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increado, si es posible hablar así, millones de moléculas se han puesto en movimiento para crear a este ser vivo y este paraje. E n tanto, por los espacios inmensos va girando y girando la bolita misteriosa. Cervantes y las lagunas de Ruidera; las lagunas de Ruidera, que han sido creadas desde la eternidad para Cervantes. E n la llanada que llamamos la Mancha, un hombre que es producto de la fantasía de Cervantes y en la esfera que rueda por la inmensidad otro hombre que es producto, a su vez, de un Ser que no podemos ni conocer ni definir. Dos imágenes en una tercera. La tercera es la de este mundo en que. v i vimos. De la Mancha, allá en la lejanía también del tiempo, guarda el que escribe un acervo de imágenes ya debilitadas, casi desvanecidas. Surge inquietante, angustiosa, la frase leída: U n kantismo sin la cosa en sí. Imágenes de una cueva, de un castillo, de unas lagunas. L a serenidad de estos claros cristales de quietas linfas. E n torno a ios espejos lucientes, acaso unos esbeltos álamos: no faltan los gráciles álamos ni en ia Mancha ni en Tierra de Campos, a otra Mancha de I. eón. Profundo silencio que aviva la meditación, paz no rota en ningún instante. E l cielo en los días limpios refleja su azul en las lagunas; si pasan nubes por la bóveda celeste, las nubes corren por la tersura de las aguas. ¿Habrá estado en estas riberas Miguel de Cervantes? L a nubecita blanca que discurre por el cielo es como la imagen de su vida y del mundo. E n la historia de un pueblo, España, estas bellas lagunas existen por Cervantes; el gran escritor ha puesto en sus cristales un poco de misterio y de poesía. Toda la poesía anterior se hubiera desvanecido sin Cervantes. Con las lagunas de Ruidera emparejamos en este minuto de meditación toda una vida de ensueños y de trabajos. En el correr de los siglos entre el tráfago vertiginoso de las cosas, un momento de quietud; la vida del gran escritor se inmoviliza en las riberas de estas lagunas. U n segundo que va a parecer un centenar de años. E n silencio Cervantes tiende la vista por la superficie de las lagunas. Concentración de! tiempo y del espacio en este un minuto. Concentración de nuestro espíritu- -pasados siglos- -para sentir como actual este momento en que el escritor medita. Todo desde la eternidad hecho para este instante único. Por los espacios inmensos va corriendo la esferita que llamamos Tierra. H a pasado un siglo, han transcurrido seis siglos; ya nosotros, que ahora nos imaginamos a Cervantes, no existimos; otras generaciones han sucedido a la nuestra; las lagunas de Ruidera continúan lo mismo q ue antes, en los días nuestros y en los días del gran escritor. Más siglos y siglos, más siglos de siglos, más millones y millones de siglos. Y a las lagunas no son las mismas; ya la faz de esa bolita que rueda por el éter ha cambiado. ¿Quién sabe ya lo que eran las lagunas famosas? U n esfuerzo para imaginar una eternidad que cae como una aterradora losa de plomo sobre la esferita Tierra; un esfuerzo para lograr imaginarnos a este planeta gastado, viejo, inservible. Todo ha pasado ya como en un sueño; por los espacios infinitos, millones de mundos que giran incesantes. Del nuestro ya no hay noticias. Como surgió de lo profundo del tiempo, ha vuelto a lo profundo de la nada. No existía Ja cosa en s í eran imágenes que se han desvanecido. Imagen, Cervantes; imagen, las lagunas de Ruidera; imágenes, nosotros mismos que vemos las imágenes. Y esta es la suprema lección que nos ofrece el terso y límpido cristal de las bellas lagunas, lección que es un ensueño, al igual que lo era todo lo que imaginaba Don Quijote. Imágenes del amor, del heroísmo, de la amistad, de la dicha, de la esperanza. Imágenes a que nos aferramos con toda nuestra alma. Tal es el consuelo y la razón de vivir de los mortales. En tanto que el granito de mostaza corre por la que nos parece inmensidad- -inmensidad que tal vez río sea mayor que la palma de la mano- -y que nuestra vida dura un tiempo que acaso no exceda de una milésima de milésima de segundo. AZORIN (Fotos marqués de Santa María del Villar. 1 DOS ASPECTOS DE LAS LAGUNAS MANCHEGAS ARRIBA: U N O D E LOS LAGOS MAYORES, OVALO: RINCÓN D E LAS PRIMERAS LAGUNAS, CERCA D E OSA DE MONTIEL