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ABC. JUEVES 8 D E MAYO D E 1930. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G ir ma en que siento, porque es el de mi niñez- mi va perfeita ed assolutamente a genio. Las situaciones llegan, naturalmente, al autor. Pero por las situaciones la obra no hubiera gustado en castellano; por las s i tuaciones y por la libertad del lenguaje. A mí me importa- -sigo opinando en mi interés particular de autor dramático- -la admisión de eso que, según nuestra mogigatería tradicional, no se puede llevar a la escena, y sí se puede y se debe, porque la norma teatral más atendible es la absoluta l i bertad, y en el teatro cabe toda la vida, toda la vida con sus bellezas y con sus fealdades. Nuestro público hubiera rechazado- esa es otra! -como absurdas ciertas s i tuaciones. L a palabra falso hubiera brotado de muchos labios. Y es que nuestro espectador juzga de las acciones ajenas atendiendo a su propia capacidad, y no admite ante el choque con la vida más reacciones que su propia reacción, la que él tiene por habitual. Así, ante la situación de los personajes, piensa en lo que él haría, y hasta cree firmemente, y se equivoca, que h a r í a e s t o o aquello, y digo que se equivoca porgue nadie puede ponerse en la situación de otro. V menos puede- nadie responder nunca de su modo de reaccionar ante una circunstancia o contingencia en la cual no se ha visto todavía. Cuando el espectador piense en sí mismo al juzgar al héroe dramático se equivocará de cien veces noventa y nueve. E n la obra de Bernstein los personajes hablan, hablan, y hablan, y las situaciones dramáticas- -la última, la más interesante- -viven y se desenvuelven por las palabras. Toda su acción está en el verbo, llamarada del fuego interior. Y hoy, que se pide en el teatro un diálogo telegráfico; hoy, que se abomina de la literatura en escena- -confundiendo la buena y la mala retórica, olvidando que la elocuencia es muchas veces natural en el apasionado que se produce ex alnmdantia coráis- -a mí todo eso me parece de perlas. Por eso he subrayado que ahora me gusta Mélo. Porque es lo que quiero hacer y lo que voy a hacer en mi p r ó xima comedia. Hablar, hablar, hablar. Y ya sé que me van a decir que no todos los tartamudos de la literatura, que la aborrecen, según, por verdes, aborrecía las uvas la zorra de la fábula. Dulcís in fundo. Con Mélo vino la señora Magdalena Renaud, una actriz extraordinaria. L a comprensión absoluta, la naturalidad absoluta, la eficacia absoluta. M á s mujer que actriz, y, sobre todo, mujer: adorablemente, graciosamente, terriblemente mujer. Y sin que su feminidad encantadora se mirase nunca a sí misma para extasiarse en el amaneramiento retórico de las actitudes bertinescas Y sin que su emoción se tradujese nunca en el odioso. énfasis declamatorio. Sintesis maravillosamente sencilla de un estudio complicado es la naturalidad misma, y la verdad dramática, en el Drofeísmo del rostro expresivo y en el significado de sus silencios, tiempre temblorosos de emoción- -imperceptiblemente temblorosos- -y crispados de curiosidad. ¡Gran actriz 1 Pero yo no hablo como crítico... FELIPE SASSONE 33 a dirección primera. L a protagonista de Todo un hombre- (todavía con Vilches) y de Cándida podía aspirar, como lo ha hecho con fortuna, a algo m á s que a ser una figura decorativa- -espléndida siempre- -en el marco de un escenario harto pequeño, como corresponde al tamaño y el aliento de su compañero de antaño. E ¡caso de Antonio Vico- -otro, sin duda, de los ingratos que todo se lo deben al cartel de Vilches- -es m á s patente. Las excelencias de su arte juvenil- -clásico y moderno en su respeto a la jerarquía de valores dramáticos en la representación teatral- -hacen del aplaudidísimo galán joven el predilecto de los autores (que en él se inspiran ya) y de! público. Los buenos aficionados esperamos de su talento y de su vocación lo que quizá sea tarde ya para esperarlo de Irene López Heredia, desengañada prematuramente del gran teatro. U n a y otro, por distintos caminos, se deben a un esfuerzo mayor que el de obtener el aplauso fácil de cada