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ABC. MARTES 27 D E MAYO D E 1930. E D I C I Ó N DE ANDALUCÍA. PAG. 6 dor y Agustín Sánchez- Cid. E l primero, como confirmación de que su triunfo definitivo está cerca y será resonante; y el segundo como nueva prueba de que unas condiciones excepcionales y una vocación firme pueden mantenerse en la esperanza de llegar a las realidades soñadas, a pesar de que no sean propicias las circunstancias del medio ambiente. E n esta sección se rinde culto respetuoso al maestro Joaquín B i l bao, cuyo buen arte está representado por unos bellísimos bustos. Las artes aplicadas están mayormente representadas por brillantes colecciones de cerámica dentro de las modalidades conocidas y continuadas, sin variaciones sensibles, para seguir la corriente del gusto p ú blico. H a y q e anotar la aparición, o reu aparición, de un arte decorativo de aplicación el de las alfombras de telar. Bien tejidas y muy vistosas, nos parecen, sin embargo, un poco fuera de carácter. L a tradición de estos tejidos se conserva perfectamente pura en algunos telares serranos, particularmente en los de Encinasola. Allí hay que acudir para lograr una correcta documentación si se trata sinceramente de restablecer este arte de raigambre tan popular. Y en el caso de que se intente obtener realizaciones de gusto moderno, debe tenderse a una estilización de lo antiguo antes que obstinarse en las confusiones ext r a ñ a s de la mayoría de las formas expuestas. Aquí queda reflejada, con la amplitud que nos es posible, la impresión general de la Exposición de Bellas Artes de esta primavera. EL C O N D E D E A L M A V I V A anearles mayo a 20 de octubre. 20 de El automóvil americano perfecto. MARIANO SANCHO. S. A. Martínez Campos. 9. Tel. 32623, Madrid. CONSTRUCCIÓN D E MAQUINARIA PARA Llenadores Corona, Bola, Corcho, Sifones, etcétera. Fábrica de sifones, botellas, esencias, ácidos, etc. VÁZQUEZ D E L SAZ Y PÉREZ MELENDEZ VALDES, 5, MADRID GASEOSAS LA VARITA MÁGICA Voces de Castilla Hace ahora tres años, sin haberse hecho preceder de bombos ni platillos, con esa austeridad que es norma de la vieja Castilla, asomóse a M a d r i d por su Palacio de la Música la Real Coral Zamora, entidad filarmónica que es gala y es orgullo de la noble ciudad de doña Urraca. ¡P e r o hombre! ¡U n Orfeón de Zamora! -exclamaron a la sazón, con cierta sonrisita, entre burlona y lastimera, unos cuantos pillines que se pasan de listos sin permitirse el lujo de enterarse. Pues sí, señores m í o s un Orfeón de Z a mora. ¿Y por qué no? Más extraño es que surja algún torero yanqui o un púgil de Motrico, y ahí están Sidney y Mateo. E l oiigen es lo de menos; lo importante es el triunfo, y la Real Coral Zamora triunfó entonces en Madrid, como ha triunfado luego en el estuche de los Coros Clavé, en la muy culta Barcelona, cantando- en el Liceo y en el Palacio de la M ú s i c a con un éxito enorme. L a Real Coral Zamora no es. una agrupación vocal imponente, de esas que cultivan, la nota de exprimirse el pulmón, hasta atronar al auditorio. Sin embargo de sus noventa voces, es una masa pequeñita, un gran conjunto, que todo lo confía al matiz, al colorido, a la delicadeza; es algo así como un orfeón de porcelana para cantar de noche, en el siglo x v n i por los jardines de v ersalles. Pero si interesante es el organismo de esta insigne entidad, no lo es menos el formidable espíritu que lo anima. L a firme autori- dad del montañés Inocencio Haedo, un hombre recio y fuerte como una cajiga d e s u tierra, se mira en su C o r a l con voluptuoso narcisismo, trabajándola, pulimentándola, depurándola con un inmarcesible entusiasmo y una ferviente obstinación. L a Real Coral Zamora ensaya a diario, excepto los domingos, por espacio de una hora. Y esto durante todo el año. De la virtud que significa esta constancia no es necesario hablar. E n el verano, cuando m á s concurrido se halla el paseo de la Avenida, los coralistas se meten en su. taller a trabajar. Y en los trises de invierno, a la hora en que salen muchos de ellos de sus comercios y oficinas, en lugar de pasearse por el trottoir de la calle de Santa Clara, se marchan al ensayo. Sólo de esta manera se explica que la admirable agrupación haya logrado un punto tal de perfeccionamiento, y que cuando actúan en público no se vea ningún ejecutante con particella en mano. E l dominio del repertorio, que alcanza a medio centenar de obras, es pleno y absoluto. Pero no es solamente la perseverancia la clave de este éxito, como no lo es tampoco la frescura de voces y la magnífica aptitud de quienes constituyen la canora entidad. Es, además, y sobre todo, la pericia indudable y la fogosidad del maestro Haedo. H a y que verle ensayar para darse uno cuenta del influjo magnético que ejerce sobre su grey artística. Cuando su figura de cíclope se yergue ante el armonio, enarbolando una batuta que antes fué travesano de una silla- -silla que rompería él seguramente por si algún individuo de la cuerda de bajos lanzó un fa natural en vez de sostenido- -r, don Inocencio Haedo rememora al dios H é r c u l e s con su terrible clava. L a resistencia del armonio, que como diapasón emplea en los ensayos, es realmente asombrosa. ¡Qué cantidad de batutazos- -travesañazos- -tiene que soportar! Tocado el maestro con su boina y tecleando con la mano izquierda, mientras con la derecha- sacude golpes al costado del sufrido instrumento, semeja un chistulari vasco o guipuzcoano... o del propio Z a mora, donde también los hay. A veces, después de repetir con pesada insistencia un determinado pasaje, se reconcentra un poco y va retrocediendo paso a paso hasta apreciar todo el conjunto. P a rece entonces un pintor que, tras de darle un toque al lienzo en que trabaja, se distancia unos pasos, entornando los ojos... Mas no sospeche nadie que Haedo es una fiera insoportable y que los coralistas de Zamora están amedrentados por las v i o lencias referidas. Nada de eso. Todos le obedecen v todos le respetan; pero todos le quieren como si fuera un padre. Su labor musical tiene mucho de apostolado porque, no solamente ha dispuesto una masa que es honra de Zamora- -ya l a oirán ustedes estos días en el teatro de l a Zarzuela- sino que ha consagrado largo tiempo a buscar por las tierras de aquella histórica provincia canciones populares y a vestirlas con ropaje moderno. E l repertorio típico de la Coral Zamora es interesantísimo. Ese trabajo folklorista debiera hallar imitadores en todas las comarcas de España. Con muchos Haedos por esas capitales de Dios no se perdería una nota de nuestro rico acervo musical. Y nada he dicho del componente femenino de la Real Coral Zamora, porque lo van a ver ustedes y van a aquilatar el grado de hermosura y gentileza de las mujeres zamoranas. Como que yo no acabo de explicarme por qué ese batutesco travesano de la que fué silla de Haedo no florece. aigún día cual floreció la vara deí patriarca glorioso; dicho sea sin aire irreverente. RAMÓN LOPEZ- MONTENEGRO Le sublevación É l cuartel del Carmen de Zaragoza Relato verídico de un testigo presencial. Lea este interesante episodio de la política española en. el número de esta semana de Lfl NOVELA POUTSCñ SO CÉNTIMOS EJEMPEAP Pedidos a PRENSA GRÁFICA Hcrmosilla, 57, Madrid,