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A B C. M A R T E S 27 DE MAYO DE 1930. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. PACÍ. 44. al comienzo, ignoramos cuál más arriesgada y extemporánea, aunque estamos por afirmar que en la del internacional- el miedo dejó además sentir su comezón. E l dominio local tuvo escaso premio. E l ala izquierda y Triana realizaron alardes de juego, comparables a los de la mejor época del Madrid de hace un año. L a línea media catalana parecía ya incapaz de marcar a Triana, que supo multiplicarse con un sentido del peligro, asombroso. Y R u bio, sin alcanzar una gran tarde, supo encuadrar perfectamente, esquivando al estrecho marcado a que le sujetaban los rivales. E l entusiasmo obtuvo al cabo su premio, con un goal magnífico (luego diremos cómo) que Rubio colocó a los veinticinco minutos, estallando la más clamorosa ovación y suspendiéndose el juego por el tiempo preciso para que los admiradores repartieran abrazos a granel Pero instantáneamente el Madrid cambió le táctica. Cedió su ataque, y medios y delanteros apretáronse ante la puerta, para defender l a victoria. E l Español, hallando el camino expedito, se lanzó a una ofensiva ciega, esmaltada de esas mismas brusquedades que dieron su tono al match de Sarria. ¿Quiénes ahora los iniciadores? Dejémoslo por el momento. L a actitud serena d Saracho. se impuso, aparte de que é el equipo catalán, juzgando todavía posible el tanto salvador, no extremó las actitudes melodramáticas. Faltando pocos minutos, los merengues recordaron que la mejor defensa está en el ataque, y llevados los esfuerzos por los extremos, aún entró Zamora en acción nuevamente. Con ello los avances españolistas finales, aunque peligrosos, no produjeron la confusión ante la meta, que el dominio anterior. Tuvo una gran intervención V i d a l despejó Esparza con tino, falló Gallart una buena ocasión y Sarachó, puntual, silbó el final, para que el público se echara al campo y tomara en volandas a los principales actores madridistas. Los tantos y... -los otros- -En la primer a parte el de Cosme fué ajustadísimo. Lazcano centró, para que Cosme recogier a éste pasó a Olaso, que le devolvió retrasada la pelota, y otra vez Cosme, sin entretenimientos, disparó un dardo rastrero, que fué rozando el poste. E l salto de Zamora alcanzó el esférico, pero no pudo evitar, que por la violencia, se doblara los dedos, alojándose entre el poste y la red, de donde la habiliSad del guardameta la sacó instantáneamente. Pero era tarde para i n tentar la función de protesta; el juez de meta, a un paso, reclamaba el goal con la certidumbre del que ha visto la verdad. E n el segundo tiempo Zamora salvó su marco de una tormenta terrible. Los madridistas no disparaban sino cuando creían hacerlo sobre seguro, y Ricardo se encargaba, inverosímilmente, de demostrarles, su error. A los 25 minutos Lazcano, poco afortunado en conjunto, escapó veloz por el extremo. Tuvo la fortuna dé driblar a Tena y puso luego el balón a los pies de Rubio. Este vio llegada su ocasión y se lanzó impetuoso contra la puerta. L e salió, al paso De M u r y fué ágilmente esquivado. Y aunque Zamora inició la salida, R u bio le ganó el movimiento y, certero, colocó el balón en el fondo de la red, sin que nada, n i nadie pudiera impedirlo. Fué un goal magnífico y una ovación larga, prolongada, a tono con la hazaña. Hasta el final, lo (s sustos fueron c a l i exclusivamente para Vidal, que detuvo algunos buenos tiros, y en los salió valientemente a despejar. Jugadores y figuras. -Muy por encima de todos, Esparza, que hizo un medio centro no para anular a Solé, sino para sacar patente del lugar como hombre extraordinario. De los compañeros, Cosme y Triana, infatigables en el ataque, secundados por orden de esfuerzos por Rubio, Olaso y Lazcano. Labor durísima la de los medios alas, y excepcional jornada, la de Torregrosa, para templar las audacias de Ira r i vales, manteniéndose V i d a l firme y acertado. E n el banco españolista Padrón, Gallart y Ventolrá, del ataque, aunque para este último, como para Trabal, sea obsesionan- te la idea de la violencia en toda ocasión, y vacío el medio centro, Tena, haciéndose no- tar por la fuerza. Cerca de la meta, sólidamente defendida, Saprisa fué además de un gran defensa, el mejor f u t b o l i s t a- -f u t b o lista, entiéndase