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las palabras con el fuego de su santo enlu- vgJF siasmo por! a obra que regenta. Sor Merte- íf des es una religiosa como tiene que Í O quien sacrifica tocia su vida en aras de uua pasión espiritual tan sin límites, que jimcvifS a ser madre de los niños que no conocieron la propia: una pasión que lleva a asumí i g todas las responsabilidades y todos los iks- velos de Jas madres verdaderas, accpl ¡ui propiciatoriamente ¡a carga por amor di Dios, después de abdicar de todos los pl CCI KS humanos. -Sor Mercedes es una excelente admi lustradora- -me dice D Manuel C á r t e r cuan do subimos por la pulida escalera de mar mol- Sonríe la religiosa humildemente agradeciendo el elogio. Nos asomamos al gabinete de rayos todo encristalado, donde admiramos una i i lalación modernísima y una blancura dcste liante. L a íiota de limpieza impera en todas 11 salas, hasta el último rincón. Las habitad nes son amplias, luminosas, alegres, liigie nicas. Las cainitas y las cunas, alhajada con los primores femeninos de manos san tas, ofrecen simpáticas y amorosas perspe tiras. Algunos lechos están ocupados por lo bebes recién nacidos. L o s mayores están c el comedor o en la clase. Sólo faltan ¡a madres. Y para substituirlas aquí viven es hermanas de l a Caridad- -todo dulzura- -las veinte amas de c r í a con ¡las cuales! a A r ff t 1 T III SC -Diputación abastece las necesidades del establecimiento. H a y en el mismo unos cien niños Sor Mercedes asegura que es sumamente raro que alguno sea reclamado por sus padres. Ksta tragedia no tiene remedio. Contra tal dolor estiginático nada pueden n i los desvelos de las hermanas de San Vicente ni a argueza de la Diputación provincial. Salimos a una galería cubierta, donde una pequeña legión de nenes rubios toma el sol, bajo l a indulgente vigilancia de una religiosa. L o s rostros sonrosados de los p. equeííines denotan salud y justifican la fama del Centro. Aquí permanecen estos angelitos hasta los seis años, a cuya edad pasan a 3 a Casa de Misericordia- -también Centro de la beneficencia provincial- si antes alguna persona caritativa no se hace cargo de las criaturitas. Pasamos a la sala de duchas y baños, admirablemente abastecida de material h i g i é nico. P o r otras dependencias del edificio observamos que hay cuartos de baños también, y, al comentario, sor Mercedes nos advierte que en la Casa de Expósitos nadie deja de bañarse diariamente. L a sala de bo. ves para enfermos ini eccio- LA I, FACHADA D E L EDIFICIO. 2, T CASA D E EXPÓSITOS C N ORTJPO DE MALAGA DE JílROS RUBIOS TOMA EL SOT, 1, TA A f T t T, K N I, A GALERÍA CUBIERTA, UN 0 DE LO? C O M E D O R E S 5, SALA D K RANOS, (FOTOS Mt RTI. T. o r RRPR 4 S)
 // Cambio Nodo4-Sevilla