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A B C. J U E V E S 15 D E M A Y O D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 20 cursos más, con un mínimum de asignaturas, que serán obligatorias unas hasta el segundo curso y parte del primero, que serán generales a todos los técnicos, y otras de especialización, que podrán explicarse en un curso o dos, según el Claustro de cada E s cuela. A continuación se esbozó un. proyecto denfedo de dicho plan, que puede servir de norma. Terminada la sesión, los asambleístas fueron expléndidaménte obsequiados en un pabellón particular. E n la sesión de la tarde se trataron temas íde gran interés para la enseñanza, que fueron aprobados por unanimidad. E n la sesión de la mañana se propuso y aceptó, por unanimidad, un voto de gracia para los Sres. Carracciolo, Riquelme, S i nués, Jiménez, Rebollo y Sánchez Hernández, que formaron la ponencia de acoplamiento de los distintos planes de enseñanzas propuestos por los Claustros. c m viaje pe por e l e e r e 1 Llegada de u n yate noruego E l próximo día 17 llegará a Sevilla el magnífico yate noruego Stella Polaris, en el que vienen numerosos turistas. E l expresado yate permanecerá unos días en nuestro puerto. DE SOCIEDAD DIVERSOS ECOS D i á l o g o sin importancia El marido. -Hasta luego. La mujer. ¿Te vas? El. -Naturalmente. N o veo que l a cosa tenga nada de extraño. Ella. -Es que estoy muy nerviosa; figúrate que al levantarme he roto el espejo de tocador. N o sé cómo ha sido. E l caso es que lo he roto y que el hecho implica mala suerte. EL- -La consiguiente de tener que c o m prar otro espejo. Ella. -Ahora hace un instante me siento á escribir una carta, miro al calendario y veo l a fecha: martes 13. H o y me ocurre algo malo. EL- -Se te había olvidado mudar la hoja. H o y vivimos en miércoles y a 14. Y a ves que tu superstición no tenía fundamento. Hasta después. Ella. ¡Pepe... D e todos modos, por l o que más quieras, no te vayas, no me dejes sola. El. -Pero, mujer, tengo que irme al tiro. Y a sabes que las tiradas empiezan a prima tarde. Ella. -Parece mentira. Prefieres los p i chones a tu mujer. El. -Todo l o contrario. A los pichones los aborrezco. H o y me siento bien preparado. Estoy casi seguro de matar veinte pichones sin hacer un solo cero. P o r ello precisamente tengo ansia de verme con la escopeta en la mano. Ella. ¡Sanguinario... El. -Pero, oye: qué te ocurre a t i esta mañana... Ella. -No lo sé. Y a te he dicho que estoy muy nerviosa, que tengo presentimientos... El. -Acaso una mala digestión... Ella. -No seas vulgar; mi estómago está perfectamente. Se trata de algo espiritualtsimo que no sabría definir... (suspira) ¡Ay... El. ¡Ah, vamos... T ú l o que tienes es una intoxicación de primavera. Te has emborrachado de días dulzones y de tibieza de ambiente. Toma un poco de agua de azahar. Hasta luego. Ella. -Pepe, eres un, cretino incapaz de comprender a una mujer sentimental. El. -Mira, déjate de sentimentalismo. Después de tres años de matrimonio creo poder tener l a pretensión de conocerte. ¿Sentimentalismos tú... Luego, a media él encontrará ormacione las res y ra á? s C o m p l e s telegráficas J e o el mímelo tarde, en el T i r o de Pichón te lo recordaré cuando te sientes delante de una tortilla de chorizo. Ella. ¡Pepe, me pareces un monstruo... El. -Un monstruo que está decidido a acabar con todos los pichones del mundo. Listo... ¡P á j a r o! Puní, púm... Hasta después. M e voy a merendar. Y lleva a tus amigas. Te reservo una mesa. Ella. -No iré. EL- -Cómo quieras. Y o de todos modos, reservaré mesa. Ella. -Eres abominable. El. -Soy lógico y tengo prisa. Adiós... (Se marcha. (L a mujer ve marchar a l marido con el ceño adusto, hasta que suena ese portazo del que se marcha después de una escena enojosa. L a mujer se serena entonces y medio ilumina su rostro con un conato de una sonrisa, avanza al cuarto tocador contiguo y se mira al espejo. Ante un espejo sano, sin una rotura; que le devuelve su silueta airosa. Luego se llega a la mesita de escribir. M i r a el calendario: Miércoles 14 Pero ¿no se había olvidado de mudar la hoja. N o no hubo olvido. P a pel de escribir, con las señas en impresión de bulto. L a estilográfica. L a mujer (escribiendo) M i querida L u z P o r fin cuento con mi tarde libre, libre sin necesidad de permiso concedido con dificultad por. un marido egoísta. Y a te explicaré mi faena. H a sido inmensa y como para que me hagas dar tres veces l a vuelta al ruedo. Iremos donde nos dé la gana. Desde las tres a las diez, por un día ai menos, voy a hacer l o que quiera: lo que se nos antoje; perdona, que yo también asomaba mi plumero de egoísmo. Nada malo, desde luego. Llevaré mi cochecito y lo conduciré yo misma... (sigue escribiendo) -Gil de Escalante. E n l a noche del martes, los marqueses de Cavalcanti recibieron en l a estación dí la plaza de A r m a s a los señores de A m a t 3 ex ministros D Trinitario Ruiz Valarino 3 D Juan Alvarado, quienes piensan perma necer algunos días en nuestra ciudad. E n Jerez de l a Frontera, por los condes de Las Mirandas de Santa Cruz, y para st hijo primogénito, D Rafael Diez y de Zurita, ha sido pedida a l a señora viuda d? Ponce de León la mano de su hija Pilar. L a boda se celebrará en breve. L a marquesa viuda de Valdeterrazo y su hija la duquesa viuda de Mompensier, han marchado a Extremadura. H a n salido de M a d r i d para Sevilla: la duquesa viuda de las Torres y la marquesa de A -aoulco. Con motivo de haberle sido otorgada por Su Majestad la banda de María Luisa, está recibiendo muchas felicitaciones l a condesa de V a l l e! -i Últimamente han llegado a Madrid: de Sevilla, los marqueses de Saltillo; de Jerez de la Frontera, los duques de Montealegre; de M a nila, D. Ricardo Barrete; de París, el duque de Hernani, y de Málaga, la señora viada de A vial.
 // Cambio Nodo4-Sevilla