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MADRID- SEVILLA 29 DE MAYO DE 3 930. NUMERO 10 CTS. D E SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y CERCANA A TETUAN, SEVILLA DIARIO ILUSTRADO. A Ñ O V) G r S 1 MOSEXTO N. 8.556 ANUNCIOS: MUÑOZ SUELTO B REDACCIÓN: PRADO OLIVE. to una escalera como ésta. Todo nítido, i n- unos meses leí en Varsovia el folletín que cluso los astragalos de madera. Los pelda- da París o Alemania pasaba como fresca ños son anchos; arriba, a la derecha, la nota de España a las páginas de la Prensa puerta de un cuarto. A la izquierda, un. pa- nórdica. Cada artículo, refiriendo en bloque E l Pedernoso sadizo. ¡Maravilloso, estupendo pasadizo! el mismo asunto, tenía otro título y varia ¿Cuántas cosas europeas hay en España? Los muros, de una blancura respladeciente; ciones de contorno. Pasó por la Prensa enPero ¿qué es Europa? E u r o p a máquinas ei piso, de losetas rojas, bien limpias, bien cantando a muchos lectores, oí felicitaciopotentes y perfeccionadas, transportes velofregadas. Y un zócalo, en la blancura, de nes de alguna candida doméstica y creo que ces, trenes vertiginosos, aviones, automóviverde cardenillo. L a luz es tan pura que archivé, con otros reveladores de la lírica les, casas altas- -no tan altas como la de parece de cristal derretido. Y en esta pris- España uno de los ejemplares periodíslos Estados U n i d o s- transatlánticos que tinidad de la luz el recreo deleitoso de lo ticos. Ahora, al hallar, otra vez el terna, parecen ciudades. E u r o p a laboratorios con blanco, lo rojo y lo verde. Nunca habíamos que sin duda intriga mucho al público, pues aparatos y balanzas, en que se pesa y mide visto, en el arte, un espectáculo que supera- los diarios lo repiten, lo recojo y lo brindo l a materia; estudio fino y original de todos ra a éste en belleza profunda y sedante. a los lectores de A B C para no privarles los fenómenos cósmicos; Observatorios, E l arte sabio y refinado que se condensó de la fina y sabrosa lectura literaria que desde los que se atalayan los más grandioen la Exposición de A r t e decorativo, celesos espectáculos sidéreos. E u r o p a un raentusiasma a cultos extranjeros. Ocurrió brada en París en 1925, no ha dado una zonamiento sutil y fuerte; un captar de la el suceso una madrugada glacial de M a síntesis estética superior a este conjunto razón en claras y precisas frases; la medique se nos ofrece en la posada de E l Pe- drid, cuando brillaba la luna de enero y da de lo justo en una ley; el sentimiento dernoso. S i Europa es la esencia del color cantaban, los ruiseñores... Noche poética profundo, íntimo, de la equidad; la equidad, y de la línea- -en cuanto a arte- imposible sólo turbada por los pasos de un vulgar que es la flor fragante del Derecho. Y E u encontrar algo más europeo, más profun- guardia de Orden público, en las alamedas ropa: unas pocas líneas y un plano blanco; damente europeo que este corredor, que este de los palacios aristocráticos. Paseo arriba, líneas y plano que forman como el corolario juego de la luz y de los colores. A esta sín- paseo abajo, y dando una vueltecita al maginsuperable de. una cultura, la casa sencitesis suprema no se puede llegar sino con nífico castillo de tal lugar- -oh! les beaux lla, el mueble cómodo, la ciudad bella. E n resupremo esfuerzo. Y aquí, donde no lo pen- chateaux en Bspagne- el atento prosaico sumen Europa es el razonar sutil y penesábamos, tenemos a Europa. -Minutos y m i- guardia vio escalar el muro del castillo a trante, aliado al sentido de la línea y de nutos transcurren en la gratísima fruición un hombre enmascarado. ¡Caramba! exlos planos en el arte. E n este conjunto, forde este maravilloso espectáculo. Equivalen- clamó el centinela del orden, corriendo a l mado por el tiempo a lo largo de las genecia, en lo material, de una poesía de Jor- lugar del suceso e intimó al escalante raciones, el intelecto se junta a la materia, ge Guillen o una bella oración de José O r- para que desandará lo andado y se entreen su más prístina y hermosa forma. E l tega y Gasset. Delicia suprema de los ojos gara a la investigación de la Policía, que intelecto, que es la ley justa, y que es la no permite máscaras gateando por rejas y y de toda la sensibilidad. poesía pura. Poesía y justicia en el área Seguimos el viaje; viaje en automóvil. balconajes de una noble mansión. L a alarclara y sobria, en que juegue la luz y resalPasamos la M a n c h a descendemos a la zona ma obligó a que descendiera el equilibrista ten las formas sencillas y definitivas. mediterránea. Y al llegar a la vieja casa so- nocturno, quien pidió, y le fué otorgado, no Y esta Europa, en su parte