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Oficina de información: Patronato de T u rismo y Centro de Informaciones gratuitas. Establecidas en la planta baja del Ayuntamiento, con entrada por la plaza de la Constitución. Horas de oficina: De nueve de l a m a ñ a n a a dos de l a tarde, y de tres de l a tarde a siete de l a noche. Comité de la Exposición Iberoamericana (Plaza de España. Horas de oficina: De diez de la m a ñ a n a a una de la tarde, y de cuatro de la tarde a ocho de la noche. Monumentos, Museos y Bibliotecas: H o ras de visita: Archivo de Indias (Casa L o n ja, con acceso por la calle General Primo de Rivera) de ocho de la m a ñ a n a a dos de l a tarde. Biblioteca municipal (planta principal del Ayuntamiento, con acceso por la plaza de la Constitución) de once de la m a ñ a n a a una de la tarde. Biblioteca de la Real Sociedad Económica de Amigos del P a í s (calle Rioja) de once de l a m a ñ a n a a cuatro de la tarde, y de siete a nueve de l a noche. Museo Provincial de Bellas Artes. (Plaza del Conde Casa Galindo) De diez de l a m a ñ a n a a tres de l a tarde. Museo Arqueológico Provincial. (E n el mismo edificio que el anterior) De diez de la m a ñ a n a a tres de l a tarde. Entrada libre. Relicario y tesoro de la Catedral, Sala Capitular, Sacristía mayor y Capillas, de diez a doce de la m a ñ a n a y dfc tres a cinco de la tarde. R e a l Alcázar (plaza del Triunfo) abierto todo el día. P a r a visitar l a parte alta se necesita un permiso especial del alcaide. GUIA D E L TURISTA Iglesia y Hospital dé l a Santa Caridad (Temprado, 3) Abiertos todo el ¿líaCasa de Pilatos (plaza del mismc aombre) Puede visitarse durante todo el día. F á b r i c a de Tabacos (calle San Fernando) De tres a seis de la tarde. Subida a l a Giralda. Puede efectuarse a cualquier hora del día. (No está permitido subir a una persona sola. Estación de la Plaza de Armas. Expreso de lujo a Madrid: Salida a las 21,16; llegada, a las 9,25. Rápido a M a d r i d Salida, a las 8,50; llegada, a las 21. Expreso a Barcelona: Salida, a las 15,25; llegada, a las 14,10. Expreso a Huelva: Salida, a las 9,50; llegada, a las 20,30. Correo a Mérida: Salida, a las 9,10; llegada, a las 20,45. Mensajerías a Mérida: Salida, a laB 20; llegada, a las S. Estación de San Bernardo. Expreso Pullman para Málaga y Granada: Salida, a las S; llegada, a las 23,50. Expreso para Málaga y Antequera (primera y tercera) Salida, 17,25; llegada, 12,45. Correo para Málaga, Granada, Algeciras, Córdoba, J a é n y Baena (primera, segunda y tercera) Salida, 12,05; llegada, 17,20. Mixto para Málaga, Granada, Algeciras, Cádiz (primera, segunda y tercera) Salida, 6,45; llegada, 23,50. Expreso para Cádiz (lujo y tercera) Salida, 9,37; llegada, 21,06. Otro expreso para Cádiz (primera y tercera) Salida, 21,08; llegada, 8,35. Correo para Cádiz, Bonanza y Puerto de Santa María (primera, segunda y tercera) Salida, 17,25; llegada, 11,25. Mixto para Cádiz, Bonanza, Morón, Alge- ciras, Málaga, Granada, Écija (primera, se gunda y tercera) Salida, 6,45; llega da, 23,05. E l tren directo que sale de ésta a las 6,45 no circula al regreso de Cádiz a Utrera. Ómnibus para Cádiz (primera, segunda y tercera) Salida, 15,35; llegada, 13,45. Correo para Marchena, Morón, Écija y Córdoba (primera, segunda y tercera) Sa lida, 9,50; llegada, 19,20. Mixto para Osuna (combinación para Morón y Ecija) (primera, segunda y tercera) Salida, 17,55; llegada, 9,30. Mercancías para Utrera (tercera) Salí da, 20,15; llegada, 7,15. Otro mercancías para Utrera (t e r c e r a) í Salida, 8,36; llegada, 20,10. Servicios de automóviles. -Ómnibus Bussing Rápido a Algeciras. Salida, siete de la m a ñ a n a Calle Gran Capitán. A u tomóvil Sevilla a Ronda: Salida, siete do la m a ñ a n a Puerta de la Carne. Automóviles a l a sierra de Aracena. Gruta de las Maravillas. Salida de Sevilla, a las diez de la m a ñ a n a Empresa Casal. Oficinas, M a r qués de Paradas, 37. esquina Julio César. Sevilla- Huelva. Salidas, nueve de l a mañana, y seis de la tarde. Sevilla- Lisboa. Salida, a las 10,15 de l a m a ñ a n a Calle Barcelona, 1. Servicio aéreo. Línea Sevilla- Madrid. Salida del a e r ó d r o m o civil de Tablada, a las nueve de l a m a ñ a n a Llegada de Madrid, a las tres y media de l a tarde. Línea Sevilla- Granada. Salida del a e r