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A B C. M A R T E S 6 DE MAYO D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 6 públicas, para quemar objetos ingleses y, diabólicos. H a y en Gandhi una vaga promesa de guerra ordenada, que es más bien una promesa táctica y lejana para evitar toda violenta revolución del pueblo. Con las teorías de G a n dhi, ni la resistencia española contra Napoleón, ni la Revolución Francesa, ni la Revolución Rusa, ni el triunfo dé Oliverio C r o n well, ni la mayor parte de las mutaciones y las resistencias más eficaces de. la Historia serían posibles. Con Gandhi no será posible la revolución india, como con Tolstoi na hubiera sido posible l a Revolución Rusa. Pero sin Gandhi tampoco será posible el advenimiento de la revolución india, como sin Tolstoi no se hubiese abierto el camino a la revolución rusa. Ambos son grandes creadores del estado de espíritu colectivo S u error consiste en creer que ese estado de espíritu lo hará todo y será como la marea invisible que, ascendiendo, ahogue a la i n justicia. Su error consiste en ignorar o en olvidar que ese espíritu pugna siempre por encarnar en realidades heroicas y mortales exasperadamente. Detener su viva y sangrienta encarnación en la Historia no es sino aumentar su futura y desesperada ca. pacidad de destrucción. E l pacifismo de Gandhi, como el pacifismo de Tolstoi o el idilio humanitario de Rousseau, suelen servir de prólogo en la H i s t o r i a a los mayor res cataclismos. A l fin, l a guerra y la revuelta francas, declaradas, decididas desde un principio con una voluntad de vencer d i recta, violenta y quirúrgica, suelen ser en la Historia las revoluciones más humanitarias y caballerescas. RAFAEL SÁNCHEZ MAZAS yo l a Guia espiritual, de nuestro Miguel de Molinos, el Manual más cumplido del budb is- mo cristiano occidental y el más fuerte alegato contra l a eficacia de la lucha exterior y la violencia. A s i como Gandhi consigue unir contra Inglaterra a mahometanos, hindúes y budhistas, el jefe de la oposición italiana, junta en el Aventino antifascista, po- pulares- cristianos, comunistas, socialistas de varios colores y demócratas constitucionales contra la dictadura de Mussolini. E s difícil que el bloque heterogéneo- -amendoüano o gandhista- -consista en un hacer, y acaso por eso se decide mantenerlo unido en un no hacer. E n el verano de 1920, Gandhi pro- clama la no- cooperación. E n el verano de. 1924 Amándola se erige en definidor de la no- corresponsabilidad, que es una no- cooperación ante el fascismo. Ciento dies diputados italianos dejan vacíos sus escaños de la Cámara y se abstienen de 3 a lucha política ordinaria. E l sistema de Gandhi, como el de Améndola, es tachado de pasivo y de negativo por los contradictores, mientras por otra parte resulta harto legalitario y moralístico para los prosélitos furiosos. Toda la batalla política se convierte en una batalla moral, casuística o jusnaturalista. E l tiempo pasa sin tangibles avances y se invoca la táctica de Quinto Fabio Máximo el Tardador... Pero el bloque. de Améndola, como el de Gandhi, revela una incapacidad manifiesta para substituir al estado de cosas que pretende derribar, sea con una administración positiva, sea con una solución de los problemas urgentes y concretos. ¿Guál sería con Gandhi el régimen de ferrocarriles, de comercio, de sanidad, de defensa, de orden interior en la India? E n el bloque de Améndola, ¿predominaría u n criterio comunista o predominaría el criterio monárquico y, en gran parte, conservador de los monárquicos constitucionades para conducir la suerte de Italia? E n Italia venció Mussolini, educado en Jorge Sorel, contra Améndola, educado en Jaurés. ¿Vencerá Gandhi en la India? Gandhi ha planteado la lucha contra Inglaterra poco más o menos como un místico español del siglo x v i planteaba la lucha con el diablo. S i n duda, para el místico la lucha con el diablo trascendía en alguna manera a la economía y al comercio exterior, porque el místico no compraba- -y predicaba que no se comprasen- -una serie de objetos profanos y modernos que se consideraban obra del diablo o tocados por el diablo, así como. Gandhi no ha hecho sino convertir en nefandos y diabólicos los objetos procedentes del comercio inglés. E l místico ante el diablo, como Gandhi ante el poder inglés, cree que es una locura levantar contra él castillos fortificados con centinelas, armarle emboscadas con trabucos, retarle a duelos, intentar clavarle una estocada en. el corazón, o una hoja certera en el costillar, o meterle en los ríñones- una bala de plomo. U n místico no podía usar esta clase de armas materiales contra el dia- blo. Su único combate material con el diablo se reducía a combatir pacíficamente los comercios del diablo y a no poner el dinero, ni los sentidos, ni la voluntad, ni el entendimiento, ni la memoria en los objetos materiales fabricados para servir al diablo. L l e vada al extremo esta teoría, se llegaba todo lo más, como en la Florencia de Savonarola y en la India de Gandhi, a levantar hogueras CEBE m MVHH MBME M m rn Q Z U-
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