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Curan pronto est r e ñ i miento, digestiones laboriosas, fetidez de aliento y otros males del e s t ó m a go, vientre e intestinos. 2 P T A S C A J A E N li S BUENAS FARMACIAS CAZADORES 1 BLEÍUS LtJft vale Pesetas 15 TRES TAMAÑOS Pesetas 19 20 se fabrica también con esfera luminosa Pesetas 21 22 AGENTES PRODUCTORES N e c e s í t a n s e asunto p u blicidad nuevo E s p a ñ a buena c o m i s i ó n Horas, cuatro a ocho. Arenal, 15, 2. Bueno. DESPERTADOR de PRECISIÓN D O L O R DE C A B E Z A Jaquecas, neuralgias, sellos de K A F E R I N A- F R I E T O Caja, 1,40. Escopetas g a r a n t í- OQQ zadas desde 15 pesetas a l mes. H a m- ¡merles finísimas de gran alcance y plomeo. A d e m á s a l Rflf) contado, desde 180 pesetas en adelante. Regalo 12 uten silios por valor de 20 pesetas. Modelos e c o n ó m i c o s de gatillos a l a vista, desde 25, 40, 55, 65, 80 y 125 ptas. Descuentos especiales a 1 C ft los intermediarlos. J o s é Cruz M ú g i c a Eibar u u n n u u Qull u 400 300 250 u Lea Ud. Blanco y Negro 64 E. RODRIGUEZ- SOLIS LOS G U E R R I L L E R O S D E iSoS 5 n ¡Y para mí también... -dijo don Valero, con sentido acento- ¿Acaso io duda usted? -N i por un instante- -respondió el señor M i r a n da, tendiéndole la mano. -Ocurren cosas graves- -dijo el señor Echarri. ¿G r a v e s? -p r e g u n t ó el marqués, tomando un polvo. -Gravísimas- -añadió el señor Miranda. -Hablen ustedes- -dijo l a condesita. -Según los últimos correos, el mariscal Junot ha. declarado en Lisboa que la Casa de Braganza ha dejado de reinar en Portugal, y que él es el encargado de gobernarlo a nombre de Napoleón, i m poniendo al país una contribución de cien millones de francos, y secuestrando los bienes de la Familia Real y de los particulares que la han seguido a l a emigración. ¿E s decir, que el Tratado de Fontainebleau lo ha roto con la punta de su espada? -repuso don L u i s -Lo que sucede en Portugal tiene su eco en España- -dijo el señor Echarri- Según noticias que he tenido de Pamplona, el general D Armañac, que había entrado por los desfiladeros de Roncesvalles, Ése ha apoderado por traición de nuestra ciudadela. Por traición! -exclamó el señor Pas. -Sí; había nevado, y aprovechando la circunstancia de hallarse junto a la ciudadela los soldados franceses, aguardando sus raciones, se pusieron a formar bolas de nieve y a apedrearse con ellas; nuestros soldados contemplaban el juego desde las murallas, y un grupo de franceses, aparentando huir de los que 3 es tiraban, penetró en la fortaleza y se apoderó de las armas. E l virrey de Navarra, marqués de iValIesantoro, ofició a D A r m a ñ a c pidiéndole explicaciones, y éste contestó que lo ocurrido en nada podía alterar la buena amistad de las dos naciones. -i Qué felonía! -exclamó la condesita. -M i hermano Gregorio- -dijo el señor M i r a n d a pie escribe desde Barcelona la siguiente carta r Querido Juan Antonio: E l general Duhesme, con tropas italianas y francesas, en número de n. ooo infantes y 1.700 caballos, ha llegado a Barcelona cutiendo iba de paso a Valencia. Nuestro general E z peleta t r a t ó de oponerse a su entrada, pero Duhesme pechar el partido por que yo me decidiré, cosa difícil, porque yo mismo no lo s é Haced entender a l a nobleza y al clero que, en el caso de intervenir l a Francia en los negocios de España, serán respetados sus privilegios e inmunidades; les diréis que el Emperador desea perfeccionar las instituciones políticas de España para ponerlas en armonía con el estado de la civilización europea, y a fin de substraerla al dominio de los favoritos; pintadles el estado de sosiego y prosperidad que goza Francia, a pesar de las guerras en que se ve empeñada por todas partes, y el esplendor de l a religión, cuyo restablecimiento es debido al concordato que he celebrado con el Papa. E l ejército evitará todo choque, ora con los Cuerpos del ejército español, ora con las simples partidas... ¿Contaba y a con ellas? E s preciso que no se queme un solo cebo n i de una n i de otra parte... S i llegara a encenderse l a guerra, sería todo perdido. L a política y las negociaciones son las únicas que deben decidir los destinos de E s p a ñ a ¿Cómo, a los pocos meses, este mismo hombre decía en Bayona a Escoiquiz: P a í s donde hay muchos frailes, es fácil de subyugar y respondía á las dudas de monsieur De Pradt: S i esta empresa hubiera de costarme 80.000 hombres, no l a acomet e r í a pero bastarán 12.000; es una niñada. L o s españoles no saben lo que son las tropas francesas. L o s prusianos eran lo mismo, y y a se ha visto l o que les sucedió. Creedme: l a resistencia será corta. Parécenos que Napoleón, que había ido y a demasiado lejos, quería engañarse a sí propio, disminuyendo los obstáculos que se le presentaban para l a ejecución de sus inicuos planes. E l 24 hizo su entrada Fernando en Madrid, en un soberbio caballo blanco, casi llevado en vilo por una; multitud que le aclamaba con frenesí, acompañado de su hermano Carlos y de su tío, el infante don Antonio. Las campanas volteaban con estruendo, los vivas a Fernando eran m i l veces repetidos; de los balcones, adornados con lujosas colgaduras, se lanzaban