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ANUNCIOS EN CARRETERAS 1, M D I 9 A RD En el- presente año habrá convocatoria para, segunda y tercera categoría. No se exige título. Edad, desde los veintitrés años. Para el programa, nuevas contestaciones y preparación en las clases o por correo, para primera, segunda y tercera categoría, en turnos independientes, diríjanse, al antiguo y acreditado BVSTITülO REUS PRECIADOS, 2 PUERTA D E L SOL, 1 y MAYOR, 1 MA 3 3 DRID. En las tres oposiciones celebradas de primera y segunda categoría obtuvimos en las tres el número 1 y 9 plazas, cuyos re 7 tr. ato s y nombres se publican en la circular gue. regalarnos. Tenemos internado. ÍES A SECRETARIOS DE AYUNTAMIENTO U E. RODRlGUEZ- SOLl p) S I F M Í L L E l ü S t E iSoS t ider de Iá subida dé Santa Cruz y portales de Guáyala jara, banqueros de la época y eT ladino escribano. Hombre de mucho mundo y alto criterio, procura dar a cada cual lo suyo. L a verdad es su norte, y, como tmen madrileño, n ¡i él halago le rinde ni la amenaza le intimida. Ligado a Jovellanos por gratiíud, reconoce las ¡faltas, de Godoy, pero elogia sus servicios a la cultura del país; -a Carlos I V le juzga un infeliz, y; se muestra receloso de Fernando. Todo esto, unido a las ideas de. la Enciclopedia y a las corrientes liberales que circulan, van ganando su espíritu para pas reformas (i) E l señor Miranda estudia al país y le halla imposible para un cambio radical; pero; reconoce que si no se lanza la semilla a l a tierra ino podrá brotar jamás. Nadie podía imaginar qué del Parlamento Largo y de los Estados Generales salieran la república en Inglaterra y Francia. Cierto que se perdieron, se decía, pero quedaron los principios. i E n iSoS, las ideas del señor Miranda iban su friendo una grande transformación. ¿Cuál? E l mis -í srio no lo sabía. E r a a modo de una luz que se apaga y de una aurora que amanece. ¡Ante la gravedad de las circunstancias, sus ideales eran patria y libertad... Después... lo que m á s conviniera ai í á patria- y a la libertad. Don Diego de la- Alameda, tío de la condesita yi, ¡marqués de la Castellana, era entonces uri viejo de sesenta anos, cuyo físico corría parejas con str carácter. E n cada- arruga, de las muchas dé su frente, se; adivinaba una duda. La mirada de sus negros ojos era incmisitorial y astuta. L a nariz, corta y achatada indicaba sensualidad y egoísmo. E l labio inferior, excavado en su parte media, denotaba un espíritu alegre y burlón. L a barba, aguda y caprichosamente levantada, era maliciosa. Acostumbraba a tocarse las narices antes de aspirar el polvo, señal de üñ espíritu sagaz. Había estudiado en la Casa He Pajes del Rey, 1 (1) Las ideas reformistas iban ganando- a los hom- j tnsss estilosos y a ¡i clase media, Ja- jnís íJusig tó fiel país, -Rico 3 Am At, 3 u ¡donde conoció al luego famoso canónigo Ezcó iduiz i después se hizo militar, y más tarde fué nombrado; mayordomo de Palacio. Antiguo calavera y gran libertino, conocía todos Jos lances, todos los amoríos, todas las anécdotas ¡y chismes de Palacio, y gozaba en repetirlos. i E r a una crónica viva, animada y picaresca. M u y dado a las aventuras amorosas, a los placeres de la mesa y a las elegancias del traje; escéptico en religión y descreído en política, don Diego de la Alameda, marqués de la Castellana, cotí VL lengua viperina y su risa, que parecía abrir: las carnes sin. tocarlas, era el retrato perfecto de l a nobleza de su tiempo. Quería mucho a sU sobrina Isabel, a la que servíai dé caballero, dejándose dominar, no por ella- -decía- -sino por su hermosura, pues el viejo calavera seguía siendo un rendido adorador de la belleza. Don Fermín Echarri, otro de los contertulios; íé ¡nía algunos ¡puntos de semejanza con él marqués (Contaba cincuenta años, y era de. temperamento sanguíneo y carácter J o v i a l Bajo unas cejas pobladas y movibles, sus ojos verdes lanzaban miradas burlonas; la boca, que era un poco grande, resultaba ¿maliciosa en extremó, y los labios, rojos y finos, algo sardónicos. ¡Natural de Pamplona, en Navarra tenía toHos jsus bienes. Transigía con Godoy por sus ataques á l a I n quisición y por l a venta de ios bienes del clercíj 1 Adoraba á Voltaire, poeta, historiador y filosofó; que, según él decía, desde su calabozo He l a $5 asftilla, y acusado de hereje, había anulado- un. ¡Parlamento y arrebatado al clero el señorío de las conciencias en todo el mundo. X o se ensañaba contra la revolución francesa; aplaudía lo bueno que ha hían hecho los jacobinos; admiraba a Napoleón, y ieducaba á su hijo en uno de los mejores colegios! de P a r í s había viajado mucho y era- bastante ilustrado. 1 Simpatizaba mucho con don Diego, porque coincidían en muchas cosas, y la caja de rapé del uno testaba siempre a disposición del otro. -i Como buen n ¿y ¡arrp, era franco, alegre, noble j ¡vaJÉtate. t
 // Cambio Nodo4-Sevilla