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DE MAYO D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 17. DE ECOS SOCIEDAD DIVERSOS T a r d e de carreras Te. he visto todas las tardes en las carreras, Rosa María. ¡Qué lástima qué ayer haya sido la última! ¿Qué le decías a tu inseparable Manió al oído? ¿Por qué mirabas de reojo hacia la pista? ¡Qué bien galopaba la potranca torda de aquel húsar! e Estoy conforme contigo en que son preciosos los uniformes de los húsares. E s l i n da combinación la del azul y el grana con el oro. E n el mundo no debiera haber más que capitanes de Húsares y potrancas tordas, como la que él montaba. ¿Verdad, Rosa María? Cloche d or, creo que se llama la potranca. ¡Cloche d or! Como la campanita que te hace despertar de tus ensueños felices. Pero, ahora que tu h ú s a r h a ido al pesaje, acompáñame, Rosa María, un momento por el stand y dime quiénes son aquellas muchachas tan lindas que pasean con su cort e j ó l e galanes. Díctame nombres. Lola, Pepita y Clemencia Camino, Teresa Barón, Inés Soriano, Lolita M i u r a señoritas de la Lastra, las de Vázquez, A r a celi y N i n a Benjumea Vázquez, Nena, M a ribel y Conchita Ybarra, Lola y Amparo Vázquez Sagastizábal, F i n a Parladé, M e r cedes Losada, Enriqueta Serra, María V i c toria Cañal, las de Torres de Guadiamar, Teresa y Rafaela Amores, María Pepa Peñaranda, Rosario y Angelita Halcón, María Pepa Maestre, María Luisa Ybarra, Consuelo y Teresa Llosént, Socorro Hidalgo, Amparo Serra, Mercedes Lafitte, Conchita Prieto Carreño y Blanca y María Pepa Mendaro. Dime nombres de aquellas señoras que forman tertulias en los palcos. Señora viuda de Ybarra (D Ramón) señora de Lastra, marquesa de Cavalcanti, viuda de Martínez Ureta, señora de Halcón, señora de Salinas, condesa de las Torres de Guadiamar, marquesa de Aranda, señora de Parladé (D Jorge) señora de Bethencourt, baronesa de Gracia Real, narquesa de la Granja, señora de Dávila, señora de Lafitte y señora de Cívico. N o se me ha agotado el carnet, Rosa M a ría. Pero te veo impaciente. M i r a por dónde viene el húsar. ¿Que no te interesa? Eso ya lo sé yo. A h o r a compra el clásico ramo de claveles, ¿Le has convidado a merendar? ¿Que no? ¡Lástima! ¡Con lo bien que te sentaría un puñado de claveles rojos sobre el pecho. Pero no tengas cuidado. Y a viene hacia aquí. E s más impaciente que tú y te trae los claveles lindos. Quiere decirte con eso que debiste invitarle a tu palco. Pero nunca es tarde. Hasta luego, Rosa María. ¿Verdad que en el mundo no debiera haber más que capitanes de húsares y potrancas tordas? Pero... benditos los claveles rojos que cría la primavera sevillana. -Pepe Monteselva. ansiado vuelo de libertad con su cortina de plomo. Alas de mujer: ¿no os daban un poco de miedo tales disparos, al comprobar que, en cierto modo, tiraban contra vuestros semejantes... Pichoncito blanco, niña de la primavera: el cielo que debería estar francamente azul no llega a estarlo de un modo definitivo, y las acacias de Madrid aún no han podido vestirse de novias. Chiquilla: con esa capita corta que te has echado sobre los hombros me pareces más niña que nunca, porque me recuerda tus uniformes de colegiala. ¡M a y o! ¡M a y o Anda, mes tan esperado siempre, provocador de granos y de poesías: se como debe ser, como te pintaron toda la vida esos seres absurdos que se dedican a escribir en renglones cortos: un mes bonancible y bobalicón, que presume de días dulzones y de cielos sin mácula. Permite que esa niña, recién salida a l mundo abandone su abrigo de piel de gacela y luzca el vestidito ligero, acabado de confeccionar, con una esclavina que preste a quien se la pone la gracia de un pajarito nuevo que aún no sabe servirse de sus alas. Casi todos los vestidos que he visto esta primavera llevan sobre los hombros una especie de esclavina. A volar tocan. ¡Lástima que una juventud, ya lejana, me prive de seguir el futuro vuelo que ha de iniciarse bien pronto... Porque es el caso que, particularmente, a mi espíritu le sería grato colocarse al lado de uno de esos pichoncitos, aún sin plumas, que son las niñas de la actual primavera, para lanzarse a ese espacio azul de los sueños y las fantasías... Alas de mujer, todavía no abiertas del todo, como replegadas sobre los hombros de un vestido: a pesar de vuestro unánime aspecto de fragilidad, algunas de vosotras llegaréis muy lejos; tan lejos, que las fantasías que soñáis ahora dejarán de serlo para convertirse en realidad. Bien sé que otras han de quemarse al fuego de los desengaños. Pero, ¿qué sería la vida, de no ser l u cha... U n camino llano y aburrido, que terminaría en el bostezo. N o para v i v i r de tal modo, no merece la pena de vivir. ¡A n i mo, muchachita en flor 1 Dentro de poco las atmósferas han de ser tibias y puras, y tú cuentas- ya con ese vestidito ligero, al que parece le han nacido unas alas. i A l a s ¡A l a s ¡Qué bonitas son las niñas de la primavera con su esclavina sobre los hombros... Y o ya he asistido al conato de sus vuelos en cierta capital andaluza, que atrae al mundo de la diversión cuando se aproxima su temporada de Feria. Actualmente, la gran bandada de pichoncitos