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A B C. MIÉRCOLES 30 D E A B R I L D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 7 preguntar: Esto, a primera vista tan generalmente deseable, ¿será siempre posible? ¿L o será en todas partes, lo será en cada momento de la actuación? Sí, lo será, siempre que éste se mantenga dentro de los límites que llamaríamos académicos, a tono de pura aspiración platónica, a propósito para discursos generosos v para efusiones fraternales de Congreso o banquete. E n seguida que Pan- Europa, intervenga de otro modo en la política interior de cada país -y es inevitable que intervenga, si no se resigna a los límites indicados- -tendrá enemigos. E n seguida que tenga enemigos, siis partidarios se cohesionarán, antepondrán este ideal a cualquier otro, que, a su lado, vend r á a parecer secundario y hasta mezquino. De esto a la separación personal de los partidos distintos- -o a la excomunión por parte de éstos- -no hay más que un paso. E l paso se dará. N o creemos si posible evitar que, dentro de unos años, actúe, dentro de la política interior de cada país europeo, ttn partido europeísta. Si examinamos la actual ent r a ñ a de la política francesa, de la política alemana, deberemos concluir que, en F r a n cia, en Alemania, ya ocurre así. Complica todavía la cuestión y hace la inevitabilidad de su partidismo mas vigorosa la existencia, dentro de varios países europeos, de cuestiones de interior particularismo, sohicionables, a juicio de muchos, con la adopción de un régimen de tipo federal. E n este caso, y dentro de los tales países, ¿rio se producirá fatalmente la tendencia a que los partidarios del federalismo interior incluyan también en su programa el federalismo de ultra- fronteras; al tiempo en que los adversarios de aquél se vuelven, con el mismo impulso, adversarios de éste? Todo pende del valor substantivo que se otorgue, como; institución política, como institución jurídica, a la Nación. S i se es nacionalista, si se postula que las naciones son formas permanentes, toda autonomía, toda anficcionía han de parecer execrables; si, al contrario, se cree que aquéllas son formas accidentales e históricas, la unidad puede acordarse con la variedad, dentro de cada E s tado, como fuera de él... Pero ello colocará un partido frente a otro partido, en oposición m á s irreducible ciertamente que la que separa a un conservador de un liberal o a un radical- socialista de un socialista unificado ANTI- NACIONALISMO FRANCO. -Y esto nos lleva, como por la mano, a la última cuestión. P a n- E u r o p a se nos presenta como una Confederación, no como una federación: eso ya está entendido. U n a Confederación respeta la personalidad de las entidades contractuales, de las Naciones en este caso. Pero la gran cuestión se repite. Personalidad; mas, ¿personalidad permanente f E n otros términos, ¿la de Confederación se presenta como una solución definitiva, o solamente como un camino? L a estructuración de la Pan- Europa invocará o no un sentimiento- -auténtico, en muchos ya- -de patria europea Quizá habría cierta deslealtad en no declararse claramente acerca de este punto. Cierto error de procedimiento también. Porque el caso es que, en todos los grandes ejemplos históricos de superación de- particularismo por la unidad es el sentimiento el que ha precedido a la estructura, no ésta- a aquél. Fichte vino antes que B i s m a r c k -E l patriotismo italiano tiene siete siglos, cuando la unidad italiana no cuenta m á s que medio. Disimular, trampear, en este capítulo, no sería, así lo creemos, la mejor manera de construir. ¡U n hombre falso- -decía Carlyle- -rio puede construir n i una cabana de ladrillos! EUGENIO D ORS LA VIDA ESPAÑOLA La querella de las lenguas Hace ya muchos años que, en lo interior de cada país de Europa, el Estado ha dejado de ser sólo gendarme, juez y recaudador de tributos. Su radio de acción h á ido ampliándose cada vez más. N o queda zona de la actividad privada en que, por modo directo o por infiltración, no influya con sus decisiones. Pero así como todavía puede discutirse la conveniencia de que se inmiscuya en ciertos órdenes de l a vida social, hay uno en que todos los Estados conscientes de la justicia de sus fines cerraron ya el