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de la paleta es idéntica- -ío ríria niuy española- -a la que Velázquez ostenta en su autorretrato del cuadro de Las Meninas. Puede observarse asimismo como dato muy interesante, que la colocación de los colores en la paleta sigue la misma ordenación en Jas de ambos cuadros. 1 cielo del fondo recuerda, por su ento nación, el de los cuadros de enanos de la última época. De gran interés es la variación libremente artística de la copia que ejecuta el genio de la Pintura, y que puede observarse comparando este cuadro con una fotografía del de Tiziano, quemado por desgracia, en el siglo xix. E l cuadro de Tiziano parece en esta obra más suelto y airoso. E l follaje es idéntico al que puede admirarse en el famoso boceto de la Villa Médicisy con la Ariadna durmiente. Huelga entrar en el análisis minucioso de la obra. En conjunto v en detalle, color y modelado, todo pone de relieve la mano asombrosa del gran D. Diego. Este cuadro apareció en Inglaterra no hace mucho tiempo, en donde estaba clasificado como obra de autor italiano desconocido. Sirvan estas líneas para dar a conocer uno de los cuadros más interesantes de esta maravillosa colección que tanto honra a la antigua pintura española, v en la que hay notabilísimas obras de Zurbarán, Murillo v Goya, además de otros cuadros de Velázquez y los bocetos de Vicente Carducho para los cuadros grandes que pertenecieron a la Cartuja del Paular. En algún próximo artículo daremos a conocer a los lectores de A B C lo más importante de lo expuesto. AUGTJST L M A Y E R Conservador- jefe de los Museos de Pintura antigua de Baviera. LA SUPERSTICIÓN CIVILIZADA Interpretaciones ¿Se ha extinguido la superstición en el mundo de las gentes civilizadas? Hay muchos que lo creen así. No hace mucho tiempo asistía yo a una sesión del Cine Club, en la que se rodaba una película explicativa de todas las quimeras supersticiosas que han conmovido a los hombres; la Edad Media, con sus brujas y sus horribles sortilegios, aparecía allí como un sueño de atormentadas brutalidades, y era de ver la jactancia con que los organizadores de la exhibición, ciudadanos de algún progresista país septentrional, procuraban recalcar las escenas para que se notase bien el abismo que a nosotros, contemporáneos de Edison y de Marcont, nos separa de aquellos infelices contemporáneos de las Catedrales góticas. Pero a la salida del cine no sería extraño que alguno de los espectadores, entre bromas y veras, se apresurase a tocar madera para conjurar un daño inminente. Y hay muchos que tocan madera con toda la convicción del mundo, aunque estén abonados al teléfono y sean suscriptores de un diario de ¡deas avanzadas. En esto me entrega el cartero una carta que viene a corroborar a punto todas estas reflexiones. Es el tipo de carta que ahora se estila mucho. Un señor de buen ánimo lanza un día una invocación a nueve conocidos suyos, exhortándoles a que hagan lo mismo para que se forme una cadena multiplicada que dé la vuelta al mundo por tres veces, i Con quéfin? Con ninguno. E n nuestra épocahay muchas actividades, y a veces son actividades trágicas y heroicas, que no van a ninguna parte, que se hacen porque sí, por un sobrante de energía inútil o también, con frecuencia, por simple tontería. Ese señor de buen ánimo se cuida previamente de. IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA D E LA SALUD, QUE SE VENERA E N L A PARROQUIA D E SAN ISIDORO, EN SEVILLA, Y SALDRÁ EN PROCESIÓN MAÑANA, DOMINGO. (FOTO CASTELLANO) captar a sus candidatos por medio de la a ver qué terribles desgracias caen sobre superstición, amenazándoles con desgracias mí por haber desobedecido el amenazador imprevistas y feroces si no acceden a seguir conjuro de la misiva circulante. Ya sé lo que suele usarse pensar y decir la cadena postal. Y todos acceden, por supuesto, porque casi todos los hombres, aun- en estos casos. Que no vale la pena discutir; que hayan leído atentamente al mismo Kant, que es un ruego inocente; que, después de en cuanto se les amenaza con algo miste- todo, la cosa resulta bonita y hasta resulta rioso sienten un vago temblor secreto, el un medio de fraternidad internacional. Pero propio vago temblor que sacudía el alma hay cosas que nos dan vergüenza. Hay ese del contemporáneo de las Catedrales gó- pudor primordial que nos impide prestar ticas. beligerancia a la buenaventura de una gitana, Envoyes ¿il vous plait cette chaine a neuf o asentir al ademán de ese hombre que pasa su décimo de la Lotería sobre la jiba personnes auxqiielles vous soitliaitez bonne chance. Cette chaine á eté comencée par un de un jorobado, o hacer cola a la puerta agente de chemin de fer et devrait faire de las capillas donde se regalan milagros fátrcis fois le tonr du monde. Ne brísses pas ciles, o celebrar los ridículos ritos de una la chaine; cela vous porterait malhewr. En- sesión masónica. Si pudiera uno mantenerse voyez- la dans les huit jours et vous auries en un plano de broma durante todo el espacio de la vida; pero e! pudor no nos lo perde la chance. Y la carta, efectivamente, ha ido mar- mite. Y la vergüenza, como digo, me ha hechando de uno en otro, desde Bernard Shaw cho rasgar esa carta. Porque, si no la hubiev Lindbergh y Ford hasta el propio Ramsay ra rasgado, ¿cómo podría luego negarme a MacDonald, pasando luego a Francia e in- ingresar formalmente en un Club de rotarios? Muohos se figuran que la historia de las troduciéndose más tarde en España. Félix Urabayen se encarga de endosarme la pun- supersticiones termina en nuestra época de tade esa cadena postal. Y se acabó. Ahí ter- aeroplanos y de enseñanza obligatoria. Creen mina la cadena. Porque mi buen amigo Ura- que, en todo caso, las supersticiones han bayen me perdonará que asuma toda la res- quedado confinadas en las clases más bajas ponsabilidad de la decisión y rasgue la car- del pueblo, entre los campesinos y las genta en ocho pedazos. A ver qué pasa. Vamos tes fanáticas. Pero sucede al contrario Es
 // Cambio Nodo4-Sevilla