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A B C. DOMINGO A 8 D E M A Y O D E 1930. EDICIÓN DE; ANDALUCÍA. PAG. 40. pero en los capotes hacía extraños como sí los perdiera. Esto nos hizo suponerque era burriciego. Villalta también lo creyó porque empezó citándole des. de lejos, como debe hacerse con los burriciegos, que tienen precisamente está lidia, Pero, el toro cambió porque tomó la muleta desde cerca y bien. Si; no la, hubiera tomado bien no hubiese podido Villalta torear de aquella manera tan ceñida sin salir volteado; tan ceñido que el costillar le tiñó de rojo el vestido. U n toro, burriciego no deja de ser burriciego durante la lidia. Indudablemente, nó era burriciego. Debió golpearse con alguna puerta al salir y congestionarse algo y luego se le pasó al sangrarle. También creo que es un error antiguo la colocación de chiqueros frente al sol. Los toros que salen de un. cuarto oscuro se deslumhran al sol. N o sé si he dicho, y no haría falta decirlo, que le dieron a Villalta las dos orejas, dos vueltas al ruedo y no sé si algo más, porque le v i en la mano un clavel. Valencia tuvo una mala tarde. L e tocaron dos toros muy bravos y. no pudo con ellos. E n el primero, que era muy codicioso, muy pegajoso, no logró despegársele. Estuvo valiente, pero- inferior, como torero, al t o r a Mató con decisión y salió una vez cogido por dejarle la muleta y herirle en la suerte natural, que es donde se matan, los, toros bravos. E n el otro; que fué sin duda el toro, de la tarde, ocurrió el lamentable y ya tradicional espectáculo del picador quebarrena en las costillas. Todos los toros llevan l i m pios los morrillos, que es el sitio de picar. Con lo que descomponen a los toros. los puyazos traseros y bajos. Los más interesados debieran ser los matadores, porque los toros luego cabecean y no paran de dolerse. Pero no parece que les preocupa mucho cuando ellos mismos no los retiran y tienen que intervenir el público y la presidencia, A este toro cuarto le hubiera hecho falta, para dejarle más suave, m á s puyazos en su sitio y no esos bajonazos del picador. V a lencia no pudo con este gran toro, que le acorraló y hasta le quitó el estoque. de las manos. M a l a tarde. Los toros fueron superiores. Bravos, codiciosos y nobles, aunque con más casta que los coquillas de años anteriores. Buen síntoma para la ganadería. Porque los toros muy pastueños, muy pastueños, al menor; descuido acaban en mansos. Hasta la salida abanta y corretona, para crecerse luego, fué un signo de la raza. E l toro de raza brava sale así, sin enterarse hasta que le pegan, y entonces se enfurece y va el toro 3. más, hacia arriba, hacia arriba hasta morir. Se aplaudieron algunos y se dio la vuelta al ruedo; pero los mulilleros tenían prisa. Hemos dado otra vez en la interpretación del toro. Torear es templar. Mandar hasta en él paso del toro. Y parar. Que corra el toro, que para eso le marca la ruta el torero. Los que se mueven tanto como el toro, los que le cortan el viaje y hacen cosas por la cara, aunque alguna vez parezca que torean, no torean. Por eso no hay que perder de vista los pies del torero, para saber si quien torea es el toro, que es el que torea muchas tardes; pero no puede decírsele a los que creen que quien torea es el torero. Torear es... ¿p a r a qué atormentarnos en definiciones? Torear es lo que hicieron ayer con los toros de Coquilla Curro Puya, el de Triana, y Villalta, el de Aragón. -G. Corrochano. ES Y N O T I C I A S 1 NFORMACIO -TAURINAS E n M a d r i d Curro Puya, elide Triana y Villalta, el de Aragón, Novilladas en Yíllacarrillo. EN MAPI igual, sin los baches que tuvo por el dolor d el toroj que, algunas veces, a pesar del temple con que era toreado, no acababa de pasar, i Y qué bien embestía! E n la plaza no cesó el ruido del entusiasmo. Ávido el público de ver torear, no quería que aquéllo acabase, no lo dejaba acabar. Se alegra de que el intento quedara en pinchazo. Y s i guió la faena. Pero tenía que llegar y llegó, la estocada; una gran estocada. Y murió el toro. Y le dieron al torero la oreja y le alzaron en hombros los más decididos, y los demás, los que todos los: días tenemos prisa en salir, nos quedamos en la plaza, como si la corrida no fuera acabada, corno si no pudiéramos andar. Y es que a todos se nos había parado el reloj del pecho. L a decisión y la confianza puesta en lograr el toro anterior, al único que se le puede señalar alguna dificultad, eran prólogo y promesa formal de lo que habjamos de preienciar después. Curro Puya, el de Triana, y Ualta, el de Aragón 1- Madrid 18, 2 madrugada. E l tiempo a pesar de su origen científico, no es exacto en su interpretación. Cada pueblo tiente su hora, y cada hombre su ritmo. E l tiemple- no es igual para un árabe que para un europeo. Y o los he visto, por l a mañana, sentados a. la sombra de una zauia, mirar el h o r i zonte, y a la tarde, los volví a encoptrar en la misma postura, con la mirada diavada en el mismo horizonte, como si esperasen alguna anunciación. N o esperan nada, sin embargo. S