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A BC. SÁBADO 17 DE MAYO D E 1930. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 10 LOS LIBROS GENEALÓGICOS N o r m a s para la identificación de Jos ejemplares Constituye el problema de la identificación asunto de excepcional importancia en cuanto se refiere a la garantía de origen de todo ejemplar selecto, y por ello ha venido preocupando en todas las organizaciones dedicadas al registro de los mismos, preocupación no sólo en lo que afecta a cada ejemplar aislado, sino extensiva también a la comprobación de la descendencia. S i fácil es definir en lo que consiste la identificación, considerada en su concepto de poder conocer y distinguir a un ejemplar de todos los demás, no sucede igual cuando se trata de llevarlo a la práctica en forma representada, y de aquí el que haya motivado desde los tiempos remotos la ejecución de métodos y procedimientos con la finalidad deseada, los cuales, no obstante tener cada uno su aplicación precisa, bien puede decirse que todos se complementan, aunque algunos, más que para completar la identificación en el sentido de dar fe del ejemplar, sirvan sólo y exclusivamente para facilitar aquélla y que resulte visible a la presencia del mismo. Dos aspectos tiene el problema: uno, de carácter administrativo, basado en el registro de saltos, declaración de nacimientos y comprobación de los mismos, todo lo cual forma parte integrante de la organización general de los libros genealógicos; el otro es esencialmente técnico, y de él nos vamos a ocupar. Vaca Mariposa Producción media diaria, controlada durante el, primer 30 kgs. de leche y 0,800 kgs. de materia grasa. como el color de la capa, señales y cuantas afectan a la morfología del conjunto, hagan posible diferenciarlos. pero siempre, y por detallada que. sea, se presta a interpretaciones diferentes entre dos ejemplares similares, y de. aquí el que se haya tratado de complementarla con siluetas y gráficos análogos a los que se exponen. L a reseña de la capa en los ejemplares y razas manchados, como la holandesa, por ejemplo, ofrece poca dificultad, puesto que la distribución de las manchas, según indican las siluetas, es muy clara. Este procedimiento que se utiliza para nuestro iibro genealógico Jiace expeditiva la labor; pero no sucede así en las que el color sea uniforme: tal ocurre con 1 a Schwyz, por ejemplo, y en este caso la indicación sóio de alguna tonalidad en regiones determinadas, como la cabeza, línea dorsal, cola, etc. no es lo suficiente, siendo, por otra parte, difícil representar tales particularidades como antes se expresa para la raza holandesa. L a descripción de manchas bien delimitadas en ciertas regiones y partes del cuerpo, como sucede en el ganado caballar con los lunares y. estrellas blancas, más o menos extensas y de diferentes formas, que suelen presentarse én la cabeza, y con los cabos calzados, hace también- factible la identificación de los mismos, de igual modo que en mes Reseña general E l expresar mediante una descripción detallada cuanto concierne a las características generales de un ejemplar puede permitir llegar a identificarle, ya que, si se hace de una manera metódica y racional, debe constituir una especie de retrato hablado según frase gráfica del doctor Bertillon al tratar de su método para la especie humana. Dicha descripción, para que tenga un valor práctico, aparte de comprender los datos que sean. propios del momento (edad y alzada, por ejemplo) ha de extenderse especialmente a aquellas particularidades que, i 1 el ganado asnal de capa negra la existencia y la mayor o menor extensión de zona blanca por el vientre, pierna, pecho, maxilares y garganta son datos de verdadero interés. Todas aquellas señales que se observen, bien sean naturales o por. causas accidentales, contribuyen a facilitar la identificación, y aunque sobre las últimas nada se pueda precisar, sí mencionaremos, relacionados con las primeras, la importancia que en lo que respecta al ganado caballar tienen los remolinos de pelos o espigas, en varias regiones del cuerpo, conforme a los estudios del profesor Dechambre, particularidades que ya de antiguo utilizaron japoneses y árabes para prejuzgar las cualidades del caballo. Las regiones en donde con más frecuencia se observan las. espigas son la frente, nuca, garganta, los bordes inferior y superior del cuello, el pecho, los vacíos y la región umbilical, y con menor intensidad, en el dorso, grupa, costillas y miembros todo lo cual no obsta para que se hayan coni siderado como unas 70, en total. Fácil es de comprobar en un ejemplar cualquiera que, según la dirección de los pelos, se pueden clasificar en dos grupos generales: uno, de espigas convergentes; es decir, constituidas por pelos cuyas puntas se reúnen hacia la parte central, formando así como un remolino o mechón algo saliente; el otro, de espigas divergentes, en las cuales los pelos se separan a partir de su base, formando como una pequeña depresión, en cuyo fondo es bien visible la piel. Dentro de cada grupo, y atendiendo a la forma geométrica que afectan, se diferencian tres clases principales: la forma recta, que se observa, per ejemplo, en el borde del cuello, en donde se reúnen zonas de pelos de direcciones opuestas; la circular, que es la más frecuente, y la cuadrilátera, tai como se ve en los vacíos y pecho, debida a la reunión de cuatro d i recciones diferentes. M a r c a s convencionales Ternero H. -Frisia, número 1 del Registro de nacimientos de Madrid. Adquirido por la Asociación General de Ganaderos. Es nieto, por línea paterna, del i toro campeón de Norteamérica en 1929 y de vaca con producción controlada de I I 100 kgs. de leche y 422 kgs. de manteca. Se utilizan para la más rápida identificación, marcas y señales diferentes, que permitan con un simple reconocimiento del ejemplar pretender identificarle. Este procedí-
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