bien- -de su bando. Saracho esquivó con serenidad, con temple inconmovible las dificultades frecuentes del match, y bien auxiliado por jueces dé línea y de meta, vascos, llevó el partido con esa firmeza que es flexibilidad al mismo tiempo en partido de tanta trascendencia. -Juan Deportista. Equipos. -M a d r i d V i d a l Torregrosa, Quesada; Prats, Esparza, Peña; Lazcano, Triana, Rubio, Cosme, Olaso. Español: Zamora; Saprisa, De M u r T r a bal, Solé, Tena I Ventolrá, Gallart, Zamoreta, Padrón Bosch. E l F C Barcelona venció al Athlétic de Bilbao, por cuatro tantos a tres Barcelona 26. Ganó ayer el Barcelona, en su campo, por la mínima diferencia, el partido de semifinal de campeonato, en un match jugado con gran entusiasmo y corrección por ambas parte; y aunque el dominio fué alterno- -más frecuentemente de los locales- -la realidad es que el resultado fué exactamente lo contrario de lo que señalaba el marcador al final. Efectivamente, Goiburu centra para el primer goal, después de haber salido el balón de. la línea de kik, y aunque los bilbaínos protestaron y el arbitro (que no había podido ver la jugada desde el lugar en que se encontraba) consultó con el juez de línea, ni que decir tiene que el goal se dio por válido; y al final se anuló un tanto a los vascos por ofside más que dudoso y que para mucho gente, que estaba cerca de la puerta fué un goal perfectamente normal. Todo ello no quita, repetimos, que el B a r celona hiciera una gran exhibición, y que el Athlétic, por su parte, confirmara la bue- i na impresión que había causado en anteriores encuentros, haciendo gala de una rapidez y una oportunidad verdaderamente fan tásticas. Blasco, en la meta del equipo athlético, tuvo una buena farde, salvo en el tanto que marcó Ramón, que, por la distancia a que vino el tiro, pudo, al menor, intentar detenerlo. E n las defensas, Urquizu superó a su compañero Castellanos, formando ambos una línea discreta. E n la media, las alas superaron al centro. Roberto jugó uña primera parte enorme, pero luego decayó, y Garizurieta jugó una excelente segunda parte. E n el ataque los extremos fueron los que más destacaron; Gorostiza, especialmente, por su velocidad y rápida concepción de las j u gadas. Fué el mejor hombre de los suyos. Lafuénte siguióle en méritos, y de los demás, quizá el suplente. Bata fué el más efectivo. E n el Barcelona, una línea destacó sobre todas, y a ella debe el once catalán el resultado. N o s referimos a la delantera. De ella tres figuras: Piera, Goiburu y Samitier, destacaron con todo esplendor, siendo los mejores del equipo. P i e r a centró toda la tarde una profusión de balones espléndidos. Corrió la línea excelentemente y formó, con Goiburu, un ala de primera fuerza, siendo el mejor delantero. Goiburu, trabajador en alto grado, le siguió en méritos; inició una larga serie de avances, fué el más peligroso chutador- y se compenetró bien con sus compañeros, teniendo en su haber el mejor goal de l a t a r d e y Samitier, entusiasta, condujo la línea con acierto, obteniendo b r i llantemente dos de los tantos. Parera completó bien la línea, siendo Ramón el menos afortunado. E n la línea media fué el mejor Guzmán, que jugó una bonísima primera parte, seguido de Arnau. Zabalo superó a su compañero en la defensa, formando, en conjunto, una: línea discreta, y U r i a c h fué uno de los puntos negros deí Barcelona. L e marcaron un egundo goal inocente, y en los demás pudo hacer más de lo que hizo. Melcón, salvo los dos errores de que an tes hacemos mención, arbitró discretamente, favorecido por la corrección de los j u g a i dores. E l primer goal lo hicieron los catalanes a los cinco minutos de juego. Goiburu escapó de medio campo, dribló a Urquizu, cen trando desde fuera de la línea de kik, y S a mitier, que se hallaba a tres metros de la puerta, remató oportunamente, logrando el primer tanto para los suyos. L o s azulgrana se lanzan, animados por este resultado tan rápido, a un ataque decisivo a la meta athlética, sacando dos corners contra el Athlétic, sin resultado, y, a poco, Goiburu cede a Piera, que centra preciso, rematando Samitier, de un cabezazo enorme, que Blasco detiene 1 RESTOS SABANAS DE UN ANCHO TELAS BLANCAS FINAS OTOMANES SEDA CAMISAS SEDAS DE TODAS CLASES HECíAie ¡D E G L O B O -M A R T E S VIER 1I ES
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