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cA Dios lo que es de Dios... E LOS POBRES DE SEVILLA ESPERAN SE LES D E V U E L V A UN C U A D R O Q U E ES S U Y O de recrean su espíritu los pobres de S e villa y señores de fundación tan gloriosa. Pero en el tesoro de los pobres quiso entrar y entró a saco, en más de una ocasión, la codicia y la- anidad de los privilegiados, que creen tener derecho a hacer virtudes de esos pecados. E n 1 S 00 ordenó el Rev C a r los I V que el pintor Francisco Agustín se trasladase a Sevilla e hiciese copias de a l gunos de los cuadros de M u r i l l o para dejarlas en el lugar de los originales y llevarse éstos a M a d r i d Murió Agustín sin dar cima al regio cometido, y el M o n a r c a insistió en su empeño, enviando a Joaquín C o r tés para que siguiese. L a Hermandad de la Caridad aceptó, sumisa, el real mandato; pero a la vez e dirigió al príncipe de la Paz, explicando que las obras de que iba a privarse al hospital eran de los pobres; que en ellas tenían éstos su tesoro y su recreo, y que, puesto que Dios había querido que los humildes las tuviesen, era ir contra Dios el intento de arrebatárselas; y que h a bía que dejarle a Dios lo que de Dios era. Godoy sonrió con la petición, y los hermanos de la Santa C a r i d a d confiaron, porque sabían la verdad de la frase entonces en boga: V a l e más sonrisa de Godoy que promesa de C a r l o s I V L a sonrisa del p r i n cipe de la Paz destruyó el capricho del M o narca absoluto, y los cuadros codiciados se quedaron en Sevilla, por disposición de 23 de junio de 1803. L a codicia y la vanidad no se dieron por vencidas, sin embargo, ante este fracaso de sus propósitos de asestar un golpe al tesoro de los humildes señores de la Santa C a ridad sevillana. Invadida España por las tropas de Napoleón, y asentado en el T r o n o el Rey Intruso, se ordena que para decorar los muros del Alcázar de Sevilla sean trasladadas a él las necesarias obras de arte de los templos, y entre ellas las de M u r i l l o existentes en el de la C a r i d a d Santa Isabel de Hungría curando a los pobres, Abraham recibiendo a los tres atújeles, Moisés tocando la peña en el desierto, El ángel sacando a San Pedro de la Prisión, El hijo pródigo recibiéndole su padre, Jesucristo multiplicando los panes y los peces. El paralítico en la piscina, Sun Juan de Dios con un pobre a cuesta. Pero viene la rota de Bailen, y las obras que decoraron los P a lacios Reales y las r e sidencias de los jefes napoleónicos, a costa de los templos y c o lecciones españolas, pasaron a F r a n c i a Sólo de Sevilla traspusieron la f r o n t e r a J 99 cuadros d e l o s mejores a u t o r e s d e M u r i l l o Valdés, C a no, H e r r e r a J u a n del Castillo. Zurbarán, Vargas, Alonso V á z quez, A l o n s o M i g u e l de T o b a r etc. ¡N o vecientos n o v e n t a y nueve! Restablecida la M o narquía en F r a n c i a en 1814 y p r o c l a m a d o R e y L u i s X V I I I se estipula con E s p a ñ a u n tratado en el que entra la condición de devolver ¡a riqueza a r tística y üt- eraria subst r a í d a y llevada a F r a n c i a por e! G o bierno intruso de j o sé B o n a p a r t e Y délos! ocho cuadros de M u r i l l o vuelven a M a d r i d cuatro nada más, el de Moisés tocando la peña en el desierto, el de Jesucristo multiplicando los. panes y los peces: el de San Juan de Dios con un pobre a cuestas y el de l notable estudio crítico y analítico de los famosos cuadros alegóricos de V a l dés L e a l que decoran la entrada al templo del sevillano hospital de la Santa Caridí. d, publicado recientemente por el ilustre escritor D Alejandro Guichot, nos recuerda el curioso pleito promovido hace más de un siglo por los pobres de S e v i l l a por la posesión de otro cuadro de la colección de ese hospital, que les fué arrebatado. Este recuerdo debemos aprovecharlo quienes hicimos promesa de velar por la integridad del espíritu sevillano, para remover el pleito y renovar la demanda de lo que es de ese espíritu y le fué desmembrado en lejanas horas de despojo sin nombre. M i g u e l de M a n a r a el venerable varón piadoso, el peor de los hombres, según él, acertó a erigir con el santo hospital de las Atarazanas u n verdadero monumento representativo del alma singular de S e v i l l a plantó unos rosales, que florecieron en caridad i m p e r e c e d e r a y las rosas de caridad dieron su p e r f u m e d e amor humilde, de fe serenz. y de voto sublime en a c e p t a r e l señorío de los desvalidos para s e r v i r e n ellos al D i v i n o S e m brador Jesucristo. B a jo estos auspicios creó el conmovedor hospital, a cuya entrada se lee esta inscripción, jue sostuvo, sostiene y sostendrá con toda su fuerza y pureza el espíritu de l a fundación: E s t a Casa d u rará mientras a D i o s temieren y a los pobres de Jesucristo sirvieren, y en entrando en lia l a codicia y l a a n i d a d se perderá. E l palacio de nuestros señores los pobres de Jesucristo, c r e y ó M a n a r a jue debía estar decorado con s u n tuosidad digna de tal señorío; no sólo por merecer este honor t a les señores, sino t a m bién por exigencias de la naturaleza meridional, que, e n c e n d i d a siempre por e l fuego carnal de los sentidos, necesita del agua lustral del arte para acercarse a D i o s purificada. E l hospital decía su fundador que era u n a escala del cielo Y la Casa de la C a r i d a d se llenó de obras de arte. Bartolomé E s teban M u r i l l o Juan de Valdés L. es. 1, P e d r o Roldan, Lucas Valdés, Alonso Cano, Bernardo Simón D e Pineda, Cristóbal Ramos, M i guel el Flamenco, Me neses O s s o r i o v tantos otros fueron ios e n cargados de acumular e l tesoro artístico d o n- PATIO D E ACCESO A i- HOSPITAL, Q U E ES EL VERDADERO SANTUARIO D E L ESPÍRITU PIADOSO D E SEVItXA
 // Cambio Nodo4-Sevilla