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A B C. SÁBADO 17 DE MAYO DE 1930. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G 31. INFORMACIONES Y NOTICIAS TAURINAS E n M a d r i d el público se volvió de espaldas a la corrida. E n M a d r i d el público se volvió de espaldas a la corrida Pues señor... Decíamos ayer... Vacilamos al escribir. No sabemos si relatar de nuevo el mismo espectáculo y hacernos aquí de las. mismas vulgaridades o copiarnos, calcarnos, plagiarnos a nosotros mismos. E l plagio en literatura ha llegado a imitarse, a encarnar una orientación; pero no es- éste el caso; aquí todo habría de ser igual- -plagio de escribiente, no de escritor- Así como se, hace un cartel que rueda por las ferias y se fija en las paredes de los pueblos sin más que variar los nombres, puede llegar el caso de que hiciéramos una reseña para toda la temporada, sin otro cuidado que la fecha y los nombres. Sería una comodidad para nosotros y para el lector. ¿P a r a qué escribir con título diferente, si le vamos a decir lo que ya le dijimos, lo que ya leyó? Como no queremos hacer responsabilidad, advertimos lealmente que yamos a contarle lo que ya le contarnos ayer. L a diferencia única es que los toros eran otros, pero no distintos. Otros, porque de ayer no podían ser, porque ya habían muerto. De no haberlos visto muertos, no sabríamos si eran o no. No sé que les pasa a estos toros de la feria de mayo, y precisamente de mayo cuando los toros tienen más empuje. Qué flojos, qué endeblez en los remos, qué faltos de bravura. Toros que a los dos puyazos se suspende el terció de varas, que rara, vez se llevan tres pares de banderillas, que tropiezan con la arena, que. se caen y por si fuera poco le clavan los palos en las paletillas. S i esto ocurre, y ocurrió ayer con toros de Tovar, ¿hay algo que hacer en una corrida? Los toreros opinaron que no, y el público se volvió de espaldas. N o otra cosa significan las palmas de tango y la burla, que es tanto como cerrar los ojos y no querer ver. Los toreros hicieron lo que los malos cómicos en noche de estreno desgraciado: contribuir al fracaso. Sí, s í no otra cosa es poner. gesto displicente, acompañado de una actitud más displicente todavía. Y a se nos ocurre que hace falta carácter para 1 imponerse en estas ocasiones, o siquiera para intentarlo, y los toreros de hoy de lo que están más deficientes es de carácter. Porque ellos no tienen l a culpa de que los toros padezcan de glosopeda; pero de lo que sí tienen la culpa es de que también, parezca que la padecen ellos. L a glosopeda, que sepamos, no ataca a los hombres. Que los toros son flojos y faltos de coraje, y sosos, pues que pongan ellos un. poco de alegría porque la fiesta, su fiesta porque es de ellos, por ellos y para ellos, se hará de aburrimiento, de tristeza, de apatía. Cuando los toros son buenos no se puede hacer caso de arrebatos a la concurrencia, pero se puede intentar con decisión salvar una tarde y una reputación. L o que no se puede hacer es dar lugar de que en algún tratado de zootecnia aparezca un día un capítulo, que diga: la glosopeda de los toros, ¿se contagia a los toreros? Esto ocasionaría controversias más disparatadas que las de la asueroterapia. i P o r qué los picadores no se fijan en el toro que tienen delante del caballo? Picales- -perdón, ha sido- un arte tan inteligente como el del resto de los lidiadores. Picar es hacer el daño preciso- -ni más ni menos- -para que el toro quede en las debidas condiciones de lidia. ¿Por qué picar a todos los toros lo mismo y con la misma saña? Se aprieta más o no se aprieta, según el estado del toro. Atienza, ¿no vio usted al toro al que mató el palo? Y a es malo hacer esto; pero es peor la dificultad que usted crea al matador al dejar el toro imposibilitado para la lidia. E n un caso así, si se quiere torear, eí menos exigente de los espectadores recibe la faena con una sonrisa desdeñosa que se puede traducir en un bien puede S i no se torea, n i con ese puede Márquez dio muy buenos pases en este toro; pero ni a él mismo le satisfizo. E r a como si el picador le hubiese cedido los trastos. Además, no sé si porque el toro se cayera, los pases no parecen lidia de toro; el torero se encargaba de quitarle importancia con ese juntar los pies, y no cargar la suerte, y esa frialdad y esa apatía. Indudablemente no quería