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ABC. SÁBADO 24 DE MAYO DE 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 11 Muy numerosos son los casos de modestos agricultores que no pueden disfrutar, por la pequeña extensión que cultivan, de los beneS cios de la maquinaria de gran cultivo. Sería insensato que cada uno aventurase su dinero en la compra de ella para tenerla i n móvil la mayor parte del año. H a y que recurrir a todos los vecinos alcanzados por la misma necesidad, convencerlos de que su individualismo es una amenaza que cada día estrecha m á s el cerco; demostrarles que un desembolso pequeño puede proporcionar a cada uno las mismas ventajas que parecían exclusivas del agricultor poderoso, y colocarle en igualdad de condiciones, cuando los dos se encuentren en el mercado; librarle, en fin, del destajista, que, convertido en empresario, cercena la utilidad conseguida con tanto trabajo. Muchas son ya las Cooperativas que funcionan con creciente éxito, pero su número queda empequeñecido por las que hacen falta. Sin embargo, ellas son el punto de partida, y sobre sus éxitos y su organización lia de sujetarse la red que cubra todo el territorio de estos pequeños nudos de confianza Casos dignos de citarse siempre que se habla de esta clase, de Cooperativas son los que existen en la zona arrocera de nuestro Levante, donde la trilla constituía, hasta hace algunos años, el más penoso remate del cul tivo del arrozal. Las máquinas vinieron a aliviarlo, pero su precio rebasaba las posi bilidades de los huertanos, y surgió el contratista de trilla, con su máquina fija pri mero, y hoy ya con trilladoras transporta bles, que en unas pocas horas termina la cosecha de cada cultivador. Su benefició llamó la atención de algunas Cooperativas, nacidas por el impulso de un agrónomo eminente, el ingeniero Font de Mora, y abordaron el problema de constituirse en empresarios de sí mismos. E l éxito no podía ha cerse esperar: Cooperativas como la de A L berique, que iniciaron su empeño con un solo tren de trilla, han adquirido hasta cuatro y cinco equipos, para poder atender las demandas de los asociados, y distribuyendo a fin del año entre ellos una bonita suma, que en otro tiempo se perdía en bolsillo ajeno y restaba el beneficio de quien más ganado lo tenían. Otro factor decisivo de la propagación de la maquinaria en E s p a ñ a es su precio. ¿Cómo puede influirse sobre, él? Veámoslo. La fabricación de maquinaria agrícola, como otras tantas industrias desarrolladas a base de grandes series, es hasta el día patrimonio del extranjero. Pretender hacerla en E s p a ñ a de un modo análogo conduciría al fracaso, porque, de ún lado, los precios de la materia prima nos sitúan en posición desfavorable, y, por otro lado, la capacidad del mercado nacional es insuficiente para absorber un número tan crecido de. máquinas como las que debieran fabricarse. Buscar su colocación en el extranjero, en competencia con máquinas más baratas, y ya acreditadas, sería una ilusión ridicula. Tenemos que reconocernos, en este aspecto, como un país importador, porque quiere decir bien poco que los útiles corrientes de la labranza y alguna máquina de m á s i m portancia se fabriquen en España, si lo que nos ofrece, el extranjero trae consigo mejora tras mejora, vence la altura de nuestros derechos de entrada, y se apodera por la calidad de lo que la industria protegida pugna ¡por conquistar. En estas condiciones forzoso es reconocer la insuficiencia de nuestros medios, y, volviendo la vista al agricultor, sentir a la par suya la pena de no poder adoptar ¡as m á quinas, porque lleguen a sus manos a más ¡precio del que puede pagar. Se impone fa- La mejor agua medicinal y de mesa. T A B L E WATER EAU DE TABLE cuitar la entrada, bajando el arancel, de cuanto en el país no se fabrica o se fabrica mal, y estimular la producción nacional, sin llegar a protegerla con el exceso de hoy, que priva al agricultor de seguir el progreso mundial, y le carga un nuevo impuesto sobre cada máquina que compra, que no es otra cosa el recargo de los derechos arancelarios. Expuesta la situación en esta forma, bien evidente es el alcance que tiene sobre la producción el desquiciamiento de los cambios, cuya alza afecta, no sólo al precio en origen de los artículos importados, sino al propio arancel y eleva de modo desconcertante los precios de venta. Abonos, productos químicos de otra índole y maquinaria se encarecen, cede forzosamente la demanda de ellos ante las perspectivas poco halagadoras del mercado y sobreviene, cuando menos, el estancamiento, que es perder contacto con quienes van más de prisa que nosotros. Con tanta fuerza o más que el precio i n fluye sobre el agricultor la situación del mercado para colocar sus productos. E n último término, resulta tolerable un precio caro de la maquinaria si la colocación de sus productos no se ve entorpecida por crisis como la que atravesamos. L a agricultura hay que mirarla como a la niña mimada del país, y no relegarla a segundo plano como viene haciéndose. H a y que prestarla el apoyo m á s decidido para que nuestros productos de exportación lleguen a todas partes, dejando aquí la utilidad que nos corresponde y poniendo allí el nombre de E s p a ñ a por encima de todos. SlllPÍ C E M T E A U I O D E 1 A INDEPENDENCIA B E L G A Exposición Internacional de Lieja Mayo- Mováeimlíre 1930 Industria, Ciencias puras y aplicadas, Agricultura, Congresos, Música, Deportes, Turismo, Diversiones. Lo que se consigue con las máquinas Las máquinas, que vinieron para resolver el problema de la carestía de brazos, han llegado mucho m á s lejos. N o son el substituto del obrero y de la yunta, sino que representan en la finca una concentración de fuerzas dispuesta a realizar todos los trabajos. normales y fortuitos que le soliciten. Gracias a ella se pueden dominar superficies que en otro tiempo parecían fantásticas, y aprovechar para cada labor el momento más propicio de realizarla. E s todo cuestión de armonizar superficie y fuerza concentrándola en el menor número de aparatos posible, sin miedo a que en un momento dado sea necesario solicitar de las máquinas más de lo previsto, porque cualquier, trabajo extraordinario es para ellas normal. A l fin y al cabo se reduce a trabajar m á s horas, el día entero si fuese preciso, acumulando el tiempo que de ordinario se distribuye en varias jornadas. Combustible, l u brificante, agua y un turno de mecánicos! son elementos bien fáciles de manejar para decidir el éxito de una siembra o la recolección. La cantidad de productos exportables también se ve alcanzada por el motocultivo, de una parte porque la mejor y más oportuna ejecución de las labores se refleja en las cosechas, y de otra, porque todos los alimentos que antes consumía el ganado para transformarlos en trabajo se exportan ahora al natural o convertidos en productos derivados (carne, leche, lana, etc. cuya mejor colocación no necesita comentarse. Las máquinas son, en fin, fuente de r i queza y simbolizan una transformación en la que el obrero rural asciende di- categoría, porque adquiere, con el dominio de la fuerza, la convicción de que, cultivando su inteligencia, le aguarda un porvenir mucho más lisonjero que siguiendo el mortecino anear de su- ganado. ELADIO A R A N D A H E R E D I A Ingeniero agrónoma B e l l e z a en el aseo, sólo podrá lograrla con el luave, delicado y espumoso JABÓN Tin 1 TM ixa simtBSBi LA RCVARIOJCA. y ANTANDER. 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