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MADRID- SEVILLA 10 DE MAYO DE 1930. NUMERO 10 C T S D E SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y CERCANA A TETUAN, SEVILLA DIARIO DO. N. ANUNCIOS: ILUSTRA- AÑO 8.540 ü MUÑOZ V 1 GÉü g SIMOSEXTO OLIVE. SUELTO REDACCIÓN: P R A D O a contrapelo, Shaw se ha metido a profeta mas de Shaw, sobre todos los dogmas de social. D e lo que dice, piensa y hace, la aquella su primera época, provocaban esPrensa del mundo entero se encarga de te- pontáneamente risas involuntarias, pero en CIONALES nernos al corriente, y el último chiste de seguida también una irresistible irritación. Shaw es telegrafiado con urgencia por las (Tal es el efecto que producen al lector los Alvaro Alcalá Galiano ha reunido en un Agencias periodísticas. Sabemos lo que es- prefacios- y comedias de Shaw cuando hietomo, que estos días sale al público, las cribe Shaw y de lo que se alimenta Shaw, ren sus profundas convicciones. Conviene, semblancas y estudios de unas cuantas F i g u- el cual no prueba ya vino desde hace años además, hacerse cargo de que Shaw nació ras excepcionales. La amplitud de visión y sigue un régimen vegetariano. Antes a la vida literaria en las postrimerías de de nuestro ilustre colaborador, su objetiva era Shaw una gloria del moderno teatro la larga era victoriana L o s primeros aluniversalidad por los momentos y los pro- inglés. A h o r a es algo más: una celebridad bores de su ruidosa celebridad datan de 1892 tagonistas más de relieve en todas las esfe- universal. a 1895, en el que ya se ha cerrado el peras intelectuales, incluso de la política en su Desde la gran guerra, que echó a la ríodo estético cuyo grupo de artistas y ejercicio más elevado y afecto al interés escritores encarna Osear Wilde. E s la époexcepcional en la vida interior o en la con- fosa del olvido tantas reputaciones más ca en que éste estrena en los teatros de vivencia de las naciones, le permiten dise- o menos legítimas, la figura del anciano Londres sus brillantes comedias y se halla minar su mirada por los más diversos sec- y siempre juvenil Bernard Shaw ha creci- en el apogeo de su gloria. E l espíritu sagaz tores. Así, desde las grandes figuras de la do en interés y en fama. E l premio Nobel, de Shaw ve lo que hay de nuevo y profunescena, de la literatura, de las artes, hasta las traducciones de sus obras dramáticas, do, bajo su aparente frivolidad, en el ingelos gobernantes contemporáneos que culmi- la divulgación tardía en casi todos los idio- nio de Osear Wilde, irlandés como él misnaron en horas decisivas, por el prisma de mas de sus ideas artísticas, políticas y so- mo. Desde las columnas de la Saturday ReAlcalá Galiano desfilan interesantísimos ciales, han contribuido a esta ascensión de view- -donde oficia de crítico dramático, amepersonajes, con la calidad y trascendencia su astro literario. Diríase que el talento drentando a los anticuados ídolos del teatro de su obra. La cultura y el juicio crítico genial de Shaw, lejos de amenguarse con inglés con sus vapuleos- Shaw se vuelve del autor dan a estas páginas valores de los años, halló el secreto de Fausto o un contra la incomprensión de los otros ciátinovedad y de trabajo original. Transcribi- nuevo doctor Voronoff, capaz de renovar cos, diciendo: Y o soy, por lo visto, el único mos como muestra uno de los capítulos del las inteligencias en su ocaso. E l estreno hombre en Londres incapaz de escribir una de Santa Juana fué la revelación de este libro: milagro, aun cuando el Shaw incorregible comedia como las de M r Osear W i l d e L o cual subraya la difícil facilidad de esas obras Bernard Shaw, superhombre asomara la oreja en el último cuadro. Shaw, teatrales. Otro juicio de Shaw sobre el aual poco tiempo, publicaba una Guía del socialismo para la mujer inteligente. Más tar- tor de Salomé debe retenerse: Míster W i l intelectual de producía estupor y pánico entre los ele- de es el archiartista, porque es tan colosalBernard Shaw ha estrenado recientemen- mentos intelectuales, adictos suyos, decla- mente perezoso Y ya sabemos el comente una comedia en V a r s o v i a El carro de rándose admirador de Mussolini y del fas- tario mordaz de W i l d e respecto a Shaw: manzanas, de la cual ya han hablado casi cismo italiano. ¡Y qué risa debió causarle Tiene muchos enemigos, pero el caso es todos los diarios de Europa. N o conozco a Bernard Shaw esta polvareda absurda en que sus amigos tampoco le quieren nada aún la comedia, pero ¡qué buena ocasión torno a sus declaraciones! ¿Acaso no es muy Bromas o epigramas aparte, no es dudoso para hablar de Bernard S h a w! ¿Existe un característico de Shaw el provocar sorpre- que si Wilde y Shaw no