d í a el aplauso difícil de una generación. Los grandes modelos y los autores nuevos esperan de ellos la encarnación de memorias insignes y de esperanzas ciertas. C. R I V A S C H E R I F A C O T A C I O N E S D) VA G A T O RÍAS A propósito de Mélo Bernstein de Cuando estas lineas aparezcan habrán perdido actualidad. S i Mélo, de Bernstein, a los tres años escasos, ya resulta cronológicamente una novedad vieja, ¿qué habrá de parecer, a los diez días del estreno en Madrid de la obra francesa, esta crónica deshilvanada y fragmentaria? Vamos muy aprisa; o porque las obras no tienen consistencia, o porque carece de firmeza; nuestro gusto. H o y más que nunca se- impone la moda en literatura. Confieso que le tengo miedo. M e asusta, por ser demasiado nuevo, quedarme, de pronto Pilar M- Ulán- Astray. autora de la comedemasiado viejo: es el peligro que señalaba Osear Wilde. Además, la. moda se me an- ¿í a E l m i l l o n a r i o y la b a i l a r i n a estre. nada con gran éxito en el teatro Infanta toja cosa de mujeres... Isabel de Madrid. Y o no hablo como critico. -N o lo soy. ¡O j a l á! N o e s que no quiera; es que no tra las fuerzas sociales, sino como Flaubert, puedo. Así no hablo ex- cathedra; ni siquiey Zola, y Mauppassant, amasando carne de- ra, como espectador: hablo como autor dramasiado humana, y miserable y doliente; mático que aprecia, la obra, ajena mirando hombres, en fin, incapaces de resistir, no ya a la propia. Soy como esa imposibilidad del a las fuerzas sociales, pero ni siquiera a los maestro de canto, que, siendo cantante, a la imperativos del instinto. E r a el autor del vez, mal puede enseñarle a otra voz lo que triste, documento humano. Y me disgustaba sólo sirve para la calidad particularísima aquel Bernstein pesimista, misántropo, á v i de la suya. Además, no me fío de mi intedo- y codicioso de placer y de oro; fuerte, ligencia; de mi pasión sí, y no puedo fundar artificioso, brutal... m i estética ni mi ética en la razón pura, que es activa e independiente; sino en mi sentimiento, pasivo, esclavo dé m i experiencia Ahora me gusta Mélo, que en el fondo no personal y sentimental. Por eso no soy crí- le ha gustado a la crítica- -ella tiene sus ratico. zones inteligentes de que yo carezco- y que nuestro público hubiera rechazado de plano si se estrenara en castellano y por una de E l Bernstein de Le detour, que gustaba a nuestras compañías. Se han dejado arrasmi adolescencia, le disgustó m á s tarde a mi madurez en la violencia apañada, demasiado trar por el título, y han torcido el gesto ante el melodrama. A mí, por el contrario, ni el querida, falta de espíritu, de Le Voleur, La veneno, ni el suicidio, corrientes en la vida, Griffe y Samson. Nada m á s contrario a mí ni mucho menos los celos- -que no dependen que este dramaturgo que: no se encontraba de l a moda- -me asustaron, y m á s bien me las situaciones, sino que las buscaba y las inventaba por fuerza. M e parecía un reza- pareció que Bernstein dignificaba el melodrama, utilizándolo con lo que tiene de buegado: cuando a la literatura retornaba el na teatralidad y vistiéndole con galas liteespíritu, con el simbolismo ibseniano; cuanrarias. A la; brutalidad de antañe mezclábase do el individualismo sentimental se marchitaba, y al sentimiento se substituía la sensa- ahora, para dulcificarla, un aroma sentimental, un, por llamarlo así, romanticismo sención, y a la realidad el sueño, y la fantasía, sual, o tina sensualidad- -romántica- -da- lo y l a ironía, y el humorismo, a las apasionadas efusiones laicas, Bernstein tenía a ú n el mismo- que, aunque a veces toque, sin paaire de los maestros del: naturalismo- fran- usarlos, los límites de la cursilería, -es profundamente humana, no exenta de poesía, y cés, y noxomo; Balzac o como Stendhal, forj a n d o j s p i i á j s e i i é l u c h a r a n con- que a m í- -J Q dir? en italiano, que es, el Bajó- INFORMACIONES Y NOTAS EXTRAN 1 ERAS Shaw, a través de una crítica dictatorial E n Roma se- iasiesteenado, con ei título L lmperatore d Amei- ica, la última comedia de Shaw, -The A ple Cart ¿É l triunfo del gran Üramaéirgo- ílandés, ante- el público y