Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
VERDADES Y MENTIRAS IEN se ve que los españoles no somos vengativos n i rencorosos. Sabemos que los yanquis están condenados a batir todos los records, a ser más activos de l o que hace falta, a tener todo e l oro de l a tierra, a construir y poseer todas las cosas mayores del mundo, y en vez de alegrarnos y decir ¡anda y que se chinchen! nos apena verlos privados de placeres tan inefables y gratuitos como los de andar despacio y pensar en cosas inútiles. Vean ustedes y compadezcan l a arrogancia y satisfacción con que ese par de pobres hombres se han metido, con automóvil y todo, en la cuchara de una excavadora, ¡l a mayor del m u n d o! una cuchara de quince metros cúbicos de cabida y de una potencia tal que en menos de u n minuto puede dejar su carga sobre el tejado de una casa de siete pisos. Comienza uno, al ver ese retrato, por extrañarse de que le llamen a m e r i c a n a a una prenda que los americanos no tienen tiempo de ponerse nunca, y acaba por preguntarse cuál es, en ñn de cuentus, l a utilidad de poner a dos amigos con u n automóvil en el tejado de un lascacielos. P o r eso, para no achicarnos el corazón ante espectáculo tan lastimoso, corremos a refugiarnos en l a otra fotografía, l a que representa unas cuantas señoras que escuchan las lecciones que se dan en la escuela que acaba, de crearse en el Museo Social de París con intención de resucitar el espíritu f a m i l i a r de F r a n c i a Realmente conmueve l a actitud sencilla y ajena a todo record con que esas buenas madres asisten a clase. ¡Cuan emotivo y conciliador el retorno a las costumbres p a triarcales que implica el prohibido f u m a r inscripto en l a mesa presidencial! L a dama distinguida que preside el acto tiene u n aire modesto y resignado, como si viniera a dar cuenta de haber fracasado en la misión que se le confiara; y parece i n decisa, como si estuviera buscando las p a labras menos alarmantes, como si no q u i siera dar de golpe l a noticia de que también hay que ocuparse un poco de l a familia. Qué confortadora, en cambio, l a actitud de l a secretaria, c o n esa sonrisilla de no estar las B LA MAYOR CUCHADA D E L MUNDO cosas perdidas por completo y de haber todavía alguna esperanza dentro de la gravedad del tema! Compara uno ambas fotografías, y no puede menos de sentirse europófilo, europánfilo o como pueda decirse. D e u n lado, el aparato más poderoso construido hasta ahora, h i e r r o s grúas, poleas, hombres en mangas de camisa y todo lo mayor del mundo. D e otro lado, el s i lencio, l a voz baja, i a felicidad íntima del hogar, la educación de los hijos y hasta l a felicidad del marido. Como si dijéramos l o menor del mundo... RAMIRO M E R I N O LA ESCUELA D E LAS MADRES
 // Cambio Nodo4-Sevilla