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Vientos escondidos. Sabían muy bien ios que 3 a construyeron la diíícii virtud que es per manecer siempre a la orilla de! rio sin caer, en narcisismo ni lascivia, y por ello le dieron esa obesidad mayor, que descarta todo el peligro de una pasión fea e indecorosa, enseraos fríamente en esto: la Giralda á la orilla del río no sería ana torre v i r tuosa. L a Torre del Oro es una torre muy seria, que no admite ni aun la frivolidad moderna de la iluminación indirecta, y, a pesar de que todos ios marineros extranjeros que arriban a! puerto la primera botelia ideal de nuestro vino que se Deben es la enorme que! c ofrece la figura de la áurea y pesada torre, ella permanece inmutable y austera, grave y consciente de su gran papel de equií b u a d o r a entre ei aire, la tierra v el agua. Después de la Torre del Oro, ei río s i gue basta que ya se bifurca en ingeniería y progreso, en ese no del que ya no podemos hablar con iinágsnes y cuentos, sino con números y cartabones. Pero conviene asomarse, antes de dejarlo, al río por la noche, cuando adquiere su gran prestigio de sierpe negra y trémula que busca el rostro de ia ciudad para acariciarlo voluptuosamente, satisfecha ya el ansia cié ia arnp r a callera de los barrios, y del breve y duro seno de los muelles. Desde el atardecer, el rio se cubre de abalorios e inquietudes m i r é m o s l o esta luz roja que da a la noche una puñalada, es el farol de aquel hai co i5 ar. es que liego de la nieve. L a luz 1 anca, es la falúa del puerto. Aquel refíe; verde que. como un pecado, surca todlo el negro terciopelo de ia obscuridad, nadie adivina dónde nace ni adonde va a morir. Los faroles altos de las orillas semejan una procesión de gigantes que sobre el agua cruzan sus enormes espadas luminosas en un rito grandioso. Allá en el fondo, en la curva que se pierde en el horizonte, todos los reflejos forman un magnífico plumaje de co ores, que se tiende sobre las aguas y barre cotí sus haces de luz morada, verde o roja todo el cristal negro de! río en lá necia Y T r i a r a blanca, sueña junto a esta fiesta de luz v silencio. Te ROMERO Y MURÜBE DESDE E L ATARDECER, E L RIO SE CUBRE D E ABALORIOS Y REFLEJOS E L R I O R O M Á N T I C O C O N M A R G E N E S D E A l AMO? Y A D U L T A S P R O P I C I O A LOS NES D E T O D A S L A S ÉPOCAS LITERARIAS... E L BLASÓN D E A N D A Ha faltado un color E n l a calle de A l c a l á f r e n te a i m i n i s t e r i o de H a c i e n d a l l a m ó d u r a n t e í c d o el d í a de a y e r Ja a t e n c i ó n u n a bonetera b l a n c a- y v e r d e j u n t o a unos b a l c o n e s c o n c o l g a d u r a s de los m i s m o s c o l o r e s E r a iue e n a q u e l edificio se i n a u g u r a b a l a C a s a C e n t r a l de A n d a l u c í a e n l a corte. P r e g u n t a m o s a l llegar y nos r e v e l a n el s e n t i d o e s o t é r i c o de a q u e l l a h e r á l d i c a B i a són andaluz; casas blancas sobre c a m p o v e r d e N o se puede n e g a r que e b e n t r o vato (De A B C. r. A T O R R E D E L ORO, Q U E TIEXF. U N A PSICOLOGÍA (F O T O S CAR M O N A) DIFÍCIL, DE MUJER ESQUINADA Confieso que, por esta vez, yo, que me precio de tolerante con todas las opiniones, que no vacilo en asentir a aquellas que estimo fundadas, vengan de donde vinieren, y que me creo despojado de ese espíritu de contradicción, tara abrumadora, que a tantos- esclaviza, forzándoles fatalmente a no estar conformes con nada y a protestar sistemáticamente contra las iniciativas ajenas, me veo obligado a disentir del criterio que ha presidido al confeccionar este blasón de A n d a l u c í a a que alude la información de A B. C de que son comienzo las lw
 // Cambio Nodo4-Sevilla