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ficación judicial en Minnesota (Estados Unidos) y M Lcvoy, ingeniero agrónomo, ya citado, han sido los que simultáneamente han descubierto y estudiado la utilidad que tendría para la identificación en e! ganado vacuno la impresión nasal, llegando a la conclusión de que es procedimiento seguro para lograrla, en! o que también coinciden las observaciones de M r Sandberg, una de las autoridades mundiales en asuntos de impresiones digitales, al recomendarla, en lugar de las marcas, para garantizar el derecho de propiedad de los animales. Las arrugas que tiene el morro del ganado vacuno, entre las aberturas nasales, presentan una disposición muy compleja y variable en todos los ejemplares, y el dibujo que forman va aumentando a medida que el animal se desarrolla y crece, sin perder su característica, por lo que puede decirse constituye una marca específica individual, equivalente a la huella digital en la especie humana. A l comienzo de los estudios se obtenía la huella nasal por procedimiento igual que las dactilares: limpieza previa del morro con un paño liso; mancharlo después, aplicándole una almohadilla impregnada de tinta de imprenta, y en seguida aplicar fuer. temente contra la parte manchada un papel algo absorbente, en el cual queda i m presa la huella. Este método requiere operar con rapidez, tanto mayor cuanto m á s joven. sea el ganado, pues la transpiración constante e intensa humedece en seguida el morro y puede emborronar la impresión, por lo que en la práctica resultaría dudoso al no hacerlo bien, teniendo, en cambio, la ventaja de ser económico. Monsieur Leroy ha variado la técnica del procedimiento, haciéndolo del siguiente modo: con cera blanca especial, bien amasada para reblandecerla algo, se hace una pequeña torta que ocupe la palma de la manó, la que se aplica fuertemente sobre el morro bien limpio, para sacar la impresión, que queda de este modo perfectamente definida; para hacerla aún más v i s i ble, sobre todo las partes salientes, que corresponden, como es natural, a las hundidas del morro, se sombrean con plombagina mediante pincel suave, procediendo luego a sacar una fotografía de tamaño natural, de cuyo clisé, archivado, se pueden obtener todas las pruebas positivas qué sean necesarias. E l método de Leroy, como científico y racional, es el que seguinros para la identificación del ganado vacuno inscrito en el D L CONCURSO DE GANADOS DE LA CASA DE CAMPO libro genealógico nacional, cuya aplicación se hace por primera vez en España. i, Toro que presenta la Diputación de Vizcaya. (Foto Amado. L a indudable utilidad de tal procedimien 2, Canastera Ejemplar que expone el Gremio de Vaqueros de Madrid to resalta aún m á s para aquellas razas de (Foto G rario. las de dimensiones determinadas, con la cual se cubre el animal, para fotografiarlo del modo corriente y deducir luego los datos precisos. De los dos procedimientos, aunque sea más expeditivo el segundo, acaso no dé resultados tan ciertos como el de M Leroy, si bien el de éste requiere una preparación previa para llevarla a la práctica, que sólo lo hace recomendable para los ejemplares y reproductores de mérito. JL (t Jr Mo. El moderno procedimiento de las huellas o impresiones específicas L a aplicación de la dactiloscopia (impresiones de los dedos) como medio seguro de identificación en la especie humana, puesto en práctica en España por el sabio doctor Oloriz, hizo pensar en procedimientos parecidos para las diferentes especies animales. Míster Petersen, director de la Identi-
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