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ABC. VIERNES 30 D E M A Y O D E 1930. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. PAG. 7 bre D. Francisco Maciá. No les contiene el pensar en la perturbación y el daño que acarrearía a Cataluña una nueva y fulminan estructuración de su personalidad política; un cambio súbito del idioma oficial; un cese repentino y automático de todas las funciones del Estado y de sus dependientes. No se paran en nada de esto, y allá van admiraciones y concesiones como lluvia torrencial. Yo no sé si a los catalanistas les satisface esa postura, ese leit- motiv de sus amigos de última hora. A mí no había de halagarme. E n muchos lo atribuiría a adulación; en otros, a falta de. ponderación o desconocimiento del problema catalán, y en los más, a un arriere- pensée revolucionario. Estos son los únicos que nos deben interesar. Estos han descubierto en el catalanismo hombres de valía, una organización y una fuerza que pone obstáculos a la normal gobernación del Estado y afloja los resortes de la autoridad. Hasta aquí, los políticos e intelectuales revolucionarios de lengua castellana no van mal orientados; el catalanismo es disolvente, conformes; pero aquéllos pecarán de incautos si fían demasiado en la colaboración catalanista- para sus planes revolucionarios. Con el catalanista no se puede contar para una acción común y persistente en relación con la política general de España. E l catalanista va exclusivamente a lo suyo. Fuera de su ideal, lo demás no le interesa. Tanto le da que España eche por la derecha cómo por la izquierda; que se hunda o no si ello ha de ser en beneficio de sus aspiraciones más o menos secesionistas. República o Monarquía, reacción o libertad, ¿qué le importa? Le hemos visto con Polavieja y con Pestaña; faccioso en la Asamblea de parlamentarios y dictatorial con D. Miguel Primo de Rivera. Por alianza y aliado no ha de faltar. Pero se desentiende de compromisos cuando le conviene para concertarse con quien más le ofrezca. En estos momentos es posible que la intelectualidad revolucionaria castellana cuente con el apoyó o la colaboración catalanista; pero que sea Poder el Sr. Goicoechea, o el Sr. Bugallal, o el Sr. L a Cierva, y que uno cualquiera de esos tres señores les prometan concesiones, y verán aquellos revolucionarios en qué para un pacto, una inteligencia, una acción común con los nacionalistas catalanes, que en eso de ir como sea y como se pueda, y con quien quiera para la consecución de sus ideales, en nada se diferencian de los nacionalistas de todo el mundo. Los nuestros, los de acá, los hemos visto confabulados con Lerroux, con Pestaña y el Noy del Sucre en la huelga revolucionaria de IQ 17, y abandonarlos cuando ias cosas se desviaban del camino que ellos querían; ios vimos organizar la Asamblea de parlamentarios y. traicionarles por unas carteras de ministro; les vimos alentando solapadamente la huelga de los transportes y apoyarse en esta huelga para decidir a Primo de R i vera a proclamarse dictador; les vimos llenando de oprobio a D. Santiago Alba, y acabamos de verles tributándole ruidosos homenajes en la ciudad de Barcelona, ahora, que se dice va a gobernar con Cambó. Me parece que todo eso, v algo más que me dejo en el tintero por estar en la memoria de todos, no es para que los revolucionarios de España puedan prometérselas muy feiices de su inteligencia con los catalanistas y de la coba perdón) que les están dando. ADOLFO M A R S I L L A C H sas- -como prefacio a una explicación del sentido de las fiestas recientes, celebradas en aquel sagrado lugar, allí donde los antiguos vieron encontrarse dos águilas, que, venidas en vuelo igual de las dos extremidades del mundo, claramente designaban las rocas deificas como su centro... Interrumpo aquél, por un día; sin dejar por eso el campo de su interés espiritual, el campo que se llama Europa Porque la inspiración de Europa, puede soplar lo mismo en la caverna de la Sibila Pítica que en el Quai d Orsay Y no abandonamos su servicio cuando, un instante, nos distraemos del aprovechamiento de la lección eterna de Esquilo para atender a la voz perentoria de M Briand. A l ministro de Relaciones Exteriores de cada país europeo ha dirigido M Briand un memorándum, solicitando clara formulación de criterio acerca del proyecto de la Federación europea. Aquí mismo este envío fué, hace un mes, anunciado como inminente. También quedaron, más que enunciados, repetidos una vez más y resumidos- -mi propaganda de la Unión moral de Europa cuenta ya quince años- -los principios que juzgo aplicables a la resolución del problema, así desde el punto de vista universal como desde el punto de vista español- -los cuales, por otra parte, no pueden ser demasiado distintos, a menos de una vocación suicida en el último... No cabe desconocer, con todo, que dista mucho, después de tales esfuerzos, de poder afirmarse que un estado o siquiera corriente de opinión ha avanzado en España acerca del problema de su conducta política ante la europeidad. Debemos, inclusive, preguntarnos si esta opinión existe y si algún designio de posición