i acaso, esperan al ttiempcque ha de llevárseles. N o es lo miámo el tiempo para un hombre rubio del i Norte que para un gitano oscuro del Sur. ÍE 1 g i tano va por su camino- -todos los aaminos son suyos- -sin mirar al tiempo. ¿Paira qué? Y a sabe que la noche ha de cogerlfe siemVillalta, el de A r a g ó n bien me gustaste pre en el camino, porque las duda des son para los otros. Fleta tiene prisa pojr cantar, ayer. Declaro que es lo mejor que he visto del toreo de Villalta. Porque otras tardes t ú antes de que se le muera el ruisemor en la sabes, Don. Nicanor, que no todo es quietud garganta. Manuel Torres no tielne prisa, en el parón y que hay cierto homiguillo d i porque, no canta con la gargaráta, canta simulado en el cuerpo hacia el cuello de los con las penas. N o le importa perder la voz, toros. ¡Pero ayer... Ayer fué una cosa que derrocha y maltrata, porque yio le hace seria. Ayer, con un valor extraordinario y falta la v o z sólo con lamentarse ¡entona una una quietud de fakir, se pasaba al toro de seguidilla. N o le hace falta garjiar dinero; un lado a otro, sin violencia, llevándole toél y su galga Amapola se alimentan de soreado y con el hocico por el suelo. Además, leares. N o conoce el tiempo; due rme cuando Villalta (perdóneme usted le tutee, Don N i no canta, y cuando quiere carítar se descanor pero a l a fama hay que tutearla; tampierta y sale con su perro. ¡bién tuteo a Sanjurjo) dime, V i l l a l t a ¿tie Y o tenía un reloj. N o creía del todo en nes arañazos en las pantorrillas? Porque el el porque suelo llegar a donde ime propongo toro quinto te rozaba a cada paso. Mírate ir. Pero lo conservaba por s i el reloj de bien, porque si los tienes, es que en la seda los otros adelantaba. Desde ayer no tengo de tus medias de torero se funden las puntas de los toros. Más ceñido no se ha pareloj. A y e r me convencí de ¡su inutilidad. sado un toro nadie, ni nadie estuvo más Quise ver, reloj en mano, lo fíat tardaba en tranquilo delante de un toro que estuviste dar un lance de capa Gitanidlo de Triana. tú. Te lo digo yo, que guando el otro día Y cuando miré el reloj, el reloj se había te dieron la oreja, a mí no me gustó lo que parado. N o estoy muy seguro de que se hicistes con el toro. L o recuerdo como prueparase mi reloj, porque pregunté a mi adyacente en el tendido, vari hombre de bar- ba desapasionada e imparcial. Para mí has entrado ayer en otra etapa del toreo. E n ese bas blancas y jovial copio Noel y figura quinto toro de Coquilla, dentro de la persimbólica del tiempo, y i al hombre de las sonalidad de cada torero, no hay quien te barbas blancas se le haf ía parado también mejore. el reloj. Entonces pens a si acaso no era. el Y luego tuviste un formidable arresto de tiempo el que se h a b í a parado. Porque en matador. ¿Pero sabes dónde me has gustado aquel instante se h a b í a parado el tiempo, más como matador? E n el toro segundo. el toro, el toro qup es fuerza- -masa por veDespués de una faena valiente, le entró muy locidad- delante de tan débil obstáculo cobien a matar. E l toro estaba muerto. Basmo un capote de seda. ¿P o r qué los toros taba un mareo de capotazos, tan frecuente; pasan velices, ciegos de instinto, delante de Villalta no apeló a este recurso. E n t r ó otra los capotes de los toreros, y por qué delante vez. Escribí entró porque entró. E n uno de esté capote cambian de ritmo y dominan su instinto? Misterio. Cada hombre tiene había matado dos toros. P a r a mí yhan sido una tarde completísima de Villalta u V i su movimiento, porque cada hombre lleva llalta más puro y m á s torero. M e gustó en el. pecho un reloj en forma de corazón. como nunca. E l de este gitano de T r i a n a es, sin duda, Y vamos a hacer una observación de este grave, lento, como si ya fuera a pararse. quinto toro. Salió, y no veía. Villalta decía ¿P e r o acaso no se p a r ó? Díme, Curro P u que no veía, y, efectivamente, no veía el ya, ¿se te para el corazón cuando toreas? toro. Se arrancó muy bravo a los caballos, Porque ayer creo que se paró el mío viéndote torear. ¿Cuánto tardaste en aquellos lances del sexto toro, y en aquel recorte del E l lector de A B C sevillano primero? ¿T ú lo sabes? Y o lo sabría si no se hubiera parado mi reloj. M e quedé con encontrará en él las más comple. la curiosidad. ¡Q u é bueno era el toro! Todos los toros tas informaciones nacionales y eran buenos. D Paco el de Coquilla mandó una brava y noble corrida. A este sexto extranjeras veinticuatro horas antoro le estorbó para la faena la banderilla que le entró como un estoque, porque le hates que en los periódicos que cía daño al embestir. Con un poquito más Negfn d M a d r i d fuerza se habría logrado una faena m á s Novilladas, en Villacarrillo Villacarrillo 16, 9 noche. Se han celebrado las anunciadas, corridas de novillos, con motivo de l a Feria, estando encargado de pasaportar las reses el novillero sevillano Lorenzo Claverías- N i ñ o de Rosales que ha estado ambas tardes muy bien, destacando su labor con la mul ta y estoque. Cortó orejas y rabo.