Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. M A R T E S 20 D E M A Y O D E 19 30. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 37. ra sobresaliente los principales intérpretes, cuyos diversos personajes estaban encomendados en la siguiente forma: Silvestre, Enrique García Oviedo; Constantino, Eduardo Benjumea; Magencio, Isidro López; Gentilidad, Milagros Aramendía; Fe, María Lissén; Zabulón, Francisco García; Astrea, Clotilde Benjumea; Un ángel, Angelina Isern; Mujer primera, Cecilia M Ferrero; Mujer segunda, Nela D u que Mujer tercera, Victoria Cañal; San Pedro, J M i q u e l San Pablo, Juan Delgado; La Noticia, Antonio U l l o a Un niño, Juanita Melgarejo; Santa Elena, Guadalupe Laffitte; Un soldado, Antonio Duque. Los coros de mujeres romanas, así como los personajes anteriores, vestidos con verdadero lujo y propiedad, estaban constituidos por las señoritas Mimí Laffitte, María T e resa Caso, María Justa León, Charo León, Manuela Rojas, Gracia Rojas, María Pepa Peñaranda, María Pepa Maestre, Quica L a f fite, Victoria Cañal, Margot Osborne, A n g e l i na Isern, Luisa Isern, Nela Duque, Cecilia M Ferrero, Carmen Moreno, Charo Pérez, C a r men Herrero, Amalia López, A n i t a Bernal, Pilar Lázaro, A u x i l i o Fernández de Córdoba, Rafaela Díaz y María del Alcor. Entre los jóvenes, soldados y coros de varones estaba una lucida representación de nuestra juventud masculina. U n a mención aparte merece la señorita Milagros Aramendía, cuya labor de verdadera actriz ha sido un completo triunfo para toda la compañía- Su arte exquisito y su perfecto dominio de la escena, arrancaron entusiastas aplausos en cuantos momentos i n tervenía. De entre ellos Enrique García Oviedo, Eduardo Benjumea, Francisco García, que supo imprimir a su personaje toda la retraída y sagaz espiritualidad de la raza j u día, y Juan Delgado, apostólico y justo en su papel de San Pablo, consiguieron, con los fieles, cantándose las preces de ritual, y a continuación tuvo lugar el baile de los seises. Después del Tantum Ergo, el cardenal dio la bendición con el Santísimo a todos los fieles y las Bandas batieron Marcha Real. Terminada la bendición, el cardenal permaneció con el Santísimo en sus manos, mientras la multitud, arrodillada, entonó el himno del Congreso Eucarístico. Después, el prelado cubrió al Santísimo, y, acompañado de los ministros, se dirigió, en coche, a la iglesia de San Sebastián, donde fué reservado Su D i v i n a Majestad. E l acto celebrado el domingo constituyó un modelo de organización y una espléndida manifestación de fe, que perdurará para siempre en la memoria de los sevillanos. El auto sacramental de rón de la Barca Calde- Como en otra ocasión solemne, en la celebración del Congreso Mariano, que el año pasado tuvo lugar en nuestra ciudad, hoy, como acto de clausura de los festejos del Congreso Eucarístico Regional, se ha celebrado, con extraordinaria brillantez, la representación de uno de los más. bellos autos sacramentales del inmortal Calderón de la B a r c a el titulado La lepra de Constantino. Las bellezas que la inmortal obra posee, y la calidad de los distinguidos intérpretes que sobre sí tomaron la ardua empresa de hacerla vivir en la escena, eran garantías indudables del completo triunfo que ha significado esti velada. Dificultades sin cuento, en el arreglo escénico, han tenido que vencerse y sólo e. la bien probada pericia y competencia en estos menesteres, que como pocos posee su adaptador, el Sr. Manes Jerez, se ha debido el acierto que significa el estado actual que en la versión presentada admiramos. Pasa- jes completos de la obra, completados con otras producciones análogas de Calderón, y aun en algunos momentos mutilaciones y arreglos que hiciesen posible acortar l a obra hasta someterla al patrón de los tres actos ordinarios, llevaron a conseguir esta modernización de la obra sin menoscabo de la i n tegridad artística que representa. Por parte de sus intérpretes el auto sacramental de Calderón de la Barca consiguió una tan lucida interpretación que para todos debe constituir un motivo de legítimo orgullo en cuanto a sus facultades artísticas. A todo ello debemos unir, y aún más h a cer resaltar la extraordinaria labor artística llevada a cabo por el ilustre maestro don Eduardo Torres, cuya colaboración como autor de la música adaptada al auto sacramental motiva esta intervención nuestra en la reseña de su representación, sustituyéndole en este puesto suyo de la crítica musical en el periódico, que con su autoridad y profundos conocimientos prestigia. Pía escrito el maestro Torres para el auto siete número de música: preludio, intermedios, coros, baile y solos de tiple y bajo, cuya concepción, algunos basados, por el carácter alegórico de la obra, en las fuentes tradicionales, y los restantes con absoluta l i bertad de forma y expresión, constituyen una nueva prueba de su valía y de su espléndida obra musical. Sobre todos ellos, la Invocación a Júpiter, cantada por la señorita de Ferrero, es una página de una belleza y una expresión admirables. Todos los números de orquesta, cuya dirección llevaba el propio autor, fueron, calurosamente ovacionados, repitiéndose, entre otros, el baile romano, ejecutado de manera irreprochable por las señoritas María Justa y Charo León, María Teresa Caso, María Pepa Maestre, Manuela y Gracia Rojas, María Pepa Peñaranda y Quica Laffitte. E n l a representación destacaron de mane- SEVILLA. LA ASAMBLEA EUCARISTICA fM: lSMMP 5 (FOW) DKBOIS) LA SOLEMNE PBOCÉSIÓS DESFILANDO POR L A PLAZA D E
 // Cambio Nodo4-Sevilla