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AHAT 0 R 1O C E R C E D I L L A (MADRID) Médico director: A de Larrinaga. P e n s i ó n r. ornr leta, i n c l u i d a a s i s t e n c i a médica, de 30 a 50 pesetas. Oficinas en M a d r i d Alfonso X I I 44. Teléfono 16704. Sociedad Española de Elecíricidad Brown Boveri El Consejo de Administración de esta Sociedad convoca a los señores accionistas a Junta general ordinaria para el día 19 del actual, a las cuatro de la tarde, en el domicilio social, Avenida del Conde de Peñalver, 21 y 23, para someter a discusión el siguiente orden del día: 1. Lectura y aprobación del acta de la Junta anterior. 2. Informe sobre el balance y cuenta cerrada en 31 diciembre de 1929. 3. Deliberación respecto a) Balance de pérdidas y ganancias del ejercicio de 1929. b) Aprobación de las gestiones efectuadas por el Consejo de Administración. c) Repartición del beneficio y fijar el dividendo a repartir. d) Renovación del Consejo de Administración. 4. Varios. Madrid, 5 de mayo de 1930. Curan pronto est r e ñ í miento, digestiones difíciles, fetidez de aliento y otros males del estómago, vientre e intestinos. 2 PTAS. CAJA E N LAS HTJENAS FARMACIAS CAZADORES TABLETAS LUÁN ANUNCIO y a lo largo de líneas férreas y en interiores de pueblo. Facilita presupuestos y provectos gratis PUBLICIDAD RURAL. INDUSTRIAS de MENDOZA. 1 Avenida Conde PeflaJver, 19, MADRID. Teléfono 12389. escrupulosamente seleccionados. Catálogo gratis. GRANJA MARÍA VICTORIA, Zaragoza. Escopetas garantizadas desde 15 pesetas al mes. Hammerles finísimas de 600 gran alcance y plomeo. Además, al contado, desde ISO 500 pesetas en adelante. Regalo 12 uten- 400 silios por valor de 20 pesetas. Modelos económicos- de 300 gatillos a la vista, desde 25, 40, 55, 65, 250 90 y 12 5 ptas. Descuentos especiales a los intermediarios. 150 José Cruz Música Eibar. ADUAI 40 plazas. Exámenes julio. Admítense señoritas. Profesorado núm. 1. Pericial. ACADEMIA GIMENO, Arenal, 8. Teléfono 1552 9. INTERNADO. Próximas CORREOS y TELÉGRAFOS. Secciones Cultura General, señoritas. 50 E. RODRIGUEZ- SOLIS L O S G U E R R I L L E R O S D E 1808 n apenas en los altos campanarios de las iglesias de Ja corte había sonado el toque de oraciones, una multitud, tan grande como heterogénea, se lanzó a recorrer las calles llevando teas y hachas encendidas, y gritando en todos los tonos: ¡V i v a el príncipe de Asturias! Abajo el Guardia! V i v a Fernando el Deseado! ¡Muera el Choricero! E n un instante se iluminaron con el clásico velón de cuatro pábilos, los candeleros de peltre, los faroles y hasta los candiles, las ventanas y los balcones, y las gentes a ellos asomados, haciendo causa común con los de abajo, repetían los mismos mueras y daban. los mismos vivas entre aplausos y risas, y chacota y algazara. L a cosa no era para menos. Había estallado un motín en Aranjuez, que había derribado a Godoy y producido la elevación ríe! príncipe de Asturias, vulgarmente ¡inmaclo Fernando el Deseado, según acababan de noticiar varios emisarios del revoltoso conde de Montijo, llegados del Real sitio para promover esta escena. A los pocos instantes, aquellas turbas, engrosadas por nuevos contingentes de las calles que iban recorriendo, asaltaron la casa del Guardia o del Choricero (así llamaban al príncipe de la P a z D Manuel Godoy) es decir, la de su esposa la infanta doña (Teresa, calle del Barquillo, en que habitaba hasta que se terminaran las obras necesarias en el palacio de Buenavista, que el Ayuntamiento le había regalado en muesti a del cariño que los madrileños le profesaban. i Sarcasmos de la suerte! Muebles, alhajas, cuadros y papeles eran arrojados por el pueblo a la inmensa hoguera encendida en la calle, y otro asalto parecido sufrían a la misma hora la casa de D Diego Godoy. hermano del favorito; del corregidor Marquina, del ministro Soler y del insigne. literato Moratín, por el solo delito de ser amigos de Godoy. Justo es confesar que e! pueblo, siempre noble y generoso, dejaba que las llamas Ib consumieran todo, sin pensar en tomar ni un triste alfiler, por más que aquel lujo fuera producto de su trabajo. Con este motivo, tan plausible para los femandistas como triste para los amigos de D Manuel Godoy, las tertulias se vieron aquella noche más concurridas que de costumbre. Las tertulias estaban entonces en su apogeo. C o menzaban a las seis de la tarde en invierno y terminaban a las diez. E n la mayoría de ellas se rezaba el rosario, que llevaba el dueño de la casa, y al que asistían hasta los criados, ofrecido por l a salud de la Iglesia, del Papa y del Rey, por la paz y la extinción de las herejías. Las había en ios palacios de los nobles, en las cuales, los respetables consejeros de la Inquisición, la Rota, Castilla, las Ordenes, las Indias, alcaldes de casa y corte y representantes de la Contaduría de Penas, se dormían arrullados por los minués que bailaba la gente joven. Las había literarias, como la del gran poeta Q u i n tana. Las habla en las casas de la clase media, en que a los juegos de prendas se mezclaban los versos y a los versos las discusiones sobre la política nacional y extranjera. Y las había populares, pues no de otro modo debían considerarse los bailes de candil de la m a nolería, con asistencia de usías, petimetres y abates, ansiosos de cortejar a las majas y de alternar con los majos. Asistamos nosotros, la noche del i g de marzo, a la tertulia de don Juan Antonio Miranda, en la que haremos conocimiento con los principales personajes de esta verídica historia. Habitaba el señor M i r a n d a en una hermosa casa de la calle de Toledo, frente a la iglesia de San Isidro. E l salón en que se reunían los contertulios se hallaba adornado con bujías, en lugar de los hachones de cera; un forte- piano reemplazaba al raro clave, y la guitarra española ocupaba un lugar preferente. L a s paredes se hallaban vestidas de papel, y las adornaban lindos espejos con marcos de plata. L o s muebles eran de caoba, -tapizados de damasco rojo. U n salón, en fin, arreglado a la moderna- Conozcamos a los tertulianos, y. como españoles galantes, demos la preferencia a las damas.
 // Cambio Nodo4-Sevilla