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A B C MIÉRCOLES 7 D E M A Y O D E 1930. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 10 cas y camisetas, lo mismo que para los pantalones anchos y tan amplios por abajo, que, unido al largo excesivo, rara vez permiten ver los pies. L o s tweds ligeros hacen vestidos sencillos, fáciles de llevar, en los cuales pone una nota alegre, algún detalle de organdí; los pliegues profundos sirven para dar vuelo a la falda, mientras un corte al bies ciñe las caderas. L a serie de vestidos de tarde está estudiada con gran cuidado. Con crespón de China negro (que domina) se hacen faldas a media pierna, cuyo vuelo proviene de formas y pliegues diversos; los cuerpos, de crespón, negro, suben hasta el canesú de la misma tela, pero de colorido dulce y alegre. Juegos de bufandas hechas en tono claro o negro se anudan juntas delante, al lado se redujo, a que el público que acudía al Ethel Barrymore se trasladase al vecino coliseo. Llenóse éste de selectísima concurrencia- -entre eíla eí embajador de España, don Alejandro Padilla, que vino expresamente de. Washington- y Encarnación López pudó presentarse plenamente, en un programa todo suyo. ¿Cómo no había de triunfar? Desde el primer momento, en todo momento, ¡hasta el último momento! Acompañada por el guitarrista L u i s Y a n ce. y el pianista E m i l i o Torre, interpretó la Sevilla de Albéniz, la Jota valenciana de Romero, un tango de Cádiz, y Cuando la guitarra suena y Alcañiz, de Font. T a l fué la primera parte del programa. E n la segunda nos brindó la Danza, número lo de Granados; canciones y danzas de la A r g e n tina, Chile, Cuba y Méjico, recopiladas por F o n t las Alegrías, El gaucho, de Freiré; la Lagarterana, de Guerrero, y, por si todo esto fuera poco, cinco o seis números más, a insistente petición del público, que no se cansaba de admirarla... Cada baile y cada canción los coronaron las más entusiastas aclamaciones, en magnitud a la que nunca se llegara aquí hasta e? a noche. Y 110 voy yo a descubrir, ahora cómo baila y cómo capta La Argentinita. E n su elogio y en estricta justicia basta con recordar que era ella. ¡E l l a! ¿Qué más pudiera decirse? A l a mañana siguiente, los críticos de todos los periódicos consignaron noblemente aquella apoteosis, y ya no hay quien confunda a las dos tan diferentes bonaerenses. ¡Y a se ha visto a las dos! Y a se las distingue... Como última nota informativa debo consignar que. durante el intermedio de la función del Playhouse, W i l l i a m Brady habló al público desde el proscenio para explicarle el obligado cambio de teatro y desafiar a la Policía (que insistía en suspender el espectáculo) al alcalde y al gobernador del ABRIGO D E CRESPÓN NEGRO Y R E N A R D Estado, ¡a que le detuviesen v le encarce- GRIS, PARA D E N O C H E MODELO D R E C O L L lasen por esa supuesta violación de la ley BEER. azul indigna de este gran pueblo, al ofrecer su escenario, como trono de su gloria, caderas. Estampados de dibujo regular o a La Argentinita! Encarnación: t u nombre es un símbolo. chiquito se verán por la tarde; lunares y ¡L o eres! Encarnación del Arte. Encar- cuadritos son encantadores; el shantung está nación españolísima, en milagro palpitante aquí también en boga. E l talle continúa esde augusto casticismo, de las danzas y de tabilizado en su verdadero sitio. L a noche ha inspirado especialmente a los cantos. de nuestros pueblos. Eso eres tú... Drecoll- Beer, y la serie de sus vestidos es MIGUEL BE Z A R R A G A espléndida. U n modelo de georgette negro, con dos medios círculos de diamantes que Nueva Y o r k abril, 1930. sujetan la pleguería en ambos costados; otro bordado con abalorios. blancos y orlado de moiré del mismo color, con gabán haciendo juego; liega el tercero, de tul negro con dibujo grande, los volantes que le cubren son ligerísimos a pesar de su i m Drecoll- Beer portancia luego viene un vestido con cola Drecoll- Beer ha hecho completo estudio larguísima, de georgette marino, muy escosobre la moda de 1930. Pasa revista a las tado por la espalda y bastante modesto por tendencias actuales y retoca cuanto cree ne- delante; vestidos blancos majestuosos, otros cesario. muy sencillos; un abrigo de raso blanco E l largo (gran cuestión que preocupa se- fruncido, con bandas transversales; tejidos riamente a todas das modistas) se ha fijado metálicos con flores, una muselina salpicada de flores en raso rosa y negro ha servido en. esta Casa a perfecta altura. Los trajes de sport y los de diario con- para hacer el modelo que tiene al borde, roservan ese. aire que no debe desaparecer sin zando el suelo, jaretón de tul negro. Todos correr el riesgo de no encontrar razón para estos vestidos son largos, extralargos; el vivir. L o s coloridos, suaves, nada de dureza; talle alto, pero flexible, es juvenil. Puedo afirmar que nunca he visto moda que me la dulzura reina. E l aire es francamente joven, y la tenden- gustase tanto como la que presentaban, dancia iniciada hace pocos meses, seria y re- do vueltas delante de mí, los maniquíes de servada, queda repudiada por Drecoll- Beer. Drecoll- Beer. Todas las mujeres se lo agraderán. De abrigos hay variedad considerable; M i r a n de los más confortables tienen cinturón, esclaE s grato darse cuenta de que el cuidado vinitas y c r u z a n mucho un delantero sobre otro. E n los de seda domina el crespón de de la feminidad ha presidido la confección China, -lo que nos obliga a certificar que se de los modelos de M i r a n d a Desde el primero hasta el último esta impresión domina ve muy poco raso durante el día. E n cambio de noche los abrigos tres cuar- siempre. A l principio aparecen pyjamas que tos o las chaquetas cortas son de raso b r i- no tiene nada de masculino; se las brillantes, llante, deslumbrantes por su línea vaporo- lisas o con grandes dibujos, sirven de masa, difusa en el busto y muy ceñida en las terial para las formas vaporosas de casa L A M O D A D E 193 0 FYJAMA D E SHANTUNG A Z U L Y BLANCO. PESCADOS BORDADOS E N NEGRO Y ROJO. MODELO MIRANDE. o detrás; variando extraordinariamente el aspecto del traje 1830, inspira a Mirande delicadas creaciones. Aquí volantes superpuestos al borde de abullonados, bertas rodeando el escote y manguitas de farol hacen efectos ideales. L a noche aporta gran fantasía; desde luego, trajes muy largos; las delicadezas de pleguerías, que se. anudan finamente y se incrustan, son, el punto de partida del largo de la falda, casi siempre considerable. Blanco mate, negro mate, al que se agregan bordados rosas chispeantes, dibujando el escote y las manguitas; gracio sas guirnaldas se ajustan al talle para la juventud, suntuoso lame con bandas úe vison forma un tres cuartos para los trajes de noche, y el empleo discreto de adornos de pieles son las observaciones con que terminaré este estudio, muy corto a pesar mío. TERESA G L E M E N C E A U París, mayo, 193 a;