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A B C. S Á B A D O 3 DE M A Y O D E 1930. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 17. L 113 C O N G R E S O D E GEOGRAFÍA E HISTORIA HISPANOAMERICANAS Solemne sesión de apertura, presidida por S. M el Rey E n l a mañana de ayer S. M el Rey declaró inauguradas las tareas del I I I Congreso de Geografía e Historia Hispanoamericanas. E l solemne acto se celebro en el balón de Congresos de l a plaza de España, presidiendo el Soberano. A la derecha del Rey sentáronse en el estrado el presidente del Congreso, duque de Alba, ministro de Estado; el comisario regio de la Exposición, D Carlos Cañal, v el gobernador civil, conde de San Luis. A l a izquerda de Su Majestad se sentaron el cardenal Ilundain, el capitán general de l a región, marqués de Cavalcant! v el alcalde, -conde de Halcón. Los demás puestos del estrado fueron ocupados por el vicepresidente del Congreso, general Altolaguirre, duque de M i r a n da, autoridades locales y miembros de la comisión organizadora. S. M el Rey declaró abierta la sesión, concediendo acto seguido la palabra al secretario, D Vicente Castañeda, quien, después de señalar elocuentemente el por qué de no haberse celebrado este I I I Congreso en la República Argentina, según se acordó al finalizar las tareas del segundo, dijo: E s este Congreso que dentro de breves momentos quedará inaugurado, el obligado complemento de la Exposición Iberoamericana de Sevilla; entrando en su recinto, se admiran los lindos pabellones que nuestros hermanos tejieron para cobijar en ellos ios fruto de su ciencia y de su arte; ellos son la bella ofrenda de ios hijos a la madre que les inculcó ias altas virtudes del trabajo y la laboriosidad; pero a las pruebas materiales del afecto faltaba en el momento de mostrarse subjetivamente, la justificación de lo que juntos fuimos, la realidad de lo que somos y la aspiración de lo que pretendemos ser, lo que determina nos reunamos ahora familiarmente a la luz de la verdad y de la Historia. E n este momento en que se incian los diálogos acerca de nuestra Geografía y nuestros acontecimientos históricos, se incorpora personalmente a tales tareas el genuino, único e indiscutible representante de la nación que a todos vosotros os dio el ser, el que ponderadamente nos inculcó los nobles postulados de obligación y sacrificio, el que alentó los nacionales esfuerzos y ligó en nuestros corazones, como indisolubles, las dos concepciones, gloriosas de España y de Monarquía. Su fina sensibilidad adivinó el momento; la obra material, el esfuerzo colectivo de América en España estaba realizado al producirse ahora el subjetivo que las especulaciones científicas suponen, y e cuando se engendra el ser perfecto que nace acariciado por manos reales. Elogió después el señor Castañeda a las representaciones enviadas por América, i n tegradas por los más destacados maestros de las Universidades y Corporaciones científicas, exaltando a continuación la hermandad entre España y las Repúblicas americanas, citando, como símbolo de ella, las sabias Leyes de Indias. E l secretario del Congreso dio fin a su elocuente discurso con el siguiente brillante párrafo: Sobre los errores de los hombres perdurarán los aciertos de los pueblos, y si E s paña, aun en la situación de violencia que la guerra supone, abrió a todos amorosamente sus brazos, considerad que ahora, en tiempos afortunados de paz, con cuánto afecto os ofrece el regazo, para que en él nazca, imperecedera, la verdad y la justicia históricas. Su fallo ha de unirnos a todos, constituyendo el más glorioso florón de nuestra nacional historia. La representación de Norteamérica Habló a continuación la señora Irene Wrigth, representante de los Estados U n i dos. Comenzó cantando a la gesta gloriosa del descubrimiento, recordando a las principales figuras de la colonización. Realzó la obra de España, que llevó a América con su arte, su religión y su lengua, la civilización, que abonó con sangre de sus hijos. E n forma rotunda sentó la afirmación de que Norteamérica tiene derecho también a considerar a España como su madre y a reverenciarla, por tanto. Terminó rindiendo a Su Majestad el Rey, en nombre de Norteamérica, un cariñoso tributo de respeto. El delegado de Panamá E n nombre de los delegados de América española habló el de Panamá, D Melchor Lasso de la Vega. Después de saludar a todos, se muestra optimista respecto a los frutos que dará el Congreso, que sen- irá de acicate para la SEVILLA. E N L A PLAZA D E ESPAÑA St- MAJBSTA BT. B E Y C O N E l M I N I S T R O J) F, F. ¡iWDO Y LAS AUTORIDADES SEVILLANAS, E K LA SESIÓN DE APEkTUJU BEL CONGRESO E GEOGRAFÍA HISTORIA HISPANOAMERICANAS ÍFOT 0 SERRANO
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