va a caer sobre la Corte, porque ha sonado el buen instante madrileño. E l tiempo de las verbenas populares y de las fiestas de jardín. T i r a d o r apercibe tu escopeta. Y apunta bien, porque en esta tirada especial el cero es peligroso. Y o como en los verdaderos Tiros de P i chón, voy a sentarme cómodamente en la tribuna- -es todo lo que puedo hacer- -para presenciar el espectáculo maravilloso. -Gil de Escalante. H a llegado a Sevilla el ilustre escritor señor Martínez Kleiser. ASAMBLEA D E DECANOS D E LOS COLEGIOS DE ABOGADOS DE S ESPAÑA Sesión plenaria Ayer mañana, en el salón dé actos del palacio central de la Plaza de España, celebróse la sesión plenaria de la Asamblea, que fué presidida por el decano de Sevilla, señor Rodríguez Jurado, acompañado del señor Piniés, de M a d r i d Abadal, de Barcelona; Salvago de A g u i l a r de Marchena, y González Santos, de Sevilla. E l presidente hizo constar que los términos de los acuerdos de l a sesión segunda, son los de l a ponencia de la Comisión. Que se declare la incompatibilidad de los funcionarios públicos para los ejercicios de las carreras de abogados, en todos aquellos asuntos que, directa o indirectamente, tengan relación con las funciones que por su carácter oficial ejercen. E l decano de Sevilla- manifestó, que, dada su situación, se abstiene con toda la consiguiente libertad que esa reserva significa. E l S r Mainar, de Zaragoza, también hace constar su abstención. Seguidamente los acuerdos de las restantes sesiones fueroa aprobados. r s s Sesión de clausura P o r la tarde, en el salón de actos del palacio central de la plaza de España, tuvo lugar la solemne sesión de clausura de l a Asamblea de Decanos de Colegios de A b o gados de España. Presidieron la sesión de clausura, el decano de Sevilla, D Adolfo Rodríguez J u r a do; rector de la Universidad, Sr. Carande; presidente de la Audiencia, D Eufrasio B o n i l l a fiscal de S. M Sr. González P r i e t o D Modesto Cañal, D Salvador García Rodríguez de Aumente y D Santiago N o v a l E l presidente concedió lá palabra al decano de Albacete, Sr. Gotor. Este comenzó diciendo, que a l serenarse las gratas e intensas impresiones recibidas cundía la tristeza del abandono. A l marchar- -dijo- -no entono un canto fúnebre, sino expongo un dolor. Conservaré en el seno del hogar, el recuerdo de Sevilla como una brasa avivada por el amor vuestro y nuestro reconocimiento. Habla en nombre de los decanos, para agradecer los múltiples agasajos. Se refiere al trabajo de las sesiones, en las que ha presidido una alteza de miras en las discusiones, originada en haber laborado por la Justicia, por la idea. A este respecto cita una frase de Víctor H u g o Recibid, pues, el agradecimiento de todos los decanos, que quieren proclamar con orgullo la virtud ajena. Hace un bello símil de los pájaros y el águila, como rendido tributo de sacrificio y, homenaje de los modestos al reconocicimiento del mérito ajeno. E l o g i a a las mujeres, á quienes llama enfermeras del espíritu, y dice que las. ha dejado para lo último, para que su recuerdo sea más inmediato y más cercano la impresión de sus encantos. E l Sr. Gotor escuchó muchos aplausos. A continuación habló el decano del Colegio de Valencia. Ensalza l a abogacía como práctica del sacerdocio del derecho. Sacerdocio, es altruismo, es sacrificio. Esto último es lo que ha resplandecido en l a Asamblea. N o se ha mirado el provecho propio, sino la Justicia, que es la antorcha que ilumina l a Humanidad. Habla de dos orientaciones a seguir: la justicia gratuito y la instrucción obligatoria hasta los dieciséis años, para no padecer el dolor de talentos que pasen por la vida, sin manifestarse. Hace luego un caluroso elogió de Sevilla. Dijo, que venir á Sevilla era como v e n i r s A l a s de mujer Casi todos los vestidos de muchacha que he visto esta primavera llevan sobre los hombros una especie de esclavina. A volar tocan. Porque a cada jovencita en flor d i ríase que le han nacido unas alas. Alas de mujer: ¿hacia dónde emprenderéis el vuelo en este mes de mayo, que se anuncia díscolo. Y o os he podido contemplar recientemente en la Feria de Sevilla, a l a luz cíe una mañana alegre, cuando la nena sevillana salía en su jaca postinera y rabicorta, bien echada a los ojos el ala del ancho pavero. Y os he visto en las tardes de T i r o entre la doble detonación de la escopeta que, generalmente, cortaba un H a n l l e g a d o a S e v i l l a l a señora y señorita de V a s c o n e e l a d o n d e p a s a r á n u n a t e m p o r a d i t a c o n e l objeto de d a r d e m o s t r a c i o n e s y c o n s u l t a s de B e l l e z a a s í c o m o p r e s e n t a r las ú l t i m a s c r e a c i o n e s V A S C O N C E L que son i n t e r e s a n t í s i m a s p a r a t o d a p e r s o n a c u i d a d o s a de s u belleza. L a s c o n s u l t a s y dem o s t r a c i o n e s serán e n t e r a m e n t e g r a t u i t a s y, s i n c o m p r o m i s o de c o m p r a se e f e c t u a r á n en el B A Z A R S E V I L L A N O T E T U A N 10, de once a u n a y de c i n c o a siete. MADAME VASCONCEL B- ea V d B L A N C O N E G R O E s ¡a más hermosa de las revistas;