Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
E ACADEMIA C A U T O S S A N BERNARD 8, 2. -MadrSd. sas. logrando el 52 por 100 de los alumnos que presentamos. Clases a cargo de ingenieros, de Caminos y ayudantes del Cuerpo, b a í o la d i r e c c i ó n de D. J o s é de Cantos Abad (ingeniero de Caminos! Instancias hasta el 31 agosto. E x á m e n e s en noviembre, i rograma y preparación por ingenieros en el I N S T I T U T O R K U S P R E C I A D O S 23. M a d r i d SrZSlKSSrrii CERCEDILLA (MADRID) Médico d i r e c t o r A. de L a r r i n a g a P e n s i ó n c o m p l e t a i n c l u i d a a s i s t e n c i a médica, de 30 a 50 pesetas. O f i c i n a s en M a d r i d A l f o n s o X I I 4 4 Teléfono 1 6 7 0 4 Lea us ed V ALTERNADORES SBHZ iBEBiCB, saao. aa. Española AIJMJRANTIS. 15. M A D R I D TV DE UNA ff peseta en toda ejemplai Lyon M á s baratos que los e l é c t r i c o s Las m a yores existencias de E s p a ñ a Condiciones a revendedores. Facilidades. C H E R R E R A B A R Q U I L L O S, M A D R I D sam- i... mm al) ACEITES wsm PiSAPOS c. v. lll) t m. n m 1111 u España. LINARES (J a é n) TRASPASO ALTA CALIDAD- ECO fOMÍA I III II I E l acreditado hotel Cervantes, de Linares, se traspasa en buenas condiciones. E l mobiliario, que e s t á tasado en 100.000 pesetas, se traspasa en 60.000. L a edad avanzada de su propietario le obliga a retirarse de los negocios. Pidan informes a su propietario. 54 S FERNANDEZ Y GONZÁLEZ EL PASTELERO D E MADRIGAL 47 en sus celdas, y sacadas del monasterio, y privadas para siempre de voz activa y pasiva, y ayunar a pan y agua todos lo viernes de los dichos ocho años. E n cuanto a fray Miguel de los Santos, fué condenado a degradación y a horca. E n 16 de octubre del mismo año de 1595, fray Miguel de los Santos, que ya había sido trasladado a Madrid, fué sacado de la cárcel en mi coche por el juez eclesiástico Llanos de Valdés y por el alcalde de casa y corte Canal, y llevado a la iglesia de San Martín, que estaba llena de un gentío inmenso, y donde esperaba ya el arzobispo de Oristán, para degradarle de sus hábitos y de sus órdenes sacerdotales. Llegado a la iglesia fray Miguel, arrodillado en las gradas del altar mayor, le fué leída por el doctor Llanos de Valdés la sentencia, después de lo cual fué trasladado a la sacristía, donde el arzobispo de Oristán le degradó en forma, quitándole sus hábitos, en cuyo lugar le pusieron un sombrerillo y un ferreruelo negro, viejo, sacándole luego a la puerta de la iglesia, donde fué entregado al brazo secular de la justicia, en manos del alcalde Canal, que le llevó en un coche a la cárcel, donde le notificó la sentencia de muerte en horca, que debía ejecutarse de allí a dos días. E n 19 de octubre de aquel año, fray Miguel de los Santos fué sacado de la cárcel y llevado por las calles más públicas de Madrid, a son de pregonero, que voceaba los delitos por los que se le llevaba a ahorcar, auxiliado por dos frailes franciscanos y otros dos de la Compañía de Jesús, llevado del cuello con una soga ñor el verdugo y rodeado de arcabuceros y alguaciles, entre los cuales iban el alcalde Canal y su secretario, ñor entre la i n mensa multitud que llenaba las calles del tránsito, hasta la plaza Mayor, donde estaba alzada la horca. Dejemos hablar de nuevo a la historia: Estuvo al pie de la horca un gran rato encomendándose a Dios, y antes de subir la escalera dijo con voz moderada, oue lo oyeron muchos de los circunstantes, que él merecía aquella muerte, y que había confesado por dónde justísimamente se le daba; mas que para el caso en que estaba, que en las principales cosas que le imponían, no tenía culpa; porque desde que el Rey don Felipe nuestro señor había tomado posesión de los reinos de Portugal, siempre le había tenido por verdadero y legítimo Rey, amándole y obedeciéndole como a t a l y que no había pretendido que otro entrase en él, sino que aquel hombre le había engañado, y que le había tenido por el Rey don Sebastián, creyendo que lo e r a y no escribió a don Antonio, ni supo nada; que si otra cosa había confesado, había sido por el temor grande que había tenido de los. tormentos, y que él ofrecía aquella muerte a Nuestro Señor y le suplicaba lo recibiese en descuento de sus pecados. Luego fué subiendo la escalera con grande ánimo, y llegó el notario de la causa, de parte de Su Majestad, a preguntarle a l gunas cosas, que no se pudieron entender por hablar bajo, y estando un gran rato, a lo cual, al parecer, con grande ánimo y brío; y con esto acabó de subir la escalera, y mientras el verdugo le ponía los cordeles, estuvo con grande entereza y valor abrazado de un crucifijo, con muestras de grandísima devoción, hasta que el. verdugo le echó ele la escalera, y; en muy poco tiempo le ahogó. De nuevo aparece el misterio. F r a y Miguel de los Santos, que tantos motivos tenía para conocer al R e y don Sebastián, como que había sido su confesor, declara al pie mismo de l a horca que tuvo a Gabriel de Espinosa por el Rey don Sebastián, y que si declaró en contrario fué por temor al tormento; lo que era lo mismo que invalidar la declaración por l a cual había sido sentenciado, declaración falsa, arrancada por el temor. Y a más de esto, el secretario de la causa habla por largo rato en secreto, de orden deLRey, con el reo, y nadie sabe lo que han hablado. Después, fray Miguel de los Santos muere con el valor de un mártir. E l misterio, pues, queda en pie sobre un lago de sangre. L a verdad aparece ahogada por el dogal del verdugo. innwi