intimaron nunca, caso parecido al de Sahw en este caótico sa, irritación, desconcierto, o bien aplausos ni sintieron entre sí la menor cordialidad, ambos apreciaron mutuamente el respectivo mundo de la postguerra? ¿H a habido un y risas entre sus espectadores? talento del otro. Según parece, Osear W i l satírico más corrosivo y demoledor en la L o que no quiere Shaw es que el público de escribió su ensayo El alma del hombre literatura inglesa desde S w i í t? ¿Un espíritu de mayor fuerza destructora? L o asom- le escuche indiferente. L o que no admite bajo el socialismo al iniciarse en la ideolobroso en Shaw es que su edad avanzada es que el mundo se olvide de su importante gía política de Bernard Shaw. Y es seguro (setenta y tantos años) y su barba blan- personalidad. Observemos que la obra del que éste observaría los efectos del ingenio ca, lejos de atenuar esa risa mefistofélica, famoso autor dramático irlandés, tan des- de W i l d e en l a escena inglesa, así como han aumentado su irrespetuosa hilaridad, tructiva bajo varios aspectos, es construc- su celebridad debida a su impertinente pose, cuando contempla a los hombres y analiza tiva en lo que se refiere al pedestal de Shaw. a sus paradojas, a su constante actitud de los problemas de nuestro tiempo. Pero, ¿qué Toda la vida se la ha pasado Shaw hacién- zaherir a la opinión pública. Shaw, critico tiempo es el de Shaw, al parecer hoy más dole el reclamo a Shaw. H o y al cabo de dramático entonces y aprendiz comediógrafo joven que ayer? N o sabemos de ningún otro los años, recoge al fin los frutos de sus en Casas de viudos, aprovechó en seguida autor de la anteguerra que siga siendo tan campañas ruidosas. Y a no necesita hablar la lección. E l sería el sucesor de Osear W i l moderno, tan lleno de vida y de fuerza i n- tanto de sí mismo, porque el mundo encero de en el teatro y en la vida literaria contra telectual. Mientras sus contemporáneos de le conoce y se preocupa de él como de una viento y marea. E l caería, sobre la imperla literatura pasaron casi todos al cemen- de sus criaturas predilectas. Shaw puede turbable calma de la sociedad inglesa como terio de las antologías, Bernard Shaw si- ahora escribir o decir lo que quiera, publi- un ciclón devastador, haciéndola vibrar hasgue en pie, respetado por las nuevas gene- car las mayores herejías, sin que nadie en ta sus cimizntos. Y tal como se lo propuso, raciones. Inglaterra olvidó, al fin, sus ata- Inglaterra se atreva a excomulgarle ni exi- empezó briosamente Shaw sus audaces camques violentos, sus sarcasmos crueles y sus gir represalias de la autoridad. E l genio pañas en el periódico, en el mitin, en el teatro burlas incesantes, que en una época indig- político del Estado inglés no sería tan agudo y en el libro. L a catástrofe social de Wilde naban tanto a los patriotas exaltados. Hasta si desconociese el valor internacional de un enterraba en el silencio al primer ingenio de el puritanismo anglosajón, tantas veces r i- Bernard Shaw nacido en sus islas. Y por fines del siglo x i x Pero ya estaba en pie diculizado por el terrible iconoclasta, ya eso el Imperio británico tiene para este i n- Bernard Shaw para anunciarles a las masas Venid no se atreve ni a protestar contra las iro- corregible enfant terrible de Irlanda una el futuro superhombre del siglo x x nías que Shaw le lanza todavía. A h o r a sonrisa tolerante de antiguo Monarca ab- a mí! -exclamaba- -si queréis renovar vuesShaw tiene en las letras no pocos discí- soluto, al cual hicieran reír las impertinen- tras ideas absurdas, abjurar viejos errores y escuchar al hombre más genial que yo pulos de mentalidad revolucionaria que tam- tes gracias de su bufón. mismo he conocido. -Y cuando la muchebién arrojan piedras a cuanto subsiste de L o que ha salvado la piel de Shaw, antes dumbre curiosa, escéptica y risueña exigía, la llamada era victoriana Aunque se de llegar a su apoteosis literaria, librándole impaciente, la revelación de ese fenómeno, sonría al ver los frutos de su infatigable propaganda, Shaw no por eso depone las de las venganzas colectivas, es que durante la respuesta invariable era siempre: ¿Quién armas. A l contrario, sigue en pie con su p i- muchos años el ingenio público británico va a ser? Y o mismo, George Bernard queta demoledora en forma de prefacios no estaba muy seguro de su seriedad. U n Shaw Recibido, claro es, por un coro de disolventes y de comedias satíricas. Des- hombre que hacía tales chistes sobre las estrepitosas risas. pués de haber sido predicador y moralista, ideas más sagradas, tenía que ser forzosamente un alegre bromista. A u n así, las bro- FIGURAS EXCEP-
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