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fila por las páginas del libro de Maricbaiar, finamentfe comentada, acentuando lo más característico v sin caer en- pesadez detallista. Y si de M a d r i d pasamos a París, el autor nos hará evocar con certeras pinceladas los días nupciales del año 1 3 con la boda de Napoleón I I I y Eugenia de M o n t i j o la m u jer del óvalo facial perfecto, tan estimado como cualidad de belleza indispensable. Y formando corte de honor, las mujeres más hermosas del París aristocrático y de la diplomacia, perpetuadas por Winterhalter, Hébert y otros artistas de moda. Los días de Osuna en la Corte rusa, te niendo a sus órdenes a D Juan Valera, testigo temible y comentador implacable de los gestos absurdos del duque; la exótica fastuosidad de los bailes con el desfile de grandes duques, despóticos y bárbaros en muchos casos; las intrigas donjuanescas de personajes y personajillos; el deslumbramiento de todos ante las grandes bellezas, entre las que sobresalía la Korsakoff, que causó sensación en Europa por sus facciones y sus atavíos insólitos belleza que hoy nos parece un tanto salvaje... ¡Magnífica cabalgata histórica... E l 2 de junio de 1882 moría en su castillo de Beauraing (Bélgica) el duque de Osuna. Seguidamente comenzó el reparto de las vestiduras. Durante varios años sus despojos alimentaron legiones de cuervos de apariencia humana... Todo fué vendido. L a magnífica colección de obras de arte, entre las que destacaban soberbios goyas, se dispersó para siempre. U n catálogo redactado por D. Narciso Sentenach nos recuerda la importancia de tal colección. D e toda una vida no quedó más que tm trozo de historia excelentemente recogida y expuesta en Riesgo y ventura del Auqiie de Osuna. ANTONIO M É N D E Z CASAL MADEAZO. DON PEDRO D E ALCÁNTARA TELLEZ- GIRON, XI DUQUE DE OSUNA, EN 1 8 4 4 E L AÑO D E SU MUERTE. (FOTO MORENO) l a r mas no es de creer en toda una conducta libremente premeditada. E n él se adivina al anormal sin voluntad- razonadora, barco de gran porte a l que la falta de timón hacía navegar a la deriva, hasta que un mal día se estrelló. Quizá un Marañón, analizando los rasgos fundamentales de su vida, podría hacer un diagnóstico que explicase la psicología del legendario personaje. T o d a rectificación de leyenda arraigada, produce siempre cierto desencanto amargo. E n esta biografía del duque de Osuna el ambiente descrito, con su cortejo fastuoso y pintoresco de personajes dé la época romántica- -reyes y príncipes, generales, políticos y diplomáticos y todo un mundo cor tesano en el que brillan las más sonadas bellezas de la época- compensa con gran ventaja de la destracción de la leyenda. E l M a d r i d de mediados del siglo pasado y sus fiestas en la finca de la A l a m e d a la guerra carlista; París, Londres y el dandismo impertinente que contrastaba con la sencillez aburguesada de la corte victorian a los galanteos superficiales y artificiosos de Osuna en los días en que la futura E m peratriz Eugenia se asomaba a l mundo; la muerte del atildado D Pedro de Alcántara Téllez- Girón, undécimo duque de Osuna, retratado por Madrazo el año de su muerte- -1.844- -y que convierte al biografiado en primogénito y, por tanto, en auténtico duque de O s u n a la magnífica colección de obras de arte que atesoraban los palacios de las Vistillas, y de la A l a m e d a el viejo palacio del Infantado, con la riquísima b i blioteca de 60.000 volúmenes y manuscritos las instalaciones de armería, cocheras, cuadras de caballos de carrera, toda la vida madrileña de mediados del siglo x i x des- W I N T E R H A L T E R MADAME RIMSK. Y- KORSAK O F F (MUSEO D E L LOUVRE.