que no conozca. Pero sometida a contemporánea es drama para casi todo el esa especie de concentración que es la obra En la Sociedad de Autores. -Don Fedemundo y lo que desea es substraerse a ella, teatral, aislada como la gota de agua en rico Romero, comentando una noticia pulo cómico no consiente ese divorcio sistela zona luminosa del microscopio, se ofremático entre lo representado y lo cotidiano blicada en estas columnas, nos pide que d i ce en toda su cómica fealdad, sin que la gamos categóricamente que no ha tenido y verosímil. L a obscura hostilidad que el trama de las relaciones sociales a través participación en el nuevo Reglamento de la espectador de astracanadas y vaudcvilles de las que ordinariamente la percibimos S. de A presentado por los Sres. Oliver, siente contra el autor nace de la intuición nos diluya y borre sus ingratos perfiles. A r d a v í n y Sevilla. L e complacemos gustode que éste le ha hecho reír sometiéndole Marius es un trozo de vida marsellesa, a una previa capitis diminutio, obligándole a sos, y añadimos que el Sr. Romero discreen un cafetín del puerto, con su luz mepa en casi la totalidad de los artículos de dejarse el raciocinio a la puerta. Mientras ridional, sus personajes hiperbólicos, su peque lo auténtica- mente cómico es social, no ese Reglamento. queña comedia amorosa entre el hijo del caNuestra información no contradecía tales puede darse- -como ha observado Bergson- fetero y una chica del barrio popular. O, sino en sociedad, esto es, en la realidad que afirmaciones. 121 Sr. Romero formó parte para decirlo exactamente, un trasunto del nos circunda. P o r eso los intentos de las de una comisión que redactó unos reglateatro de los hermanos Quintero. L a fórescuelas literarias que tratan de crear hu- mentos para la sección del Gran Derecho, mula que los autores españoles han acredimorismo o comicidad sin relación con lo y como no se aceptaran en su integridad, tado en tantos años de admirable labor triunhumano están condenados al fracaso, cual- se designó otra comisión, compuesta por los fa ahora ante el público francés, bien que Sres. Oliver, A r d a v í n y Sevilla, los cuaquiera que sea su auge momentáneo y ficofrecida por uno de sus compatriotas. E s ticio. E l espectador o el lector se da cuenta les, basándose en los reglamentos del. señor la del teatro que se acerca a la vida misde que le ofrecen engendros estrafalarios, Romero, redactaron otros distintos en parma y extrae de ella los fragmentos risuesutilezas cerebrales en el caso- mejor, pero te. E l Sr. Ardavín, en la junta general, ños, sin agravarla, sin deformarla, enrisin gracia. Para encontrarlas divertidas es dijo que ni él ni sus colegas pretendían queciéndola con esos elementos cómicos que preciso formar parte de la capilla que las adornarse con plumas ajenas, porque casi se logran por acumulación de observaciones difunde. E n otro caso no hay medio de que todo lo bueno del Reglamento corresponreales y no imaginarias. ¿Qué sucede en hagan sonreír siquiera. L e pasa a uno, día al Sr. Romero. Marius? Fuera de una minúscula intriga Pero el Sr. Romero no quiere que su sino que con más razón, lo que a aquel sude amor que acaba en promesa de boda y de jeto que, según el propio Bergson, perma- nombre figure junto a un Reglamento que un intento frustrado de marcharse a. conecía impasible ante el patético sermón de él redactó y otros cambiaron. E s muy narrer mundo por parte del protagonista, no un clérigo, en una iglesia donde todo el tural y queda complacido. hay más que vaga y amena conversación entre una serie de personajes modestos del mundo sollozaba. Y como un feligrés, exUN TRASPUNTE trañado, le preguntase en voz baja: ¿N o Mediodía francés, que por la viveza de la le conmueve el sermón contestó de bueimaginación y por la exageración con que se na fe: producen recuerdan un tanto a los de esa- -N o señor: no soy de esta. parroquia. Sevilla que conocimos en las comedias quinterianas. Poca cosa, se dirá. L a suficiente JUAN P U J O L EL RETORNO A LA LeaV. mañana