ó dromo de Tablada, a las nueve de l a mañana. Llegada de Granada, a las cuatro J ¡media. Linea Sevilla- Larache. Salida del a e r ó dromo de Tablada, a las doce de l a mañana. Llegada de Larache, a las cinco y medi de la tárele. EOT (FERNANDEZ ¡Sí GONZÁLEZ EL P A S T E L E R O D E M A D R I G A L 3 5 decían en voz baja, acá y allá, éstas o semejantes palabras: -jDebe ser cierto, que le emplazó en la horca el pastelero de Madrigal; apenas hace cuatro, meses que aquel triste murió, y desde entonces no ha echado luz don Rodrigo de Santillana. Quince días después de la muerte del alcalde, María de Santillana, de gran luto, desembarcaba. en fenecía, y en tuja cámara del palacio Sforzia abrazaba llorando a los huérfanos de ¡Gabriel de ¡Espinosa y de Sayda Mirian. TERCERA PARTÍ- STAMOS en una cámara del monasterio de E l E s corial. E l reloj acaba de marcar las cuatro y tres cuartos de la. tarde del domingoij de Septiembre de 1598. Poco más de tres años después de la ejecución de Gabriel de Espinosa, y casi á la misma hora. La cámara es sencilla y sombrja. En un ángulo de ella hay un enorme lecho con cortinajes de damasco rojo, en los cuales están bordados los blasones de España y Austria. En el lecho hay un enfermo casi cadáver Aquel enfermo es el viejo Rey dos ¡Felipe II. E l viejo lobo coronado que muere. L a cámara, en la que hay un altar con reliquias de sanío s y un crucifijo alumbrado por cirios amarillos la cárñará, decimos, está llena de todos los dign a i o s d e Corte quVasisten a la agonía de los Reyes. Porque la vanidad acompaña a los Reyes hasta su Hedió de muerte. ¡El Rey moría de una enfermedad repugnante: de pituita. Una capá de insectos asquerosos cubría completamente el enflaquecido cuerpo del Rey, como si Dios hubiese querido humillar, para ejemplo de los vivos, a aquel soberbio Rey, tocándole con su mano y cubriéndole con una úlcera más repugnante y más terrible que la lepra de Job. E l cuerpo del mismo Rey ardía, devorado por aquella enfermedad Jhorrible. Y sin embargo, su terrible firmeza de carácter triunfaba del dolor y de la agonía. E l semblante del Rey ístaba completamente tranquilo. Reinaba un profundo silencio en la cámara; pero E un silencio en que 1 0 había dolor; lo más. que 1 había era miedo en los que poseían altos cargos, por temor de que el nuevo Rey los diese a otros. De repente, aquel silencio se turbó por una agria disputa tenida a la puerta de la cámara, a los oídos mismos del Rey moribundo. Se oía la imperativa voz del estúpido príncipe don Felipe, que muy pocq tiempo después fué el débil Rey Felipe III, que creyéndolo ya todo acabado es decir, creyéndose ya Rey, por establecer cuanto antes al ambicioso marqués de Denia, su privado, pedía para él, a Cristóbal de Moura, la llave dorada del retrete. -N o ha de ser, señor, mientras el Rey viv -contestaba agriamente Cristóbal de Moura. Será, porque os lo mando yo- -replicaba má agriamente el príncipe. -En tal asunto no obedeceré a nadie mientras viva el Rey mi señor- -insistía tenazmente Cristóbal de Moura. Y ¡Felipe II lo oía todo, y su semblante no se alteraba. Sin embargo, aquel era un justiciero castigo de Dios. Felipe II veía que ya no se le temía; que ya no se le respetaba; que ni aun siquiera se esperaba a que diese fin su dolorosa agonía. Felipe II se veía destronado, porque vivo aún él, se levantaba delante de él el nuevo Rey. Y los asquerosos insectos seguían devorando el ulcerado cuerpo det Rey. Dios! ¡Siempre Dios hiriendo la frente de ios soberbios y abatiéndola sobre el inmundo polvo de los sepulcros! E l Rey hizo llamar a Cristóbal de Moura, la mandó entregar al príncipe la llave dorada y que le pidiese perdón. Después recibió la Extremaunción, i Luego (acaso el dolor moral y físico no le dejaba sostener la fría impasibilidad que había sido durante toda su vida la única expresión dé su semblante. cuando el mundo podía fijar en él sus ojos) volvió las espaldas a su Corte y el rostro a la pared. No sabemos cuál fué entonces la expresión qué Se pintó en el semblante de Felipe II. No sabemos! si entre la pared y él pasaron terribles y acusadoras! las sombras lívidas y macilentas de su hijo el príncipe don Carlos, de su esposa Isabel de. Valois, de su hermano don Juan de Austria, de Guillermo de! Nassau, príncipe de Orange; de k princesa de Eboliy