dar importancia a lo que en realidad no la tenía; pero romper la emoción que pudiera haber y toreando bien aquello no fué nada. Y le encontramos vacilante sin saber si seguía o terminaba, ni cuándo, ni en qué terreno. Se imponía la brevedad; pero una brevedad en la faena y en la muerte del toro; la faena necesaria, justa para matar bien el toro que debió matarlo bien, porque sabe matar y no lo hace. Con más motivo si había el antecedente de que en la primera había estado mal porque no embestía había que aguantarlo más de lo que le aguantó en la muleta, para no contribuir a los resabios del toro, pues Márquez se le echaba encima por iniciar el pase antes de tiempo. Con el capote estuvo muy bien. L o único que quedó de la corrida fueron unos lances finísimos, de un corte, con tanto entusiasmo aplaudidos, que estuvo el torero largo rato con la montera en l a mano. Félix Rodríguez desaprovechó un toro. E l colorado era un toro para torearlo muy bien. Pero no solamente no lo hizo, sino que le faltó muy poco para ceder los trastos a un espontáneo. Félix estaba con el toro en el 2; el espontáneo se tiró del 7, atravesó todo el ruedo, y aún llegó para dar un pase antes que Rodríguez; sólo le faltó darle su muleta. Y- y a en ese plan debió hacerlo. A l matar, le atravesó de lado a lado. E n el quinto, el público volvió la espalda a la corrida, aplaudió en burla, y se acabó. Y o creo que no hizo bien el público en renunciar al resto de la corrida, porque hacer eso es renunciar, y de hacerlo llegar a una renuncia ejemplar, irse y dejarlos solos. Esto sí sería de efecto, y yo sería el primero que les acompañara en la salida. Pero lo de ayer no conduce a nada sino a perder la lidia de dos toros. L o eficaz, llegado a ese extremo, es marcharse. Manolo Bienvenida, después de aquella tarde de su alternativa, estaba obligado a más para que el público de Madrid le viera, que todavía no le ha visto. Oyó palmas en algún quite y en dos pares de banderillas que puso. A su primer toro le pasó bien ele muleta al principio, y cuando estaba l a gente pendiente de lo que hacía, prolongó la faena por la cara y el público se le fué. E l toro era incierto; en cuanto se le dejaba echaba la cara arriba, y por eso era i n dicadísimo no dejarle, ligar más la faena, ya que estaba metido en ella. Se veía que era toro de pocos pases, que acabaría por no pasar. Como luego lo mató mal, con estilo feo. todo se perdió; no quedó nada de lo que hizo. E n el último, ya el público en franca algarabía, se le ocurrió coger banderillas, y no le dejaron; como es un chiquillo, hay que decirle que en la plaza se debe cuidar de la oportunidad. Las banderillas- -que es lo que más domina- -es para el matador suerte complementaria, que requiere un toro completo, tener al público con ganas de verle en una tarde o en momento de alegría, y entusiasmo para acrecentar las palmas, prólogo de una gran faena. Pero en aquel instante, y como estaba el público, no era oportuno banderillear, como no lo es tocar los pitones a los toros cuando la faena no tiene éxito. L e decimos esto porque es un torero que se está haciendo, y como le m i ran con recelo por su precocidad, hace falta orientarle para que no incurra en esos yerros, hijos de su buen deseo de niño, pero que ya ve- -ayer lo vio- -que no encajan ni se estiman. Cuando se toma la alternativa, hay que desprenderse de los hábitos de l a niñez, porque, aunque es un mérito que un niño se ponga delante de un toro, los p ú blicos no piden la cédula, miran y nada más. P o r complacer, sigue el niño, toreó con la izquierda porque se lo pidieron, y como el toro no estaba para ello, toreó mal, sin parar, movido, a lo que tiene cierta propensión, para poco, por lo menos ayer. Mató de mala manera, y una vez el toro le rompió el chaleco. Resumen ni toros ni toreros. N o dejo de pensar si algún veterinario moderno h a r á el estudio de la glosopeda y su posible contagio a los toreros. ¿Podrá ser? -G. Co rrochaao. RECETAS, SEÑORES OCULISTAS. Se despachan en el día. C o n s ú l t e n s e precios G. Green Óptico, V e l á z q u e z 8, Sevilla AGUAS DE FUENTE AGRIA. ViSSaharta- Córdoba Cínica contra la diabetes y convalecencias. Temporada oficial: desde 1. de mayo a 30 le junio. Grandes reformas en el balneario. Gran hotel. Reunía. Vías respiratorias. 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