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A B C. M I É R C O L E S 30 D E A B R I L D E 1930. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 38. 123.925. -Dólares, 25,485. -Liras, 133.60. -Francos belgas, 355,9 o Bolsa de L o n d r e s Pesetas, 39,265. -Francos, 123,93. -Dólares, 4,8626. -Francos suizos, 25,0762. -Belgas, 34,8212. -Liras, 92,78. -Florines, 12,08. Coronas noruegas, 18,1631. -ídem danesas, 18,1637. -Marcos, 20,3625. -Pesos argentinos, 43,25. Bolsa de N u e v a Y o r k Pesetas, 12,39. -Francos, 39,234. -Libras, 4,8621. -Francos suizos, 19,3875. -Liras, Pz. 4,06. -Coronas noruegas, 26,77. -Florines, 40,25. -Argentinos, 38,76. Bolsa de Z u r i c h Chade A B y C, 2,230. -D, 447. -E, 432. ídem, Bonos, gó o. Sevillana, 445. -Cédula- argentina. 93. -Pesetas, 64,05. -Libras, 25,0772. -Dólares, 5,178. -Liras, 27,035. -Francos, 20,235. -Marcos, 123,15. AL M A R G E N D E L HIPISMO ¿Qué dice il cavaliercT- Ñega- -insistíanlo, Roberto. (TOSCA. Y a mayo florido y hermoso (por lo menos así esperamos que lo sea) apunta su entrada. Nuestro muy amado amigo Perogrullo nos dice que, tras de mayo, vendrá junio, cosa que veremos, si aún andamos vivitos y coleando por la tierra ésta que hemos sabido convertir en el delicioso valle de la eutrapelia a caño libre. Y con junio llega el momento de celebrar esta hermosa fiesta hípica conocida por el nombre de Concurso hípico, al que la buena intención de la Sociedad Hípica Española le agregó el calificativo de Internacional con oposición, por esta vez, de quien se empeña en dejarlo reducido a su más ínfima expresión. U n concurso algo así como para andar por casa en pijama y en zapatillas. ¡S i nuestro Ayuntamiento ayudara! ¡S i se diera cuenta de que es el más interesado en realzar una fiesta que debía ser un orgullo para la capital de España, como lo son las de N i z a para Francia, la de Lisboa para Portugal, las de Roma para Italia, las de Berlín para Alemania, et sic de caeteris! Á mi limitado alcance intelectual no se le escapa el hecho de que no gastando se eco! nomiza Esta enseñanza también se la debo i al buen Perogrullo. Pero a fuerza de esti rar, entrelazar y combinar mis neuronas he llegado a poder vislumbrar el que un gasto bien hecho puede convertirse en un beneficio económico, y por ello acontece lo que el refrán español tan acertadamente dice: Quien siembra, recoge. E n Portugal, con anterioridad al nuestro, se va a celebrar un Concurso Internacional, al que va Francia. Se me antoja que tanto a la ida como a la vuelta los franceses harán el viaje atravesando España: esto es, que no lo harán embarcados ¿Tan difícil es, tan costoso resultaría el invitarles a que pasaran unos días huéspedes nuestros, agradeciéndoles la gentileza de que nos acompañarán en las pruebas de nuestro concurso? Por otra parte, ¿vamos a prescindir por vez primera de la compañía, tan estimadísima para nosotros, de nuestros fraternales almaradas los portugueses? E l Ayuntamiento de Madrid debe ayudar en todo cuanto pueda a la Sociedad Hípica, contribuyendo con ello a! prestigio que merece el nombre de ¡a capital de España. ¿Y el ministerio del Ejército? L a culta y honorable personalidad que lo regenta, seguramente ha de mostrarse propicia a satisfacer nuestros deseos, que no son otros que los de ia unánime opinión de los aficionados madrileños. Llevábamos escritas las precedentes líneas cuando a nuestras manos llega el, recorte de un periódico portugués, en el que con el título. L o s españoles en el concurso de L i s boa se dice io siguiente: E l Gobierno español, por una mal comprendida medida de economía, negó a sus oficiales la autorización para que tomaran parte en el Concurso Internacional de N i z a y parece que no les permitirá participar en otras pruebas internacionales, al mismo tiempo que se abstendrá de invitar a los Gobiernos extranjeros a hacerse representar en el Concurso Internacional de Madrid, que quedará así reducido a las proporciones de un concurso nacional. Sobre este asunto publicó nuestro colega de Madrid A B C un interesante artículo, firmado por Rubryk, al que pedimos autorización para transcribir los siguientes párrafos, que hacen temer la ausencia de los j i netes escancies en el concurso de Lisboa. Copia el párrafo aludido y termina con las siguientes palabras: ¿Vendrán o no los oficiales españoles al concurso de Lisboa? Esperamos y confiamos en que las cosas se arreglen de manera que la Copa de oro de la Península no esté destinada a figurar en una vitrina. Y a con esto nuestra modesta intervención ha terminado. Creemos tener razón, y ello nos indujo a llamar la atención sobre un hecho que ncz pareció algo anómalo. -Rubryk.
 // Cambio Nodo4-Sevilla