se encuentra ya claramente formulado en el ánimo de quienes oficialmente deban dar respuesta, en nombre de nosotros todos, a la consulta del estadista francés. Atenas, un redactor de Elcuteron Berna, órgano de la política del honorable Venizelos. No quisiera hablar en la Mancha distinto lenguaje que en la Ática; pero no hay tampoco inconveniente en que ahora, al referir, procure resumir. En resumen, lo que creí deber manifestar en la ocasión, es que, para España, como hoy para cualquier país su vocación internacional constituye el eje y, a la vez, el resorte de toda la política nacional; aunque en verdad la mayor parte de los españoles no parezca darse cuenta de ello, distraídas y acaparadas corno están su atención y su pasión por cuestiones interiores de a tres el cuarto. Que, por otro lado, en esto de la vocación internacional, nosotros nos encontrábamos secularmente, desde el tiempo de los Reyes Católicos, en trance de conflicto y hasta de angustia, por la dificultad de conciliar en cada paso dos orientaciones; la que nos- señala el centro de Europa y la que nos abre las rutas de África y de A o u r r a es decir, una misión continental con otra misión extracontinental. Que, a pesar del valor supremo de esta última- -y procurando de todas maneras no abandonarla- el precio de la primera era demasiado decisivo para que no debiera verse preferido por los españoles. Y que, admitido el interés primordial de nuestra misión europea, la necesidad de una incorporación, lo más estrecha posible, a los organismos que vengan a traducir su moral unidad, se deducía en consecuencia. Así el deseo, por mi parte, y por la de algunos amigos míos, es hoy categóricamente de llegar, por el camino más rápido posible, a la constitución de los Estados Unidos de Europa. Por otro lado, nada me permitía cuando esta conversación tenía lugar- -nada me lo permite aún- conjeturar si estos deseos y opinión nuestros van a verse oficialmente amparados. La última situación gubernativa de España tenía- hay que reconocerlo, más garantías dadas a la política internacional ele europeidad; algunas claras manifestaciones de palabra, tal cual hecho elocuente, significaban un principio de definición en este sentido. Pero la nueva situación parece demasiado joven para que podamos conocer su criterio. Cierta matización britanizar. te en alguno de sus sectores más bien deja entrever, en lo que se refiere a la proposición de M Briand, im obstáculo que una facilidad de colaboración. E L P U N T O D E V I S T A ESPAÑOL. -Acerca de ello, el mismo día en que los aludidos comentarios al proyecto de Paneuropa aparecían en A B C, me preguntaba, en EXPOSICIÓN INTERNACIONAL DE LIE JA 1930 Este Certamen, Inaugurado el 3 de mayo por la Familia Real belga, ofrece maravillosas instalaciones industriales, científicas, de arte valón antiguo, agricultura, deportes, que harán que la ciudad de Lieja se vea sumamente concurrida durante la celebración del mismo. GLOSAS E L MEMORÁNDUM D E M B R I A N D Interrumpo hoy ese trabajo, harto ceñido, de Introducción a los. misterios de Delfos (Madrid, 26 de mayo de 1930, -Gumersinque venía prosiguiéndose en las últimas Glo- I do Rico, consejero s e j A D V E R T E N C I A- -E n cualquier caso, lo que me parece que no deberían olvidar cuantos aquí o fuera de aquí intervengan en el asunto o acerca de él dictaminen es que, a pesar de referirse únicamente los proyectos hoy en curso de instituciones, de confederación- -es decir, a convenciones entre entidades que se supone continúan soberanas- por dentro, en lo hondo, una verdadera conciencia de unidad, un verdadero anhelo de soberanía común ha ido formándose y afirmando en nuestro Continente... Hoy, AlemaCapital desembolsado: 500 millones nia es una patria, Francia una patria tode pesetas. davía. Pero, a su lado, y sin contradecirlas A partir de 1. de junio próximo se pa- de momento, Europa es una patria también. gará a las acciones preferentes, contra el Este nombre, Europa, no corresponde ya, para cupón número 22, un dividendo a cuenta las más desveladas conciencias europeas, a una de pesetas 7,93, ya deducidos todos los im- abstracción, a una genericidad: sino a una puestos. realidad biológica, a un sentimiento concreE l pago se efectuará en los Bancos que a continuación se expresan o en cualquiera to, ya actuales, ya históricos. Los ministros, los políticos que conduce- i el movimiento de sus sucursales, filiales o agencias: paneuropeo no hacen más que traducir- -basBanco Hispano Americano, tante débilmente aún- -un estado auténtico Banco Urquijo. Banco de Bilbao. de cosas. Que sin ellos existiría, y más lejos Banco Hispano Colonial. que ellos se adelanta. Banca Marsans, S. A. Y que, inclusive, si andaban demasiado S. A. Arnüs Garí. remisos, demasiado tardos, demasiado tímiBanco Urquijo Catalán, Banco Herrero. dos en la actuación, saltaría por encima de Banco Guipuzcoano. ellos, decidida contra cualquier simulación, Banco Mercantil. impaciente ante cualquier expediente dilaBanco Pastor. torio. Compañía Telefónica Nacional de España -EUGENIO D ORS
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