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A B C. V I E R N E S 30 D E M A Y O D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 17. yentando siempre el posible despertar de imperialismos económicos. Exaltó las virtudes del Ejército, sobre el que se asienta la obra de la paz; del pueblo, porque sin su asenso no hay obra social posible; de las clases directoras, por ta responsabilidad de su misión, y de América, que nos señala el camino de nuestra expansión espiritual. Terminó su vibrante y acabado discurso con vivas a España y a América hispánica, que fueron unánimemente contestados. E l Sr. Blasco Garzón recibió los aplausos y felicitaciones de los concurrentes al acto. LA EXPOSICIÓN IBEROAMERICANA í j Lasfiestasen homenaje a los descubridores y colonizadores. Brillante ceremonia militar. Los trofeos. Discurso del señor Blasco Garzón. El desfile. En el pabellón de Cádiz. Almuerzo en el Casino. Relaciones históricas entre Avila y América. Lasfiestasen homenaje a los descubridores y colonizadores E l Comité de la Exposición dispuso fiestas en homenaje a los descubridores y colonizadores de América, que ayer culminaron en una solemnidad militar. E n la Plaza de los Conquistadores, junto a las estatuas de los ilustres varones que con su valor y con su ciencia escribieron las páginas más gloriosas de la Historia de España, las banderas de la Patria rindieron saludo solemne a las espadas que fueron de Isabel y de Fernando el Católico, de Cortés y de Pizarro; espadas que con otras tim bien templadas dieron a España mundos nuevos después de reconquistado el territorio nacional. Momento de emopiónsuprema. Allá abajo, frente a la gran escalinata, las armas venerables, aún brillantes, como recuerdo de pasadas grandezas; arriba, inclinadas ante la gloria, las enseñas del Ejército, como prometiendo en tácito juramento seguir nuevamente el camino amplio, pero buscándolo por senderos de paz, que sólo puede ser mantenida por las Armas. E l momento, superlativamente emocional, ha de anotarse en los fastos del Certamen Iberoacericano, porque en él rindieron homenaje a España al rendírselo a sus h é roes, los representantes de veinte pueblos que cimentaron sus libertades sobre la misma grandeza de l a madre común. E l Comité de la Exposición saldó ayer deuda espiritual, marcando el punto inicial de la recogida de frutos, que nos brinda el Certamen. posición estaban los vocales de la Permanente señores Blasco Garzón, Campo Redondo, Gastalver, Molano y conde de Campo Rey. También entre los invitados se encontraba el general Saro. A l lado izquierdo del altar tomaron puesto los delegados americanos y el de Portugal, sin excepción; Cuerpo consular americano y alcaldes de Trujillo, Campanario, Cádiz, Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda, Palos, Moguer, Rota, Lebrija y Jerez de los Caballeros, especialmente i n vitados como representantes de ciudades y villas que más se destacaron en la epopeya. Acompañando a todos estaba el secretario general de la Exposición y a la vez delegado americano, Sr. Apellániz. Gran cantidad de público acudió a presenciar la brillante ceremonia. Honores a los trofeos Seguidamente las tropas presentaron armas, las Bandas tocaron la Marcha Real y las banderas se inclinaron ante las espadas de doña Isabel y de D Fernando, de Cortés y de Pizarro, siendo transportadas nuevamente al pabellón de Galicia, de donde salieron. Una batería de. Artillería hizo l a salva de veintiún cañonazos, al final de l a Avenida de la Raza. E l momento tuvo gran emoción. El desfiie Situadas las autoridades, delegados americanos y alcaldes de lugares colombinos en la intercesión de las Avenidas de la Raza y de María Luisa, comenzó el desfile de las tropas, que resultó vistosísimo y brillante, en extremo. Una escuadrilla de Aviación de la Base Aérea de Tablada evolucionó durante el acto en correctas formaciones. E l capitán general, marqués de Cavalcanti, felicitó al general Auñón, que mandaba la línea, y a las fuerzas de la guarnición por su bizarra actuación en el solemne acto y por su marcialidad en el desfile. E l general Cavalcanti, a su vez, recibió la felicitación del comisario regio de la E x posición, Sr. Cañal, así como el testimonio de su gratitud, por la cooperación que ha prestado a la fiesta. También felicitó el Sr. Cañal a los vocales señores Gastalver y Blasco Garzón. E l príncipe D Carlos formó con su compañía en el tercer regimiento de Zapadores, donde presta servicio como cabo de