período de las controversias: es el de su derecho y su deber de ejercer o fiscalizar la función docente y educativa- de la infancia. Si consideramos con serenidad el panorama de la vida española, nos será fácil percatarnos de que, cualesquiera que sean las exageraciones luctuosas a que el modo apocalíptico y jeremíaco de hacer política nos tiene ya habituados, los únicos asuntos que revisten gravedad verdadera son los que atañen a la unidad nacional. Otros conflictos no tienen más ni menos importancia que los que suscita en todas partes l a humana c rívivencia. Pero los de. secesión son excepción nales dentro de los Estados bien constituídos, y su aparición clara o encubierta revela, que aquel que los sufre ha dejado i i v cumplido algún deber esencial. E l deber que el Estado español ha dejado de cumplir es el de l a enseñanza obligatoria y efectiva en todo el territorio; pero especialmente allí donde l a experiencia demuesf tra que l a asimilación no se había producido total y espontáneamente. Y a ese efecto í: á debido haber una política pedagógica, que no era preciso que se manifestase con ostentación; pero indispensable que. se mantuviera exceptuada de esa triste ley de ía discontinuidad a que el conde de Guadaly horce ha aludido en un documento reciente. A ningún rincón del país ha dejado de legar el alcabalero; pero en muchos ha estado ausente el maestro de escuela. Y como la función que éste ejerce es tan importante, que sin ella no hay propaganda política eficaz, los enemigos del Estado español se han substituido a él en l a que era su misión privativa, y desde hace años vienen tratando de substraerle así algo m á s importante que los tributos y la contribución de sangn? la adhesión íntima, l a conciencia y el amor de millares de futuros ciudadanos. Que la instrucción y la educación, de la infancia son actividades de orden político esencial lo demostraría l a diligencia con que los enemigos de la nación acuden a reemplazarla allí donde descuida este deber, aunque para ello tengan que realizar sacrificios económicos cuantiosos, desinteresados en apariencia, y el empeño que ponen en retener esa función cuando se intenta rescatarla de sus manos. A veces ni siquiera la realizan. Les basta con simularla. N o hay gran político contemporáneo- -desde, Bismarck a Mussolini- -que no haya considerado esta materia como básica para l a buena policía de las naciones. E n la República francesa éste es asunto que retiene la constante atención ministerial y parlamentaria. Lo. primero que- han hecho los Soviets rusos es. in? cantarse de la dirección de la infancia, para moldearla según sus inspiraciones. Y sobre todos esos ejemplos está el de la Iglesia, que nunca se ha contentado con administrar sus sacramentos, n i espera a propagar sus doctrinas entre los adultos, sino que. para ejercer su acción sobre la sociedad, procura captarla en los mismos orígenes de cada generación. Una política pedagógica inspirada en un criterio nacional habría llenado de escuelas primarias bien dotadas, así en el orden personal como en el material, aquellas, comarcas donde persistieran vestigios: de diferencias idiomáticas, que deben atenuarse sin violencia hasta hacerlas desaparecer por completo. Se h a b r í a cuidado del Magisterio como de un instrumento delicadísimo, haciéndole entender la índole de su misión, que dentro del servicio del Estado es lo bastante augusta para que sea preciso eximirla del acatamiento a otras normas que las del buen criterio de cada pedagogo. Y cuando en cada- pueblo los niños hubieran recibido la enseñanza primaria en la lengua española, y con ella las nociones concernientes a la única colectividad nacional a que debeir. adhesión- -sin mengua, es claro, del afecto que cada uno quiera conservar al campanario de su aldea- no es probable que la mayor parte de ellos sintieran la necesidad de recomenzar su instrucción eri otro idioma i n finitamente menos útil para andar por el mundo, aunque se les advirtiera torvamente que, al proceder así, desacataban los mandatos invisibles de la Historia y la Arqueología. 1 1: MAS DE 500 PLAZAS CON 3.000 y 5.000 PESETAS Anunciadas 300 en Policía. Exámenes en octubre. Ayudantes Je Obras públicas. 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