material, la lariega, al penetrar en la biblioteca y coger quitarse el antifaz hasta hacer su declaraencontramos, lector... ¿Dónde crees que enun libro, de pronto la posada de E l Peder- ción al juez. contramos este sentido profundo y bello de noso. E l libro que. hemos cogido es el Itinelo más selecto, lo más exquisito de EuroAbajo la careta, ante el magistrado se dio rario descriptivo de España, publicado en pa? L o encontramos en una posada. Sen 1809 por el francés Alejandro Laborde, a conocer el detenido. E r a el príncipe de cillamente en una posada. L a carretera de predecesor de F o r d y Baedeker; sin quien Andalucía- -ladrón de oficio- declaró que Ocaña a Alicante pasa por la provincia de la tarea de Ford y de Baedeker hubiera sido había intentado penetrar en el castillo para Toledo; atraviesa una especie de cornijal más difícil. E n el tomo tercero del Itinera- robar las alhajas cuantiosas e históricas o recodo de la de Cuenca y entra en la de rio, que es el que tenemos entre las manos, allí guardadas. Albacete. A l atravesar el cornijal de Cuenun elogio de la posada de E l Pedernoso. E l príncipe de Andalucía, aunque es amij ca se topa con un pueblecito en que hay La posada y est be Je, batie á neuf, avec go de las más altas personas en la Corte, fué una posada. Descubrámonos ante el pueblo míe grande cour... L a posada aquí es bella, preso y llevado a juicio público. A confede E l Pedernoso. V a l e la pena; lo merece construida de nuevo, con un gran patio. sión de parte no hay réplica, y como declaró de todas veras. L a posada es amplia; tiene Después se añade que los cuartos son lim- su delincuencia el príncipe, el Tribunal iba un ancho patio; a un lado está una nave pios. Desde una ventanita de uno de estos a echar sobre su cabeza el yugo de la Jusdonde se dejan los carruajes. E n el patio, cuartos hemos contemplado durante un mo- ticia, y en tal momento... plantado dentro de una toboseña tinaja, vemento la extensa campiña, que ya en estos E n tan sensacional momento entra, y ademos un árbol del amor. Ahora, en la p r i parajes es la Mancha. L a Mancha del caba- lanta hacia los jueces una dama, cubierto mavera, está en flor este árbol; las floreallero inmortal y de su creador, Miguel de el rostro con espeso manto, que envuelve su ras moradas resaltan sobre el fondo blanco Cervantes Saavedra. figura majestuosa. de las paredes. Dentro de la casa una anAZORIN- -N o es cierto- -proclama- -lo declarado cha estancia en penumbra. Después, a la depor el príncipe de Andalucía. Y o vengo a recha, otra estancia; en el fondo la amplia decir la verdad. Y o había citado al -príncipe cocina de campana. Como todo está casi a en mi cámara aquella noche. obscuras, se ve caer desde lo alto de la chi- -F a l s o- -r e p l i c a el acusado. menea, en la cecina, una suave claridad, -L o juro... Déjame el Santo Crucifijo y que pone en los personajes que se hallan juraré la verdad. N o iba a robar ¡el príncicomiendo, sobre el mismo hogar alagado, pe; yo le esperaba... los fulgores que el gran Ribera hacía caer ¡Q u e b o n i t o y nuevo! -L a duquesa está loca y yo me ratifico en desde un agujerito del techo sobre sus san- -i Qué cosas tan pintorescas suceden cuanto dije. Quise robar el castillo; soy l a tos y sus vírgenes. U n profundo reposo; en España! drón; que me castiguen. uno de esos reposos intensos, densos, que ¡Y qué románticos amores! L a escena culmina en duelo de nobleza a en los sanatorios para curas de silencio- -F l a y más que Cármenes y torreado- nobleza, y emociones, sorpresa, espectáculo no serán tan perfectos. L a luz cenital de res allá. dramático agitan al auditorio. Los jueces la chimenea nos atrae; nos acaricia con suaCon éstas y otras alabanzas de mi deliberan. Se imponen nuevas diligencias vidad dulce cuando nos acercamos al hoPatria me acogieron en el salón provincia- ante el testimonio de la velada duquesa. gar. De pronto nos volvemos y atisbamos, a la otra parte de la casa, a través de la no algunas señoras y concurrentes mascuPoco después el castillo, que la noche de puerta que divide las dos estancias, otra linos a un té en casa distinguida. Motivaba las benévolas apreciaciones un autos esfumábase en las sombras negro y puertecita; por su vano descubrimos una blancura inmaculada. Nos vamos aproxi artículo del periódico burgués, serio y bien silencioso, se iluminó para recibir a unos mando; estamos ya en la puerta; es la su informado: una novela pésima, de argumen- desposados felices: el príncipe de Andaltscía bida de una escalera. Y jamás hemos vis- to rancio y descolorido por el tiempo. Hace y la duquesa. ESPAÑA ABC EN FRONTERAS ESLAVAS
 // Cambio Nodo4-Sevilla