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ABC. SÁBADO 17 DE MAYO DE 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. PAG. 6 podemos encontrar y admirar dentro del reautores de esta riqueza pictórica son los cinto- -en la Casa del Brasil, nación que maestros que sostienen entre nosotros el dio por terminada hace tiempo su exhibicetro áureo de la tradición de nuestra esción, regaló a Sevilla el edificio y se f u é- -cuela peculiar y los discípulos seguidores un conjunto de obras artísticas tan interede esa orientación, caracterizada por el buen sante como, bien dispuesto. Interesante en dibujo y la paleta clara, luminosamente clacuanto al predominio de lo bueno- -con las ra. E n ambos grupos- -maestros y discípuexcepciones sobresalientes- y, bien dislos, y entiéndase que éátos discípulos lo son puesto, porque, a pesar de la penuria de los de la escuela pictórica, no de los maestros, medios facilitados por el presupuesto del o sea de los que en ella alcanzaron maesMunicipio, la única Corporación fiel al arte tría- -adviértense tendencias renovadoras; y a los artistas que existe en Sevilla, fué las de aquellos artistas que han comprenposible realizar una instalación decorosadido lo que todavía no llegaron a comprenmente digna del momento actual sevillano. der, por ejemplo, los imagineros de ahora, quienes, lejos de intentar hacer escultura, reQue siga habiendo esta Exposición de arte y que concurran a ella los artistas, a ligiosa conforme al momento actual, para crear la de esta época, que ha renovado la pesar de los resultados escasamente positiArquitectura con nuevas formas y normas, vos que suele brindarles, son dos milagros y tiende a renovar la Pintura, se resignan que se repiten cada primavera... Milagros a vivir de las migajas del siglo x v n un del optimismo ilusionado de la inclinación poco porque las exigencias de la demanda natural de las vocaciones, que, sin estímulo lo impone así y otro poco- -tal vez mualguno por parte de quienes pueden ofrecercho- -porque aún no nos fué deparado eí lo, perseveran en su heroísmo embellecedor genio que acierte a crear algo mejor que de la vida y conservador generoso de las aquello. tradiciones locales de la estética. Algunas, veces, cuando invade nuestro E n Pintura, si 110 existe ese genio- -si ánimo la neblina del pesimismo desconsoexistiera aún es temprano para que pueda lador que emana de ciertos rincones en somser reconocido y proclamado- existe, por bra del panorama andaluz, nos preguntamos lo menos, el intento de crear, o, mejor d i con insistencia cómo es posible que los archo, de recrear, el arte de ahora. Buen d i tistas puedan, no ya subsistir aquí, sino bujo, exquisito y correctísimo; paleta clara existir... Pero en las horas claras pensay luminosa hasta el deslumbramiento; pero mos- -y con esto echamos de sí las ideas también novedad, independencia interpretaadversas- -que la aparente indiferencia por tiva y franca gallardía para expresar el el arte no se produce más que por exceso concepto embellecedor de esta hora de rede arte, porque donde todo es arte no hay nacimiento artístico con las calidades decoque esperar jamás- -pensando a través del rativas exigidas por las suntuosidades de sentido económico que nos resistimos a tenuestro tiempo. H a y quienes excluyen esta ner- -que se consuma aquí mismo la productendencia de los preceptos de la llamada ción por demás excesiva de nuestros artisescuela sevillana, y puede que quienes sostas. Y que lo que es preciso organizar para tienen esta conclusión tengan razón desde su equilibrar la oferta con la demanda es la punto de vista, aferrado a la idea de que lo salida comercial de nuestro arte hacia la tradicional es absolutamente inmutable. E n amplitud de los mercados del mundo; sobre otros aspectos divinos y humanos debe ser todo, de ese mundo- -el Nuevo Mundo- -aceptada la teoría; en arte, que es la expreque, por ser obra andaluza principalmente, sión de lo abstracto y, en cierto modo, la tiene el gusto hecho por y para nuestro forma documental de la historia del gusto arte, y, por consiguiente, una ineludible i n estético, no es lícito mantenerse haciendo clinación hacia lo nuestro. Y a hubo gente equilibrios sobre los fundamentos artístiperspicaz- -artistas de sorprendente sentido cos de otras épocas. Sobre que- -permítasepráctico- -que iniciaron con éxito la exnos una leve ironía- después de los proplotación de esas vastas posibilidades cogresos fotográficos que retratan la vida con merciales; pero es preciso reconocer que detallada minuciosidad empalagosa, es i m ésta no es misión para los artistas, sino prescindible desarrollar en toda su amplitud para los crispines de los artistas que pueaquella definición que afirma que el arte dan representarlos en esas funciones del es la visión de la Naturaleza a través de chalaneo que los puros espíritus rechazan cada temperamento Y puede añadirse que por enojosas y que suelen producir curiode cada época también. sas fenómenos de repugnancia, increíbles P o r lo que se refiere a Escultura- -el conpara aquellas personas ignorantes de la amtenido de la segunda sección de esta exhiplijud del fanatismo con que los verdaderos bición primaveral de arte- hay también artistas defienden l a virginidad de su refinaresueltas expresiones de renovación, como da. sensibilidad abstracta... L