cuota. Los trofeos A las nueve y media fueron sacadas del pabellón de Galicia las espadas de los Reyes Católicos, de H e r n á n Cortés y de Pizarro, siendo porteadas por tres oficiales del E j é r cito y uno de la Marina de guerra. Delante de las espadas marchaba, tocando su clásica marcha, la banda de pífanos del Real Cuerpo de Alabarderos. Una vez las espadas frente al altar, las banderas y estandartes salieron de entre las tropas, colocándose a ambos lados del mismo, rindiendo las fuerzas los honores correspondientes. Seguidamente se celebró la misa, que fué ayudada por dos capellanes castrenses. Terminado el santo sacrificio los oficiales portadores de las espadas se colocaron en el frente Oeste de la Plaza de los Conquistadores y las banderas sobre la parte superior de la gran escalinata. Brillante ceremonia militar Poco después de las nueve de la mañana, las representaciones armadas de todas las Armas y Cuerpos de la guarnición, en traje de gran gala, hallábanse en los puestos previamente marcados por el Estado Mayor. A l frente de las tropas, asumiendo el mando superior, se encontraba el general de Infantería D Ignacio Auñón, con su cuartel general. E n la rotonda de entrada a la Plaza de los Conquistadores se alzaba el altar portátil, sobre el que había de oficiar la misa el teniente vicario de la región, D Plácido Zaidin. Daba guardia de honor al altar un destacamento de marinería de la carabela Santa María. A la derecha del lugar donde iba a celebrarse la misa se situaron el comisario regio de la Exposición, D Carlos Cañal; el capitán general de la región, marqués de Cavalcanti; gobernador civil, conde de San L u i s vicepresidente de la Diputación, señor Olmedo; Sr. Sánchez Pineda, en representación del alcalde; gobernador militar, general Fernández Barreto; comandante de M a rina, Sr. Noval de C e ü s delegado de H a cienda, marqués de Valdeíñigo; presidente de la Audiencia, Sr. F a b i é generales con mando en la plaza y comisiones militares, en traje de gran gala. Acompañando al comisario regio de la E x- En el pabellón de Cádiz Después del acto militar, en el pabellón de Cádiz dio una conferencia el alcalde del Puerto de Santa María, D Eduardo Ruiz Golluri, asistiendo a la misma los alcaldes de los demás lugares colombinos, invitados, y D Manuel Blasco Garzón, que presidió, en representación del Comité de la Exposición. E l Sr. Blasco Garzón, al presentar al conferenciante, hizo resalta el interés ncl tema a desarrollar, que se refería a la importancia del Puerto de Santa María en el descubrimiento. E l Sr. Ruiz Golluri desarrolló su interesante disertación, encaminada a demostrar que Colón organizó su expedición en el Puerto de Santa María. H i z o curiosas citas históricas, y terminó invitando a los hispanoamericanistas a v i sitar la ciudad, donde este verano van a celebrarse fiestas colombinas. E l Sr. Ruiz Golluri recibió muchas felicitaciones. Discurso del señor Blasco Garzón Junto a las banderas se situó el vocal de la Permanente del Comité de la Exposición y teniente de alcalde de Sevilla D. Manuel Blasco Garzón, encargado de dirigir la palabra a autoridades e invitados. F u é la oración del letrado ilustre un canto viril a la gloria imperecedera de la raza. Como muy bien dijo el Sr. Blasco Garzón, después de las solemnes preces de la Iglesia, habían de decir los espíritus su oración profana, no por ello menos fervorosa. Y la emoción que puso en la palabra el eminente jurisconsulto se comunicó a los millares de almas que le escuchaban, sintiendo hondo, pensando alto. Después de rendir, en nombre del Comité, el homenaje ferviente a los descubridores y colonizadores del Nuevo Mundo, afirmó el Sr. Blasco Garzón la necesidad de laborar por que no se pierdan los frutos del Certamen iberoamericano, al que calificó de obra transcendental. Afirmó que España y Sevilla, que en el acto representaba a la nación, eran una sola en el homenaje a los descubridores y colonizadores, que puede ser el punto inicial del equilibrio de los pueblos que a él concurrieron por la cultura y por la paz, ahu- Almuerzo en el Casino. Palabras del señor Cañal A las dos de la tarde, el Comité del Certamen ofreció un almuerzo, en el Casino ás la Exposición, al capitán genera y. representaciones de la guarnición de Sevilla, v a los alcaldes que concurrieron al acto en homenaje de los descubridores y colonizadores. Presidieron los Sres. Cañal y marqués de Cavalcanti.
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