Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
CUARTA Y ULTIMA REUNIÓN DE PRIMAVERA Ei SEVILLA HIPÓDROMO D E TABLADA iftOOO P E S E T A S EM PREMIOS- A lastoesde la orde LA L O C I Ó N R E G E N E R A D O RA D E L C A B E L L O O U E US- TÉD A C A B A R A POR USAR VIERNES DÍA 1 DE M A Y O SEIS G R A N D E S C A R R E R A S Marea registrada VÉNDESE E N LOS ESTABLECIMIENTOS D E L RAMO X E N L A P E R F U M E R Í A B E CAÑAS. P U E N T E Y P E L L Ó N 22, SEVILLA. Porque es la única, científicamente lograda, que hace re nacer el pelo caído, cualquiera que sea su causa originaria. No se canse en el empleo de cosas i n ú t i l e s contra la calvicie. Pida V. un frasco de S E N S A C I Ó N CORREOS HIPOTECAS A C A D E M I A F E R N A N D E Z SARAS Duque de Alba, 9, Madrid. POLICÍA Lea usted Facilito dinero en l. as y 2, as, sobre casas en Madrid y fincas rusticas en toda E s p a ñ a J M Brito, Alcalá, 94, Madrid. FINCA 11 EL GUADARRAMA con venta diaria cerca mil- pesetas. Valor de existencias, 70.000 duros. Se traspasa, dando grandes facilidades de pago con g a r a n t í a T a m b i é n la p e r m u t a r í a por casa en Madrid o finca rustica en cualquier sitio de E s p a ñ a y no tengo inconveniente en abonar la diferencia, en, m e t á l i c o caso de que la hubiese. Para detalles dirigirse: 3. L Apartado 9.081, Madrid. FERRETERÍA Y AROGUERl ft. 40 fanegas, regadío en su m a y o r í a casa, carretera. Véndese 120.000 ptas. Dirigirse: S. G. Apartado 9.084, Madrid. V é n d e s e 425.000 ptas; Para detalles dirigirse: R. B. Apartado 9.084, Madrid. FINCA PROVINCIA BADAJOZ iS E RODRIGTJÉZ- SÓLIS L O S G U E R R I L L E R O S D E iSoS ig -Es inicuo lo que sucede- -dijo un nuevo personaje, de aspecto venerable y traje clerical, que entraba apoyado en el brazo de un gallardo joven. ¿Qué le ha ocurrido a usted, señor abad? -dijo el señor Miranda. -Esas turbas, que de poco no me atropellan; y a no ser por la oportuna intervención y el vigoroso brazo de don Luis, no sé lo que me habría ocurrido. -E l señor Peñaranda es siempre muy oportuno- -dijo sonriendo la condesita. -Pero, ¿le han herido a usted? -preguntó Pepita, alarmada. -Nada de eso- -respondió el joven- algunos de los alborotadores, que van beodos... -Usted siempre dispuesto a defender todo lo que hace el pueblo- -dijo l a condesita. -Es natural. ¿P o r qué? -Porque es el más débil; debilidad que nace de su ignorancia. -Bien dicho, amigo Luis- -respondió el señor M i Tanda. -i S i se unen ustedes los dos contra mí! -dijo la ¡condesita mordiéndose los labios. -Nada de eso- -contestó sonriendo el señor M i randa- Luis se basta. ¿N e g a r á usted- -preguntó la condesita- -que en el pueblo. hay mucho lodo? -También lo hay en la nobleza, y lo que es peor, en ella el lodo está endurecido y dorado- -contestó don Luis. -Buena estocada, sobrina, buena estocada- -dijo riendo el marqués. E l abad, queriendo cortar el diálogo, exclamó: -Y o soy un pobre cura de aldea, un ignorante provinciano, y, a la verdad, no me explico lo que sucede. Ayer, el príncipe de la Paz era vitoreado, y hoy es escarnecido. Ayer le regalaba el Ayuntamiento el palacio de ÍBuenayista en nombre de los hijos de Madrid, y hoy los hijos de Madrid arrojan a las llamas sus muebles, sus joyas y sus papeles. Viviendo alejado de la corte, especie de Pozo Airón, desearía conocer los motivos de cuanto veo. Hoy presenciamos la caY, a de Godoy, que parece causar grande alegría; pero si era tan malo, ¿cómo lle ó al Poder, cómo se ha sostenido en él tantos años y cómo la nación le ha tolerado? E l que así hablaba era don Nicolás A l b e r k i a abad de una de las parroquias de la provincia de la Coruña. De cincuenta y cinco años, cara redonda, temperamento sanguíneo, pelo rojo, cejas muy pobladas y semi- encórva- la. í, indicando una gran fuerza de espíritu, hermanada con una bondad ingenua; ojod azules, grandes y melancólicos, de mirada curiosa nariz grande; cuello erguido y vigoroso; alta esta- tura y formas atléticas. Parecía un gigante con ia candidez de un niño. Había nacido en Burdos y hecho sus estudios en la Universidad de Santiago, tomando. tal afecto a Galicia, a la que llamaba su nueva patria, que no quiso regresar a su país, y se quedó al frente de l a parroquia de Conjo, en donde era querido hasta la adoración por su desinterés y su bondad. Era concuñado del señor Miranda, como hermano del difunto don Pedro A l b e r k i a esposo de doña Teresa Miranda, y había venido a Madrid para arreglar ciertos asuntos referentes a su parroquia, con- tando con el apoyo y las buenas relaciones de dori Juan Antonio. -Pobre don Nicolás- -dijo el marqués riendo- ¿Es decir que usted, como los fariseos, tiene ojos y no ve, tiene oídos y no oye... -Perdone usted, señor marqués; en mi parroquia a cien leguas de Madrid, nada he visto, ni menosí oído; hé aquí por qué, para juzgar, deseo ver y o í r -Y a que es preciso poner a usted en autos, yo, -j que por mi posición actual y por mi vida anterior pasada de continuo en Palacio, puedo satisfacer, en parte, su curiosidad, me dispongo a complacerle, pero haciendo constar de antemano que no voy a inventar nada... -L o creo muy bien- -dijo el abad. -Pero si el cuadro resulta con colores demasiado vivos, no se culpe de ello al pintor...
 // Cambio Nodo4-Sevilla