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A B C. M A R T E S 20 D E M A Y O D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 35. los caballeros maestrantes Guajardo- Fajar ¡do, Sánchez Ibargüen y Halcón y concei jales Bennudo Barrera, Illanes del Río Giménez Fernández. Detrás el señor cardenal, acompañado del deán, Sr. R i v a s diáconos señores C a rrera Sanabria y Marín Robayo y séquito Seguían al cardenal comisiones de lo ¡Cuerpos de la guarnición, presididas poi el gobernador militar, Sr. Fernández Éarreto; Cuerpo consular, capítulo de Ordenes militares, presidido por el conde d Bustillo; Real Maestranza de Caballería, Reales Academias, Universidad y Audiencia. Cerraban la comitiva el Ayuntamiento y Diputación provincial y las autoridades, capitán general, marqués de Cavalcanti; gobernador civil, conde de San L u i s alcalde accidental, Sr. Meana, y presidente de la Diputación, Sr. Sarasúa. Con la Diputación iban el gobernador y alcalde de Huelva. Cerraba la comitiva una compañía del regimiento de Soria, con bandera y música. L a procesión desfiló en perfecto orden por el itinerario anunciado. A las seis y media de la tarde, las campanas de nuestra Giralda anunciaban l a salida de la Custodia. CON EXTRAORDINARIA SOLEMNIDAD T E R M I N O L A A S A M B L E A EUCAR 1 STICA REGIONAL C u l t o s en la Catedral. E l banquete oficial. L a solemne procesión de la tarde. E n la plaza de S a n F r a n c i s c o E n la Exposición. sacramental. C u l t o s en la Catedral E l domingo terminaron con gran esplendor los solemnes cultos que se han venido celebrando con motivo de la Asamblea E u carística Regional. A las ocho y media de la mañana, el obisj po de Córdoba, doctor Pérez Muñoz, celebró en el altar del trascoro de la Basílica misa de Comunión, distribuyendo la Sagrada E u caristía a numerosísimos fieles. A las diez de la mañana de dicho día, el cardenal celebró solemne misa pontifical. Momentos antes llegó el Sr. Ilundain, acompañado de los señores obispos asistentes y Cabildo Catedral al templo metropolitano, donde entonó Tercia, y entretanto revistióse de los. ornamentos de pontifical, comenzando la misa. Revistiéronse con el Prelado, de presbítero asistente, el deán, Sr. R i v a s diáconos de honor, los capitulares señores Marín R o bayo y Carrera Sanabria; dé caperos, en el coro, los también capitulares señores Flavia 110 Sánchez, Romero Gago, Santos Olivera y Rodríguez González, y de maestros de Ceremonias, el prefecto, Sr. Martín Moreno, y los señores Marcos Ruíz y Herrera Gómez. L a capilla de la Catedral, bajo la dirección del maestro Torres, y reforzada por la Scliola del Seminario, cantó la Misa Pontifical, del maestro Perosi. L a sagrada cátedra, después del Evangelio, fué ocupada por el obispo de Segovia, doctor don Luciano Pérez Platero, quien, con gran elocuencia, ensalzó las grandezas de la Eucaristía. Los cultos de la mañana terminaron cantándose Cristas Vincit, Cristus Regnaí y Cristas hnperat y la bendición a los fieles por el cardenal. Asistieron a la solemnidad, ocupando s i tial en el persbiterio bajo, las princesas doña Dolores y doña Mercedes y el príncipe don Carlos. Presidían las Corporaciones municipal y provincial el gobernador civil, conde de San L u i s alcalde accidental, Sr. Meana, y presidente de la Diputación, Sr. Sarasúa. E n el crucero de la nave central del templo, ocuparon sus puestos designados el capitán general, marqués de Cavalcanti; presidente de la Audiencia, Sr. Fabié; comandante de Marina, Sr. N o v a l fiscal de Su Majestad: comisario regio de la Exposición, Sr. Cañal; teniente hermano mayor de la Real Maestranza, marqués de Albentos, y otras autoridades. También ocuparon puestos de honor los prelados de Córdoba, Segovia, Málaga, Cádiz y Tenerife, con sus familiares. E l cardenal y prelados, acompañados de una comisión del Cabildo, marchó al Palacio Arzobispal. Las Hermandades oportunamente designadas para dar guardia al Santísimo, continuaron los turnos de Vela hasta la hora de la procesión. A nuestro primer templo acudió infinidad de fieles, que llenaban por completo las amplias naves del mismo. diz, Tenerife, Málaga y Segovia deán de la Catedral, primeras autoridades, gentilhombre de cámara y Comité ejecutivo de la Asamblea. E l señor cardenal, para conmemorar esta fecha, ha repartido una abundante limosna entre los centros de beneficencia y pobres de solemnidad. E l auto L a solemne procesión de la tarde. O r d e n y marcha de la misma. Desde antes de las cuatro de la tarde comenzaron a llegar a la Iglesia Metropolitana las comisiones de Asociaciones y