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A B C. MARTES 29 D E A B R I L D E 1930. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G 31. INFORMACIONES Y TAURINAS OT 1 CIAS E n Sevilla. U n a novillada soberbia. E n M a d r i d Primera de abono: Calabobos. T o r o s en Barcelona y Valencia. Novilladas. E n Sevilla. U n a novillada s o berbia Los novillos de D Indalecio García (casta de Rincón) chiquitos y bonitos, salieron el domingo al ruedo, en la primera novillada del año, dispuestos a no dejarse achicar más todavía por el recuerdo de los mejores toros lidiados en los días de Feria. Y tan jovencitos, delicados y pequeños, probaron que, en eíecto, nada tenían que aprender en el ejemplo de aquellos grandullones. ¡Con qué ciega valentía se lanzaban sobre los caballos, empujándoles contra las tablas y corneándoles con sostenida fiereza, sin dolerse al palo, n i sentir la saña con que los varilargueros les agujereaban... ¡Qué lindo estilo de toro bravo en el ansia de prender que los echaba hacia el engaño... Y en todos los tercios, nobles y sencillos tanto como boyantes, acusaron en plenitud las calidades insuperadas de la casta que alumbró a Palmero. Y- ¡lo que son las cosas! chica, noble y brava, la corrida era corrida para hombres, y no para chavales. Hace falta estar muy avezado en el arte de torear para no dejarse rendir por l a codicia pegajosa, atosigante, de reses así, que en todas las épocas pusieron a prueba a los más famosos toreros. Por eso, no hemos de enfadarnos demasiado ante el poco acierto con que, en general, actuaron los chiquillos qué formaban el cartel de la novillada de Feria, concurridísima de aficionados. E l primer espada, Revertito, no ha adecabeza infantil no rebasa las tablas de la barrera, halló un público propicio a aplaudirle con la mayor cordialidad. Sorprendió la precocidad dé su aplomo de director de lidia cuando, en sus toros, dictaba dispo- ¡B r que le d e r r i b e er s o m b r e r o dos copa! ¡A g o r d a y a t r e c h i c a do l a t i r a p a a c a barla! tranquilo y artista, toreó por ayudados, de pecho, altos, afarolados, molinetes, naturales... toda la gama, en fin, amenizada con rodillazos, toques del pitón, etc. Tanto como el mérito de la faena, seducía la brava nobleza de aquel, lindo modelito de toro de lidia, que, terriblemente quebrantado, tinto en su sangre iiasta la pezuña, todavía buscaba pelea y seguía, rabioso, los vuelos del trapo rojo o aguardaba, desafiando, a cada tregua del trasteo, fijos los ojos en el trapo aquel que tantas veces le había burlado, a que el enemigo se le acercase de nuevo. Xovillito de Rincón, ¡qué hermosa crónica habría tenido para ti D Gregorio Corrochano, el insigue aficionado al toro... Inseguro en la ejecución de la suerte, P i lín mató a aquel colaborador inestimable con media estocada y un pinchazo. Se le ovacionó por ía faena, y se le hizo saludar desde el tercio después del paseo triunfal. E n el que cerró plaza, pegajoso como ninguno, no dio pie con bola el joven novillero, que se dejó atropellar de continuo por el nervio de l a res, a l a que estoqueó muy medianamente. Entre los picadores, el viejo Carriles h i zo, en el quinto, un buen alarde de seguridad y estilo, en contraste diametral, por su clasicismo, con la noción personalísima, de vanguardia, que del primer tercio mostró cierto individuo que, a título de ensayista, procuró ayer la estrecha unión de las suertes de picar y alancear toros. E n este difícil arte, llegó a lucir una rara perfección de piquero- ametralladora al majar a l n o villo que cerró plaza cambiando el palo a la derecha, a la izquierda, por debajo o por encima del cuello de la jaca, con una agilidad perforadora realmente admirable. Creador de sistema tan sugestivo sufrió la suerte común a todos los precusores: sobre él descargó la i r a tradicionalista del tendido, ¡V a y a c u c h a r a s Que se trae este c u a r to t o r o ¡Y c o n l o que a nosotros nos s u s t a come c o n l o s d e o! lantado nada. Sigue como era: soso y frió, su falta de ángel quita relieve al temple y la finura con que, a veces, torea. Despega poco los brazos, y este defecto, sensible siempre, se hace más grave cuando lidia con bichos como los de ayer, prontos a l a acometida y ágiles para revolverse, rápidos, sobre los vuelos del capote o la muleta. Con ésta, sus dos faenas fueron deslucidas, singularmente la del cuarto toro, que se vencía ligeramente del lado derecho. Mató a los dos con limpio estilo- -de un pinchazo y media bien puesta al que abrió plaza, y al otro de una estocada caída- pero la gente, disgustada por la vulgaridad de uno y otro prólogos, apenas le agradeció tales exhibiciones de su, excelente escuela de matador de toro Pepito Menas- -torerito de bolsjllo, cuya siciones a los subalternos, y encantaron el geniecillo y l a sal con que intervino en algunos quites, singularmente aquel, tan alegre, por chicuelinas, en el segundo novillo. Pero la criatura no consiguió mantener íntegra la buena disposición del concurso, que 110 encontró bien el excesivo movimiento y la falta de aguante de su labor con la muleta. A l trastear al quinto, tuvo un momento en que se sobrepuso a sus nervios y ligó cuatro pases preciosos- -uno, de molinete, insuperable por el adorno y el ceñimiento- mas pronto volvió a las anteriores normas del toreo por la cara, falto de eficacia y arrestos. Después de pinchar, yéndose del camino recto, al segundo de la tarde, lo hizo caer sin puntilla al secundar con mucha decisión y dejarle una estocada que resultó caída. A l quinto se lo quitó de delante con dos pinchazos y media defectuosa, sin apretarse en ninguna ocasión. ¡H a y que velar mejor por el naciente prestigio, nene! E l chiquillo de Pilín, sin idea de lo que es el toreo de capa, dejó, en cambio, impresión de muletero notable. Su faena al tercero- -el más bravo de los seis, y también el más suave por obra de un puyazo fero -fué la nota sobresaliente de la corrida. E l muchacho tiró de repertorio y, adornado, Oselito. ¡Dos duro me pongo con er que q u i e r a a que no h a y quien presente seis ratone niíis b r a v o que éstos! que le abrumó a almohadillazos durante su paso honroso desde la puerta del desolladero a la de cuadrillas. -Juan M. Vásques. La corrida de h o y E n la corrida de esta tarde, última de Feria, el diestro Fortuna reemplazará de nuevo a Ghicuelo. EN MADRID Primeta de abono. Calabobos Pilín, en u n g r a n muletazo, Madrid 28, 11 noche. E l día, oscuro y frío, de invierno, se deshizo a la tarde en esa lluvia fina que en algunas regiones llaman calabobos. P o r lo visto el calabobos no es suficiente para suspender o aplazar una corrida de toros. Con calabobos empezó el espectáculo, con calabobos terminó y el ca-
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