o que falta, hitos colocados a lo largo de la vieja verepues, para resolver este problema- -que deda de servidumbre. bía ser mirado como un verdadero proble E n cuanto a l a tercera sección, o Artes ma social de apremiante solución- -es que aplicadas, contiene los más bellos elementos aparezcan esos intermediarios eficaces que para cumplir su destino decorativo y sunviajen las muestras y hagan el artículo. tuario, pero no faltan las desorientaciones ¿Pueden ser andaluces estos intermediarios? en algunos casos concretos, dignos de la más Posiblemente, no, si mirarnos que no son rigurosa aplicación de J os indispensables andaluces generalmente los que al lado de medios profilácticos para evitar contagios ellos se enriquecen con la explotación del de mal gusto. desdén, y también de la incapacidad, que D e todo hemos de tratar, si Dios quiere, aleja de tratos y contratos a una raza alticon calma y razones. va negada en absoluto para los oficios meEL CONDE DE ALMAVIVA nores. Pero mientras se resuelve o no este problema, esbozado con la mínima intención de su planteamiento definitivo, aunque PAGINAS DE M con el máximo deseo de justificar ciertas DIARIO cosas y aspirar a posibles soluciones, hablemos de la Exposición de Bellas Artes de Snobismo esta primavera, dividida en las tres consabidas secciones de Pintura, Escultura y A r Snob, palabra inglesa de vieja tradición, tes aplicadas. inmortalizada por Thackeray a mediados del siglo pasado, empleada. hoy. en el mundo Trescientas cincuenta y tres obras forman entero en todos los idiomas, mal entendido h. primera, andaluzas en su mayoría: los por muchos, y que responde a una enfermedad endémica y general en la sociedad, y, que atañe a todas las clases sociales. Palabra que, por el poco entendimiento de algunos que la emplean y por la forma antipática de ciertas modalidades que sufre, ha venido, usándose como calificativo desagradable y condenatorio para la persona o la sociedad que la merecía. Pero, en realidad, la palabra snob encierra un significado mucho más amplio que el indicado generalmente por los que la emplean. E l snobismo bien entendido es tan antiguo como los primeros hombres; obedece a necesidades tan naturales como lo son la sociedad, los gustos y el exclusivismo. Responde sencillamente a la necesidad que sienten las personas refinadas a acudir a la selección, a fin de que puedan, rodeándose de personas y cosas atractivas y de su gusto, hacerse la vida agradable. Que todos tenemos el derecho de elegir nuestros amigos, de formar nuestro ambiente, de ser exclusivistas, es indudable, pudiendo ocurrir, en su consecuencia, que una persona se vea rodeada por numerosos amigos, que a su vez tenga muy pocos, pero muy de su gusto, o que, en fin, se quede completamente solo en espléndido aislamiento. Todo esto es posible, y en el derecho de cada uno está. F ero donde hallamos la parte interesante del estudio del snobismo es en las distintas formas que puede éste tomar. Siendo el snobismo el exclusivismo en acción, puede abarcar tantas formas como valores reales o artificiales tengan cabida en la mentalidad del snob. Así tenemos el snobismo en la intelectualidad; el de la riqueza; el de la sangre; el de la belleza; el de la novedad, y hasta el snobismo del vestido y del collar, el de la moda. Todas estas modalidades pueden clasificarse en dos grandes grupos: el snobismo puro y el snobismo impuro E n el p r i mero, y en lugar preferente, colocarernos el snobismo de los perros- -es el más simpático de todos, porque en él no influye ambición ni interés alguno- es fruto del más claro y puro instinto animal. Este ve con antipatía y á veces con furia la intromisión en su vida perruna de gentes extrañas que no le placen. P o r eso el perro, acostumbrado como pocos al exclusivismo, o se muestra indiferente a los que no honra con su amistad, o les deja un recuerdo, cual mordisco imprevisto, sin mayor razón que el de considerar al extraño inoportuno ser portador de un olorcillo poco grato; o considerarlo sencillamente de clase inferior a su amo. ¡S í! E l snobismo perruno es el más puro de todos; es el snobismo de raza, irreflexivo y natural (como el de los vieneses) O t r a forma interesante de snobismo es el de los servidores- -es menos puro que el de los perros, porque es menos irreflexivo e independiente, y porque sobre ellos irradia la gloria de sus amos- pero ésta- les anima y les llena de orgullo. V e n de cerca a los grandes de la tierra, y el mero hecho de estar en contacto con ellos, una pequeña prueba de aprecio, o basta una sonrisa si viene de un Rey, les infunde tanta satisfacción, que su misión se cumple con mayor eficacia, sobre su vida se esparce una corriente ds optimismo; hasta su digestión se hace mejor. E l snobismo de la Intelectualidad, como el de la Belleza, serían simpáticos si no resultara que, como consecuencia natural de su exclusivismo, quedan relegados al olvido y la indiferencia, la vejez y la decadencia. Pero solamente el hecho, la idea misma de rodearse de personas cuyos cerebros o cuyo físico sean interesantes, es algo que de por sí eleva la mentalidad del snob- -algo que embellece su vida, que le hace artista, aunque en parte su ideal, resulte ficción. Entre los snopismos impuros existe en lurar preferente el del dinero. Me decía lioa 1
 // Cambio Nodo4-Sevilla