corporaciones que debían figurar en la procesión, ocupando cada una de ellas los puestos designados de antemano. Las calles del itinerario presentaban el aspecto de nuestras primeras solemnidades, los balcones lucían colgaduras y el piso regado de flores aromáticas. ¡E n la plaza de San Francisco se hallaba colocado en la fachada del Ayuntamiento el magnífico altar de plata, de la parroquia del Salvador. Otro altar, también de extraordinario valor, perteneciente a la parroquia de Santa A n a habíase colocado en la plaza de la Virgen de los Reyes. Uno y otro hallábanse exornados con gran gusto. A las cinco en punto de la tarde comenzó a organizarse la procesión. Abría marcha un piquete de la Guardia civil, con Banda de trompetas; cruz procesional, Banda de música del Hospicio, colegios de segunda enseñanza de padres escolapios, Salesianos, padres jesuítas, coros eucarísticos y angélicos, que entonaban estrofas eucarísticas. Estandarte del beato Juan de Rivera, con cuatro faroles de plata, seguido de juventudes católicas, Federaciones de Estudiantes Católicos, Asociaciones Eucarísticas en general y Schola Cantorum del Seminario, todos con sus estandartes e insignias. A este grupo seguían ¡a Asociación del Apostolado de la Oración de la capital y otras poblaciones, Schola Cantorum de la colonia de San Hermenegildo, secciones de jóvenes tarcisios, con banderas y distintivos, secciones Adoradoras Nocturnas, también con sus banderas y estandarte del P a trón de las Sociedades Eucarísticas, San Pascual Bailón, con cuatro faroles de plata; cofradías sacramentales de Sevilla y la región, presididas por l a del Sagrario de la Santa Iglesia Catedral, Schola Cantorum del Seminario de Sevilla (con sobrepellices) cruces parroquiales de la ciudad, Comunidades religiosas, clero secular de la ciudad y forastero, comisiones de clero, de los arciprestes de la diócesis, coro de sacerdotes cantores, Universidad de curas párrocos de Sevilla, canónigos de distintas iglesias, cruz de la I. P Metropolitana, colegio de seises, con sus trajes típicos; Seis caperos del clero Catedral, con mazas; doce subdiáconos, con ciriales de plata; señores capellanes reales. Cabildo Metropolitano doce acól i. tos, con dalmáticas e i n censarios; señores obispos, magnífica C u s r todia de la Santa Iglesia Catedral, conduciendo al Santísimo Sacramento; palio de respeto a Jesús Sacramentado, llevado por E n la plaza de S a n Francisco A l llegar el Santísimo ante el altar colocado en la fachada del Ayuntamiento, se detuvo el paso de la Custodia, cantándose por el cardenal las preces de ritual, continuando su marcha la procesión, repitiéndose el mismo ceremonial a la llegada de S u D i v i n a Majestad a la plaza de Nuestra Señora de los Reyes. E n la Exposición Próximamente a las siete de la farde comenzó a llegar a la puerta de la E x p o s i ción la cruz de la religiosa comitiva. E n la puerta de la avenida de Isabel la Católica se encontraban esperando la procesión el comisario regio, Sr. Cañal, con los vocales del Comité señores marqueses de Nervión, Casa Mendaro, L u c a de Tena, San José de Serra, conde de Campo Rey, Benjumea Taravillo, Molano, Díaz Molero, Traver, de la Escosura, delegados de los pabellones regionales y otros, incorporándose a la procesiórij detrás de las autoridades. E n la Plaza de España Las galerías, azoteas y otros lugares dé este hermoso recinto, desde bien temprano, se encontraban repletos de público. E n el centro formaban dos baterías del Tercero Ligero. E n el centro habíase instalado una t r i buna, y en ésta, una mesa de altar, con rico frontal de plata, para dar la bendición con Su D i v i n a Majestad. A la derecha de esta tribuna se colocó otra, que fué ocupada por las princesas Dolores y Mercedes de Borbón y Orleáns y varios señores obispos. A medida que iban llegando los asisten- tes ocupaban su sitio designado al efecto alrededor del altar. Serían las ocho de la noche, cuando la Custodia que conducía al Santísimo hizo su entrada en la plaza de España; el momento fué de honda emoción y grandiosa solemnidad. Las Bandas batieron Marcha Real y la numerosa muchedumbre cantaba diversas canciones. A l llegar la Custodia a la tribuna, fué bajado el Santísimo por el diácono Sr. C a rrera Sanabria, y en manos de nuestro prelado fue subido a la tribuna y depositado en el altar. A c t o seguido se dio lectura al Breve pontificio, que concedía al Sr. Ilundain la facultad de dar la bendición papal a los E l banquete oficial A la una de la tarde, el Sr. Ilundain sentó a su mesa, con motivo de las grandiosas fiestas, a los obispos de Córdoba, Cá-